OPINIÓN

El PRD, sin timonel y a punto del naufragio

Tiempos de Democracia

Domingo, Agosto 30, 2015

 

  • Alejado de sus valores originales y hundido en sus rencillas, el sol azteca se aproxima al ocaso
  • El pragmatismo materialista y desideologizado de sus líderes, culpable principal del desastre
  • Los cambios en el gabinete de Peña Nieto no tocaron las áreas emproblemadas del gobierno

  La probable elección de Agustín Basave como dirigente nacional del PRD sólo se explica por la desgobernada deriva que padece el partido del sol azteca desde hace años. La confusión de valores y de principios, la pérdida de identidad, el vulgar clientelismo con que sustituyó su arraigo popular de origen, la ausencia de liderazgos dignos de respeto, la corrupción de quienes han llegado a ocupar cargos públicos, las prácticas caníbales de sus tribus y, en fin, sus mil contrahechuras, desfiguraron por completo el perfil social y político de una organización de izquierda que había nacido bajo los mejores augurios.

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Desarrollo equivocado

   Acotado el espacio para los ciudadanos que aportaron la savia que nutrió sus primeros años de vida, y vetados por sus figuras totémicas los puestos de mando a los elementos más capaces, el PRD fue desnaturalizando su primigenia esencia democrática. Al tiempo que el ideal socialista se marginaba de su línea de acción, se le abría el paso a la escoria que desechaba el PRI y, en aras de hacerse con prontitud de cargos de poder, se fomentó el arribo de oportunistas trepadores, de falsos conversos, y hasta de delincuentes. Infestado de esos elementos, los frentazos empezaron a menudear y la dispersión de la militancia se aceleró; la prometedora opción política que fue para muchos el sol azteca acabó por ser un cascarón con una membresía en constante mengua. Pervertidos sus valores, el PRD es hoy una formación empequeñecida, sin convicciones, cohesión ni disciplina. La singularidad de su drama radica en que su principal enemigo -que pretende su extinción total o la sumisión absoluta a su mandato- es el mismo mesías que albergó en su seno, y al que por dos veces hizo su candidato a la Presidencia de la República.

Salvavidas externo

   Para escapar de esa espiral descendente que podría borrarlo del mapa, los mismos perredistas que labraron su decadencia buscan ahora poner su destino en manos de un externo, cuya virtud más visible es ser ajeno a sus rencillas intrapartidistas. No es de extrañarse que, ante su manifiesta incapacidad para reencauzar el destino del sol azteca, busquen fuera del partido lo que dentro no tuvieron la precaución de cultivar. El hecho dista de ser insólito; se inscribe en su sabida estrategia de subastar las candidaturas a las alcaldías, a las gubernaturas, y a todas las demás representaciones populares. Lo que seguía en ese burdo esquema de rentabilizar al máximo la franquicia del PRD, era rematar su liderazgo nacional, cosa que ya están haciendo. Contra todo pronóstico, a la venta de garaje acudió un potencial adquirente: se trata de Agustín Basave, un intelectual de escaso relieve que ha alternado sin mucha fortuna el activismo político con la academia y la diplomacia. Regiomontano de cuna, fue un entusiasta militante del colosismo, luego se integró al Grupo San Ángel y, de ahí, Fox lo hizo embajador en Irlanda, coincidiendo -supongo que por casualidad- con el autoexilio de Salinas de Gortari en esa nación. Y en tiempos recientes, ha sido dos veces diputado externo plurinominal del PRD. Pero más allá de su zigzagueante y errática trayectoria, a Basave lo distingue su declarado anti priísmo, y su acendrada animadversión a Beltrones.

El PRD tlaxcalteca

  Localmente, el panorama de la izquierda no es distinto.  El PRD es en Tlaxcala una organización desmembrada, que ni siquiera tiene la autoridad política suficiente para expulsar de sus filas a quienes han tenido -y siguen teniendo- la desvergüenza de apoyar a otras alternativas electorales, en perjuicio de las que lanza su propio partido. Y menos podrá hacerlo Manuel Cambrón -actual presidente del partido amarillo en Tlaxcala-, tras lanzar a Lorena Cuéllar como su candidata al gobierno de la entidad, pues al hacerlo quedó obligado a consultar ese tipo de determinaciones con la senadora. En cualquier caso, y al igual que en el ámbito federal, es obvio que, desde ese su quinto lugar de los comicios federales pasados, el PRD en el 2018 tendrá un rol de mero acompañante en esa utópica alianza opositora con la que se busca enfrentar al PRI.

ANTENA NACIONAL

Cambios en el gabinete presidencial

  Tendremos que esperar a su informe para saber si el Presidente de la República anuncia medidas tendientes a corregir las políticas que -en el primer trienio de su gestión- aplicó su gobierno para enfrentar la corrupción, la inseguridad, y el profundo bache por el que atraviesa la economía del país. Quizá sea hasta mañana martes 1º de septiembre cuando el Primer Mandatario diga algo de lo que no dijo con los recientes ajustes ministeriales, claramente diseñados con propósitos distintos a los que tienen relación con los grandes problemas de México.

El descrédito sigue ahí…

  No tengo memoria de que -en la época moderna- funcionarios de primer nivel hubieran sido expuestos al ridículo de la forma en la que, en este sexenio, lo fueron Gerardo Ruiz Esparza, secretario Comunicaciones y Transportes, y Virgilio Andrade, titular de la resucitada Función Pública. Los dos quedaron sometidos a la mofa y el escarnio popular, debido al vergonzoso papel que aceptaron jugar, el primero en el internacionalmente célebre episodio de la anulación de la licitación del tren a Querétaro, y el segundo, a causa de la  exoneración de su patrón y jefe en el conocidísimo caso de la Casa Blanca. Parecía entonces que, si algún movimiento se imponía en el gabinete de Peña Nieto, era precisamente desaparecer de la escena pública a esos dos devaluados personajes.

Esperemos al informe

   Si el mensaje de este martes tan sólo se dedica al autoelogio, y a quemar incienso en torno a sí mismo, Peña Nieto habrá dejado escapar la que seguramente será su última oportunidad de re-direccionar el rumbo de su gobierno. La opinión pública acepta que no prescinda de sus dos hombres de confianza -Videgaray y Osorio Chong-, a condición de que, en sus respectivas carteras, ambos hagan ajustes profundos, tanto a sus equipos de trabajo como a las políticas que no han dado resultados. Ello, sin perjuicio de adoptar mecanismos que revisen e innoven las estrategias fracasadas. El presidente sabe bien -porque lo ha dicho- cuales son los principales desafíos de su gobierno; si no procede en consecuencia, los tiempos por venir no se nos prometen halagüeños.

 

 

 

 

 

 

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