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Domingo, Noviembre 30, 2014
La inacción gubernamental en el estado en general, y específicamente en la operatividad de los servicios públicos, la falta de mantenimiento a las redes de drenaje y la contaminación del agua; la falta de amor por parte del gobernador hacia su pueblo (esto último, según parafraseó en una breve entrevista en Tlaxcala el Senador de la República por Morelos, Fidel Domédicis), entre otros muchos aspectos de negligencia, y donde los gobiernos municipales como responsables directos del mal funcionamiento de dichos servicios, literalmente han provocado focos de infección y pestilencia que actualmente están afectando a miles de tlaxcaltecas tras el colapso, en varias partes del estado, de redes de drenaje obsoletas.
Y es que, el ejercicio de una política de indiferencia del gobierno hacia las necesidades prioritarias de la gente no está detonando, sino una bomba de tiempo que en los últimos años ha dejado escuchar, cada vez con más fuerza, su cuenta regresiva, perceptible para todos, menos para la mayoría de las instituciones gubernamentales y funcionarios.
Los resultados están a la vista, o al menos a la de la ciudadanía -ya que el gobierno no ve, o no quiere ver el problema-, que sufre en carne propia dicha indiferencia de los gobernantes, y donde en varias partes del estado se hace patente tras el colapso de drenajes obsoletos que por falta de mantenimiento han reventado, generando terribles focos de infección.
El caso más reciente de esto que se dio a conocer en algunos medios de comunicación hace unos días es el existente en el municipio de San Pablo de Monte donde desde hace aproximadamente seis meses miles de vecinos de esta localidad son víctimas de la desatención de las autoridades hacia el servicio de drenaje el cual se colapsó, y a la fecha provocó la salida de aguas negras a varias calles y casas; así como impresionantes hoyos que han devastado el adoquín, y en los cuales podría caber un automóvil; y donde las autoridades municipales y estatales no han tenido la capacidad de resolver este urgente problema.
En el municipio de Tlaxcala en el presente año, tras el colapso del drenaje en una demarcación cercana a la Laguna de Acuitlapilco -donde por cierto a mediados de año, según publicaciones, la Conagua informó que la laguna recibía por segundo cuarenta litros de materia fecal proveniente de los municipios de Tlaxcala, Tepeyanco y Xiloxoxtla-, las aguas negras echaron a perder miles de cultivos, las familias que viven por el lugar han tenido que caminar sobre las pestilentes aguas negras, o definitivamente abandonar sus casas por su propia seguridad, ya que ni el gobierno municipal ni el estatal a través de la Secretaría de Salud han prestado la seguridad necesaria ante tales situaciones, según queja de la población.
Tal vez a este tipo de situaciones se refería el Senador morelense Fidel Domédicis cuando hace algunas semanas en una breve entrevista comentó que al gobernador del Estado Mariano González Zarur le hace falta amor por su pueblo.
Lo anterior luego de un evento realizado en las instalaciones del Congreso estatal con motivo de la presentación de un estudio sobre la presencia de elementos contaminantes de las aguas tlaxcaltecas organizado por la Senadora perredista Lorena Cuellar Cisneros, donde se estableció que la contaminación de aguas tlaxcaltecas han contribuido a que mucha gente adquiera enfermedades como insuficiencia renal y distintos tipos de cáncer, y donde la falta de atención del gobierno ha permitido la permanencia de dichos problemas de salud.
En este contexto, son significativos los datos que en una entrevista que hice al titular de la dependencia federal en Tlaxcala Conagua, el funcionario reveló que por ejemplo en cuanto a la construcción de nuevas plantas de tratamiento de aguas residuales, en toda la entidad durante el 2014 no se construyó una sólo planta de tratamiento.
También es muy revelador el dato de que de las 128 plantas existentes actualmente en la entidad sólo funcionan menos del cincuenta por ciento; así como su opinión respecto a que si bien el gobierno no construye nuevas plantas, puede construir lagunas de oxidación, al menos una por comunidad, es decir más de cuatrocientas que, en su opinión, es lo que podría dar una solución a la problemática que hoy por hoy vive la entidad en este rubro.
Ante esto, puede venir a la mente la frase recurrente que mucha gente expresa para manifestar su inconformidad con la actual política y con los gobernantes, al expresar “la política apesta”; esto evidentemente puede ser sólo una expresión de molestia por el mal trabajo de las autoridades.
Sin embargo, lo que sí podemos constatar con todo esto, es que, lo que sí “apesta” y está generando enfermedades, infecciones estomacales, infecciones en la piel y cánceres, entre muchos oros padecimientos en muchos niños, adultos mayores y personas en general, son dichas aguas negras producidas por la desatención y negligencia del gobierno hacia dar mantenimiento y atender las múltiples deficiencias en las redes de drenaje; así como la falta de creación de las plantas de tratamiento de aguas residuales que requiere la entidad, y que tal incapacidad de la mayoría de los gobernantes de todos los niveles está haciendo literalmente que Tlaxcala apeste.