Viernes, Noviembre 1, 2013
Esta semana he aprovechado hablar de Derechos Humanos apoyándome en el libro de Avishai Margalit titulado La sociedad decente, por considerar que el planteamiento filosófico que ahí se expone nos ayuda a entender aquellos desde una perspectiva amplia e innovadora.
Se dice en términos generales que una sociedad decente es aquella en la que las instituciones del Estado no humillan a las personas, es decir los tratan como humanos y no como infrahumanos, animales o cosas. Y en el apartado final que lleva por título “Las instituciones humanas sometidas a examen” encontramos un tópico que nos ayuda a relacionarlo con el trabajo al que estamos dedicados en la Comisión de Acceso a la Información Pública y Protección de Datos Personales del Estado de Tlaxcala (CAIPTLAX), el de la privacidad.
Inicia diciendo en ese capítulo el autor, que “En una sociedad decente, las instituciones no deben invadir la privacidad de las personas, puesto que hay una estrecha conexión entre esta invasión y la humillación.” Que “Existe una vinculación conceptual directa entre la idea de decencia y el asegurar la separación de las esferas pública y privada.”
Y de eso se trata precisamente el derecho a la privacidad, a la intimidad, a la protección de los datos personales. Y es que en algún momento de nuestras interrelaciones sociales llegamos a entregar “información íntima a personas desconocidas”, dice Margalit, pero lo hacemos porque necesitamos servicios que otorgan tanto empresas privadas como instancias públicas.
Se supone que con la implementación de leyes en la materia lo que se busca precisamente es garantizar que dichos datos estén protegidos contra su uso inapropiado, que dentro del razonamiento de nuestro filósofo significa que “La violación de la intimidad implica restringir, contra su voluntad, el control del individuo sobre aquello que supuestamente debería estar bajo su control.
En otras palabras, datos personales privados, incluso sensibles, como las preferencias políticas o sexuales, manejados de manera arbitraria por los que detentan el poder puede causar humillación a las personas invadiendo el espacio privado y propiciando daños en su persona, sus propiedades o su familia.
Por ello es que resulta importante generar en México una necesaria cultura del respeto a la privacidad, divulgando el derecho fundamental a la protección de los datos personales.
En nuestra entidad, a raíz sobretodo de la aprobación de la Ley de Protección de Datos Personales del Estado de Tlaxcala, el año pasado, y su consecuente implementación, ha sido prioritario en la CAIPTLAX realizar un importante trabajo de socialización de este derecho.
En tal sentido es que en el 2° Festival de Derechos Humanos que organizó la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Tlaxcala, realizado el miércoles pasado, hemos presentado material relacionado con este tema.
De manera central hemos dado un avance de lo que será el cuaderno del ABC de los datos personales, elaborado por la Comisión de Comunicación Social de la Conferencia Mexicana para el Acceso a la Información Pública (COMAIP), durante el periodo que me ha tocado coordinarla. Avance consistente en una galería de veintidós de las caricaturas que se utilizan en dicha publicación que se presentará el 4 de diciembre en el “Pabellón de la Transparencia” que se organiza en el marco y las instalaciones de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara. Y que constará de un tiraje de 50 mil ejemplares donados por Don Armando Prida a través de la Fundación para la Libertad de Expresión que preside el Dr. Ernesto Villanueva.
Este material elaborado por caricaturistas de diversos estados de la república, conforma un nuevo elemento para la divulgación de la cultura de la privacidad y la protección de los datos personales que será itinerante durante el resto del tiempo que queda al actual Consejo General de la CAIPTLAX y que seguro será retomado por los próximos Comisionados.
Últimamente se ha producido material como spots de radio (que ya se escucha en las estaciones de radio pública, gracias al apoyo del Ingeniero Héctor Parker) sobre este tema; y pronto divulgaremos también cinecortos ganadores de un concurso convocado por el instituto de transparencia de Jalisco donde igual este tema se muestra como preocupación de los jóvenes que lo elaboraron.
Adicionalmente tenemos material basado en la obra de teatro “Burbujas de la transparencia”, como la versión en comic y el video clip de la canción “Quiero saber” de dicha obra, autoría de nuestro amigo Francisco Santillán.
Con ello la CAIPTLAX se suma a la lucha contra la invasión de la privacidad que desde el mercado y el Estado, en estos tiempos de boyantes redes sociales en el ciberespacio, se propicia.
Quedémonos pues con una afirmación más de Avishai Margalit, para cerrar el tríptico sobre Derechos Humanos que hemos construido esta semana con su ayuda: “El investigar los aspectos privados de las personas contra su voluntad es el ejemplo prototípico de un gesto humillante.”
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