Lunes, Diciembre 16, 2013
La comunidad triqui enclavada en la montaña oaxaqueña tuvo un boom a raíz de que su equipo varonil categoría infantil se agencia el campeonato del festival mundial de basquetbol efectuado en Argentina, un evento en el cual participaron alrededor de 9 mil jugadores provenientes de 19 países.
El impacto social y mediático de este título se da a raíz de presentarlos como los "niños descalzos" hecho que restó mérito a lo bien que juegan al baloncesto, cualidad en la cual se hace olvidar el proyecto que generó estos resultados.
Sólo como antecedente le digo que el nacimiento de este plan fue en el 2009, íntegro a 50 infantes a quienes se les dieron los primeros conocimientos del deporte ráfaga ¿con qué fin? Generar buenos deportistas para garantizarles un futuro ¿como? Muy sencillo, al mostrarse con cualidades para esta disciplina, llaman la atención de las instituciones que tienen visores encargados de integrarlos a sus sistema educativo para garantizarles un sostén profesional, sustentada por el deporte, algo que ha olvidado el estado vía Instituto del Deporte de Tlaxcala (IDET) que en nada motiva a sus atletas, sólo con un recurso mínimo vía becas ¿Ese es apoyo?
La fórmula no es nueva, se aplica en Argentina para los tenistas, en Uruguay con los futbolistas, entre otros países y cuando los deportistas triunfan, brindan ese recurso a las escuelas, a diferencia del proyecto oaxaqueño, este se pretende mantener con la petición de un recurso directo para la comunidad y así se mantenga el trabajo de los entrenadores que se han incrementado con el tiempo.
Pero volvamos a nuestro tema, más en específico a lo que se generó a raíz de este impacto social, el cual hay que agregar creció a raíz de que los medios de comunicación lo retoman, a partir de ahí lo que vino fueron los reflectores, entregas de reconocimientos, visitas a diversos programas, reportajes, pero que pese a abrirse la caja de Pandora, al hablarse de las condiciones donde se practica el baloncesto, pero nada de hizo mención del por que tienen esta calidad en lo hacen.
El efecto secundario, fue tener invitaciones a los estados, fue la otra moda que se propago y Tlaxcala no estuvo exenta a ello, para lo cual se organizaron dos visitas a los municipios el mes pasado den Teolocholco y Panotla, que repartieron gastos para pagar su trasporte, comida durante los tres días que pasaron en estas tierras, así como el respectivo apoyo a la comunidad.
En tanto en la tierra papalotlense se cobró y representó un "gran negocio" para quienes lo trajeron (la liga local) al llenar el auditorio municipal, no así en la otra comuna que ofreció el juego de los "niños descalzos" de manera gratuita, otra diferencia fue que mientras que en tlacochalco los rivales fueron jugadores anfitriones, con los demás es invito a un equipo poblano.
Fuera de que no vinieron en ambos casos los jugadores campeones, ni el entrenador oficial, esta visita sólo resulto un simple espectáculo que en nada benefició al deporte ráfaga local, como debería ser, si es que se trataba de cumplir el objetivo de impulsar a los jóvenes a su práctica, como lo expresaron a los medios sus propios impulsores.
¿Cuál debía ser su contribución? Si es bien sabido que esta disciplina en la entidad ha pasado con más penas y glorias al no tener un proyecto de desarrollo competitivo que ha desembocado en tener quintetas con poca productividad en los diversos eventos donde se han presentado, por que no conocer de fondo el plan triqui que con infantes de escaso recursos, sin instalaciones, han logrado tener a pequeños y pequeñas con similares condiciones técnicas de forma destacada.
No cree que el verdadero aporte al basquetbol tlaxcalteca tuvo que ir dirigido a la organización de clínicas con los entrenadores, para empapar a los locales con este plan que ha demostrado su funcionalidad y hacer interactuar a los infantes con quienes comienzan su gusto por esta disciplina, para motivarlos a ser destacados y no pretender que quieran emularlos, sólo viéndolos ¿o no?
Campeones
Linces cumplió y se coronó campeón, más detalles en una próxima entrega.
Comentarios a esta columna que escribe de ráfaga a [email protected] o al Facebook de Jair Torreblanca Patiño.