.
Un hecho penoso e insultante para los ciudadanos tlaxcaltecas, ha sido el comportamiento que la LXI Legislatura ha tenido en lo que va de su trienio en cuanto a la responsabilidad legal y moral que debiera cumplir, y no lo ha hecho, pero que los intereses particulares de la mayoría de las fracciones en contubernio velado con el Ejecutivo, han provocado que el Poder Legislativo luzca como un ente ineficiente, improductivo y que solapa todo tipo de excesos de poder sin ninguna preocupación.
Más allá de algunos intentos fallidos y tardíos de contados diputados que han hecho pronunciamientos o llamados ante los excesos de los otros dos poderes e incluso el del mismo congreso que representan; así como a los ayuntamientos y órganos autónomos entre otros, que han decidido trabajar también y de manera abierta a favor de intereses lejanos a la sociedad, es así que el Congreso ha servido a muchos intereses menos al legítimo de la sociedad en su conjunto que es a quien se debe.
En alguno de los discursos ofrecidos ante el Congreso de la Unión, la ex gobernadora del estado Beatriz Paredes Rangel, en respuesta al informe presidencial en tiempos de Vicente Fox, destacaba las facultades que tiene el Congreso y los diputados de fiscalizar las acciones del Ejecutivo; aspecto que la LXI Legislatura local no sólo ha perdido, sino que nunca ha ejercido, más bien ha realizado una contra fiscalización, es decir, ha tapado todo lo que pudiera afectar al Ejecutivo, o a determinados entes de gobierno y/o a entes autónomos.
Y ha sacrificado a todos los demás sectores que componen el tejido social (tan pregonado por el actual gobierno estatal), entre los que están: los campesinos, la clase obrera, los comerciantes, los trabajadores mal llamados informales, las familias de escasos recursos, etc., así como todo aquel a quien los diputados un día pidieron su apoyo, pero hoy votan iniciativas para favorecer determinadas políticas de gobierno como las reformas, o las que ha enviado el gobernador, entre otras que buscan beneficios para quien promueven esas iniciativas, no para buscar un beneficio social real.
Es así que una minoría de personas con actitudes perversas, que hoy son diputados locales, y que en el primer año de la LXI Legislatura encabezados por la fracción del PRI como partido del gobierno estatal, apoyados por diputados de otras fracciones, diputados de dudosa moral que durante el año pasado apoyaron dichas iniciativas cuestionables, así como cuentas públicas oscuras con un desvíos millonarios de recursos del Ejecutivo, han convertido a esta legislatura en una farsa.
Con más de un centenar de iniciativas pendientes, con un sinnúmero de irregularidades en la organización de sus sesiones y excesos para imponer decisiones a modo, según han denunciado diputados, pero que dichas denuncias sólo han quedado en la memoria de los medios que los publican.
Sin embargo, este año que es electoral, parece que algunos diputados que habían apoyado al bloque priista y sus aliados, no lo harán.
Será que ahora sí tendremos un Poder Legislativo que sea un contrapeso ante los excesos de los demás Poderes, del Ejecutivo estatal, de los Ayuntamientos, de varios organismos autónomos, etc.; no lo sabemos, pero tal vez lo intenten con tal de ganar las elecciones, incluso los diputados del PRI seguramente sacaran sus discursos demagógicos en favor de la ciudadanía, pero de ninguna manera criticarían a su jefe de Palacio de Gobierno, eso no lo creo.
Pero de cualquier manera, le quedarán a deber mucho a los tlaxcaltecas, aunque ahora sí aprueben alguna que otra ley para hacer como que se preocupan por la ciudadanía y que cumplen lo que prometen; a la mejor hasta cumplan con todos los requerimientos para solicitar conforme a la normatividad las comparecencias de funcionarios marianistas; y aquí por lo pronto pueden empezar por concretar la petición formal con todos los elementos normativos, no sólo desde la tribuna, para que comparezca la procuradora y el flamante ahora ex Comisionado de seguridad cuyo personal de más confianza está involucrado en la delincuencia organizada.
Pero de cualquier manera, le quedarán a deber mucho a los tlaxcaltecas, porque la gran mayoría de esos diputados son corresponsables de la falta de desarrollo en la entidad, de la falta de empleos, de la falta de apoyo al campo, de la trata de personas, y de tantas cosas cuya culpa directa es del Ejecutivo estatal, pero que al solaparle sus excesos muchos diputados se hacen corresponsables de todo esto.
Le dará tiempo a los diputados de la LXI Legislatura local reivindicarse; al menos ¿lo intentarán?, aunque sea porque éste y el próximo son años electorales, y en una de esas el partido al que pertenece alguno de ellos gane las elecciones gubernamentales del año próximo.
No lo sabemos, pero esos diputados de la LXI Legislatura que negocian con la esperanza de la gente; de cualquier manera le quedarán a deber mucho a los tlaxcaltecas, a su familia y a todos los que un día creyeron en ellos, y en sus promesas de campaña.