OPINIÓN

Autodefensas michoacanas, su verdadera naturaleza

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Lunes, Febrero 24, 2014

A un año de que se dieron a conocer las ya populares “autodefensas” de Michoacán, aún existen muchas dudas sobre su autenticidad como gente común y corriente dedicada a las labores del campo o al comercio; gente indefensa de los pueblos, sin el capital simbólico que tienen los miembros de un cártel de la droga, o de bandas que por años se han dedicado al crimen organizado.

Sin el manejo de armas de alto calibre, y sin la preparación que, por ejemplo, tienen los militares para hacer frente a poderosos grupos delincuenciales como “Los Caballeros Templarios”, o algún otro grupo criminal.

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Sin embargo, y de manera casi inexplicable, han logrado sacar casi por completo a los Templarios de Michoacán; lográndose  sostener, ya durante todo un año, dedicando la mayor parte de su tiempo a la organización denominada “autodefensas”, pero saltan las preguntas:

¿Cómo lograron mantener su movimiento sin alguien que los patrocine?, ¿Quién los financia?, ¿Quiénes son en realidad? ¿Por qué el gobierno les permite seguir portando armas de grueso calibre?, ¿Cómo es que se les designa como policías, sin ni siquiera tener la preparación mínima para garantizar la seguridad pública?

Tal vez un indicio que nos ayude, si no a conocer la respuesta de todo esto, quizá si nos sirva para darnos una idea de la naturaleza verdadera de las llamadas “autodefensas”, y es el hecho de que en realidad son un grupo poderoso, que ha comprobado que sabe manejar armas de alto calibre, que han mostrado que saben operar igual o mejor que los cárteles, y si no hay que preguntárselo a los “Templarios”.

Pero hay más, mucho más, con motivo del primer aniversario del nacimiento de las “autodefensas” en Michoacán el diario “Milenio” publicó lo siguiente:

“No obstante, hay evidencias de que algunos de los libertadores empiezan a comportarse como opresores. Conforme transcurren las semanas se ha comprobado que grupos de autodefensa cobran u obtienen ayuda monetaria de productores, como le llaman de forma eufemística al despojo de dinero. Bajo el argumento de que “el movimiento” requiere fondos limpios para no recibir ayuda de otros cárteles de la droga, y para garantizar la seguridad, empresarios de diversos sectores tienen que aportar millonarias sumas”.

Y aquí las “autodefensas” prácticamente se desnudan, y empiezan a operar como los “Templarios”, o “Familia michoacana”, a saber:

En primer lugar, solicitan dinero a los civiles a cambio de seguridad, eso se llama extorsión, o me das dinero o no respondo de lo que te pase; en segundo lugar, la amenaza dando a entender que si no les dan dinero, pueden recibirlo de otros cárteles de la droga, donde según la publicación, empresarios de diversos sectores tienen que aportar millonarias sumas.

Pero aún hay más, en la publicación también dice: “Un año después de que se levantaran en armas contra Los caballeros templarios, aquel 24 de febrero de 2013, el líder de las autodefensas de La Ruana, Hipólito Mora, promete, jura:

—No nos convertiremos en paramilitares…

Hoy, con el control absoluto del lugar gracias a sus hombres y la presencia de las tropas federales, con la inseparable compañía de su escuadra al cinto, el organizador de la primera rebelión contra los criminales afirma que ya no tiene miedo de nada. Incluso, en un desplante se pasea por Apatzingán, el nido urbano más importante de los Templarios”.

Aquí lo que más llama la atención es la complacencia del gobierno federal ante lo que se ha ido convirtiendo en un grupo paramilitar, como bien lo dijo, su vocero Hipólito Mora.

El asunto es que los ciudadanos como siempre, estamos a merced de los lobos, y para donde miremos hay cada vez más inseguridad para nuestras familias con la complacencia, o complicidad del gobierno.

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