Parte 2
- Encriptada en su introversión atávica, Tlaxcala se obstina en vivir ajena a la evolución del mundo que la rodea
- Aborto, violencia machista, eutanasia, trata de personas, prostitución y consumo de enervantes, temas a revisión
- Creencias y costumbres anticuadas frenan la integración de la juventud al pensamiento moderno
No somos -ni mucho menos- una sociedad receptiva a la crítica, máxime si quien osa ejercerla no vio la luz primera en Tlaxcala. Al que se atreve se le considera responsable de una inaceptable intromisión. Esa cerrazón se compensaría si por lo menos fueramos tolerantes con la autocrítica. Pero no; quien a ella se anima corre el peligro de cargar con el epíteto de traidor. La tlaxcalteca es, amigo lector, una comunidad encerrada en sí misma, que se acepta como es, y desea vivir ajena a los cambios que experimenta el mundo exterior.
Pueblo chico…
Somos -como digo- parte de una sociedad proclive a negar su propia realidad, pendiente siempre de ocultar aquello que pueda ser motivo de señalamiento o escándalo. En pueblos pequeños, es verdad, todos se conocen, y los dimes y diretes se extienden en un santiamén, gracias a gente que ha hecho del chisme una muy rentable industria. Añádase el cúmulo de escrúpulos gazmoños que privan en los círculos parroquiales, y tendremos el conjunto de razones por el que la secrecía y el disimulo caracterizan la vida cotidiana de los tlaxcaltecas.
Resistencia a nuevas visiones
Esa actitud -que no se si exclusiva de los aquí nacidos o si deba incluir a otros habitantes del altiplano, v.gr. los poblanos-está presente en temas como la homosexualidad -tratado ya en la primera parte de esta serie de artículos-, el aborto, la violencia machista intrafamiliar, y la eutanasia -de los que me ocupo en esta parte 2-, así como en la prostitución, la trata de personas y el consumo de drogas, abarcando en estas las de uso legal, como alcohol, tabaco y fármacos de prescripción médica, que abordaré en una próxima tercera y última parte.
INTERRUPCIÓN DEL EMBARAZO
Conducta pública y conducta privada
En Cuernavaca -capital de Morelos, estado que hoy gobierna el PRD- leí un espectacular carretero cuyo llamado principal a la letra decía: “INTERRUPCIÓN LEGAL DEL EMBARAZO”. Y debajo una frase lapidaria: “…estás en contra hasta que lo necesitas…”. Cuánta verdad en tan pocas palabras. Y es que aún hay tlaxcaltecas que se declaran furiosamente opuestos a despenalizar el aborto…, pero que cuando alguna de las mujeres de su familia lo precisa acuden presurosos en pos de ayuda médica extralegal para evitar el embarazo no deseado.
Temprano inicio de las relaciones sexuales
Los prejuicios decimonónicos de carácter moral y religioso -lo que está bien y lo que está mal- conviven mal con la realidad que viven los jóvenes. Una encuesta del diario Reforma -que incluyó a 2 mil 776 estudiantes universitarios- reveló que un 9% consumó su primer encuentro sexual antes de los 15 años; un 13%, a los 15 cumplidos; un 18%, a los 16; un 23 %, a los 17, y un 20%, a los 18. Esto significa que un 84 % tuvo relaciones antes de cumplir la mayoría de edad, circunstancia esta bien distinta a la que se vivió en anteriores generaciones.
Oposición a los anticonceptivos
El hecho en sí mismo no supondría problema de no ser por que el condón y la píldora anticonceptiva están proscritos por confesiones religiosas que los clasifican como inductores de conductas contrarias a las buenas costumbres. Por eso es raro el ámbito familiar en que se toca abiertamente el tema de la prevención y el sexo seguro, y también es causa -nótelo por favor, amigo lector- de que Tlaxcala ocupe el primer lugar en embarazos de adolescentes. Según el Consejo Estatal de Población, aquí hay embarazos ¡hasta en niñas de diez años!
Interrupción legal del embarazo
En el Distrito Federal, basta la voluntad libremente expresada de la mujer para que -antes de cumplir la doceava semana de gestación- su embarazo pueda ser legalmente interrumpido en las instituciones de salud del gobierno local. En Tlaxcala, en cambio, la interrupción del embarazo sólo es legal si es a causa de una violación, si hay grave riesgo para la salud, o si se detecta una malformación del producto. Como se ve, hay todavía un largo trecho que recorrer para igualar los derechos de las tlaxcaltecas con los de otras mujeres mexicanas.
Fatalidad evitable
Son obvios los perjuicios que a un proyecto de vida femenino supone verse obligada a llevar hasta su término un embarazo no deseado. No hace falta acudir a casos extremos -como la niña de diez años-; basta pensar en las numerosas jovencitas preñadas por imprevisión o ignorancia, que se penalizarían si interrumpiesen su embarazo por causas no previstas en los supuestos tipificados en la ley. Mujercitas desgraciadas a las que se obliga a parir por culpa de los prejuicios que aún prevalecen en la mayoría de los grupos sociales en Tlaxcala.
Candiles de la calle…
Mas no siempre es ese el caso. Me refiero ahora a jovencitas nacidas en hogares a cuyos miembros se les reconoce como cumplidos profesantes de su religión, que se han educado en buenos colegios y que disfrutan de una situación económica desahogada. Son familias que tienen un nombre y un lugar en la sociedad, el cual podría verse afectado por un embarazo fuera de matrimonio. No digo que todas, pero la mayoría de esas familias que en público se declaran opuestas al aborto, recurren a él… pero en la más absoluta y secreta reserva.
VIOLENCIA INTRAFAMILIAR
Autoridad machista
Otro tema también encubierto por el disimulo y la mentira es la violencia intrafamiliar. Resabios de machismo hay muchos en esta sociedad, al punto que no son pocos los hombres que dirimen las más triviales diferencias conyugales… ¡a golpes! La autoridad de un líder patriarcal que se respete se confirma administrando de vez en cuando una buena paliza a la pareja. Y si acaso alguno de los hijos -o hijas- se sobrepasa en sus travesuras, a cinturonazos se les hace entender que no hay más ley en la casa que la que dicta el patrón de la familia.
Las viejas costumbres
Los protagonistas de esa violencia -las mujeres golpeadas y los hombres golpeadores- se comportan en público como si la relación conyugal fuera civilizada. Silencio y miedo encubren actos denunciables. Educada en la sumisión al macho que la provee, la mujer sojuzgada no acude a la autoridad a acusar al abusador. En una sociedad donde la subordinación es regla impuesta a las mujeres por la Iglesia y hasta por las familias mismas, las acusaciones de género no son socialmente bien vistas: “…las cosas son así, hija mía, y no van a cambiar…”.
LA EUTANASIA
La visión de los antiguos
Sócrates entendía la decisión de no prolongar la existencia “…si los cuerpos están totalmente enfermos por dentro…”, en cuyo caso no debía intentarse “…prolongar la desdichada vida de los enfermos…”. Tomás Moro, en su Utopía, exaltó la imperiosa necesidad de poner fin al sufrimiento de quienes “…sobrevivían su propia muerte…”. Y para el pensador inglés Francis Bacon, la ciencia no sólo debía restaurar la salud sino sobre todo mitigar el dolor, “…así cuando conduce a la cura como cuando es útil a un suave tránsito a la muerte…”.
Posiciones restrictivas
Para aproximarse al tema de la eutanasia es recomendable la lectura de un texto de Diego Valadés, eminente jurista autor de un extenso y bien documentado estudio sobre el polémico asunto. Con la prudencia que le es propia, Valadés reconoce que “…los proyectos eutanásicos encuentran numerosas resistencias procedentes de convicciones religiosas...”. Y añade que se debe admitir que las Constituciones del Estado contemporáneo se han construido prescindiendo de las tradiciones religiosas. Pero vayamos a nuestra realidad…
Eutanasia pasiva y activa
Se distinguen dos variantes en el trámite de faciltar un tránsito tranquilo a los enfermos terminales para los que no hay cura conocida ni esperanza de recuperación. A una se la denomina eutanasia pasiva y consiste en retirar al paciente mecanismos que le prolongan la vida artificialmente. La otra, la llamada eutanasia activa, precisa de ayuda externa para facilitar y/o apresurar el desenlace final y, por tanto, involucra cuestiones morales y legales complejas. No obstante, la tendencia es ampliar el margen de maniobra de la “medicina del dolor”.
Xxxxxxxx
El concepto de que “sólo Dios da la vida y sólo él la puede quitar”, ha llevado a muchos seres humanos a extremos de sufrimiento indecibles. Patrañas como aquella de que “el dolor purifica” han contribuido a que el legislador no se atreva a redactar normas que avancen en la identificación de casos en que los médicos no se vean impedidos de actuar para poner fin a suplicios innecesarios y crueles. Se trata, a final de cuentas, de expeditar ese “suave tránsito a la muerte” de la que con tanta verdad y sapiencia hablaba el filósofo Bacon.
LA FRASE
A veinticinco años de la fundación del PRD, la modernizadora exigencia planteada en su Consejo Nacional da una idea del espíritu renovador que priva en ciertas tribus del sol azteca:
“…El ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas es lo que más le conviene al PRD…”
¿Sabe usted, amigo lector, quién pronunció la frase? Pues fue ese modelo de rectitud y honestidad que responde al nombre de René Bejarano…, el célebre “señor de las ligas”.