- Los precandidatos del tricolor están a la vista y será difícil que haya sorpresas de última hora
- El enigma radica en adivinar a favor de cual de ellos se inclinará la decisión presidencial
- La definición en Tlaxcala, variable dependiente de los acomodos en el tablero político nacional
Para participar en la disputa por la titularidad del gobierno tlaxcalteca en el sexenio 2017-2022, el PRI tiene decidido encabezar una coalición con el partido Verde y el Panal. Por lo menos en el papel, ese consorcio de intereses político-electorales va a llegar a la línea de partida con ventaja sobre sus competidores, vayan estos solos o aliados. Las razones ya fueron aquí analizadas, y quedaron probadas por el carro completo con que se alzó el tricolor en los comicios federales pasados. Aún a sabiendas de que las elecciones locales atraen una mayor y más intensa participación del electorado, la condición de favorito la sigue teniendo el tricolor, pese a que -fiel a sus usos y costumbres- no destapara a su candidato o candidata sino hasta que los tiempos legales estén por agotarse…, o hasta que alguno de sus adversarios -o la suma de varios- se adelante en las encuestas.
Lista cerrada
La lista de la que saldrá el o la elegida para abanderar al Revolucionario Institucional puede ya darse por cerrada, debido a que no se ve a nadie más con mérito y capacidad suficiente para agregarlo a esa relación hipotética en que los observadores han ubicado a Anabel Ávalos Zempoalteca, a Ricardo García Portilla, a Marco Antonio Mena Rodríguez y a Noé Rodríguez Roldán, citados los cuatro en riguroso orden alfabético. Cabe señalar que los mencionados tienen su propio perfil, que sus trayectorias son diferentes, y que cada uno tiene sus seguidores. Cualquiera de ellos que gane el proceso selectivo interno priísta, de llegar a triunfar en la elección constitucional de junio del 2016, haría un gobierno con su personal sello distintivo. Y aunque pudiera pensarse lo contrario, tengo la convicción de que, en esta ocasión -más que en otras anteriores- no será lo mismo “…Chana que Juana…”. Pero ya se habrá de ver…
De lo estatal a lo federal
Hay una razón que explica porqué dos de los precandidatos se mueven en círculos afines al gobierno del estado, y los otros dos están colocados en esferas más próximas al gobierno de la República. Esa diferenciación es atribuible a que el diputado federal García Portilla y el presidente estatal del PRI Mena Rodríguez, tienen en común haber podido mantenerse en el ánimo del gobernador Mariano González Zarur a lo largo de su gestión. En contraste, la delegada federal en Tlaxcala de Sedesol, Anabel Ávalos y el delegado federal de Gobernación en Puebla, Noé Rodríguez, dejaron de ser bien vistos por el mandatario, pese a que también formaron parte de su equipo original. El hecho es que, al quedar vetado su accionar en los espacios controlados localmente por González Zarur, Anabel y Noé -cada uno por su lado- se vieron obligados a allegarse, fuera del estado, el respaldo y las facilidades que aquí les fueron negadas.
Ventajas y desventajas
La predilección de González Zarur hacia los colaboradores que lo han seguido hasta el final de su mandato, podría interpretarse como un plus a favor de la aspiración de Ricardo y de Marco Antonio. Sin embargo, las responsabilidades en las que actualmente se desempeñan les supone un condicionamiento que ni Anabel ni Noé tienen. Y es que Ricardo, en tanto diputado federal, ya fue advertido por César Camacho -su coordinador en San Lázaro- para que no se distrajera de sus labores legislativas, y a Marco Antonio, el presidente de su partido Manlio Fabio Beltrones le precisó que, en tanto organizador de los procesos internos del PRI tlaxcalteca, está impedido de aspirar a un cargo de elección. Mas no peco de ingenuo; esos impedimentos son sólo formas elegantes de la retórica política que, o acaban siendo valores entendidos, o -en los hechos- pueden burlarse si se actúa con sigilo, y se opera con discreción y habilidad.
¡Cuidado con los errores!
Esa sujeción que para hacer proselitismo personalizado, aplicaría por lo menos teóricamente para Ricardo y Marco Antonio, no existe para Anabel y Noé. Ambos, a su modo, intentan aprovechar esa relativa libertad… y lo hacen en dos vías paralelas. La primera es mostrando a los mandos superiores de las secretarías de sus respectivos ramos los buenos resultados que en su trabajo han rendido; y la segunda, empezando su precampaña en medios tlaxcaltecas, a fin de difundir sus aspiraciones y seguir vigentes en la visión de los que deciden y también, claro, en el imaginario de la sociedad. Hay que decir, empero, que fotografiarse en la cercanía de políticos indeseables no fue precisamente un acierto.
El precio de las alianzas
Es indispensable subrayar que, para hacer bueno el pronóstico, el PRI depende de que su asociación con el Verde y el Panal se mantenga a como de lugar, pues sin sus aportaciones la sola votación del tricolor no le alcanzaría para el caso de que la oposición concrete la alianza amplia que dice pretender. A pesar de que esto último es altamente improbable por las irreconciliables divisiones internas de PAN y PRD, y de que, en el otro lado de la cancha, el pacto con ecologistas y maestros es casi un hecho, la verdad es que hasta que no se impriman las boletas nadie podrá sentirse seguro. Está irrebatible lógica otorga fuerza negociadora al Verde y al Panal, y los deja en condiciones -a nivel local- de reclamar cargos de importancia en la futura administración pública estatal. He ahí el inconveniente de las alianzas electorales que obligan a formar gobiernos de coalición con indeseables, y a dejar en manos impreparadas cuestiones de trascendencia como las ambientales y las educativas.
La larga y azarosa ruta
Falta desde luego saber cuál será el procedimiento que adopte el PRI para definir su candidatura. Podría ser a través de una convención de delegados -lo más probable- o que se decida abrir la elección a la militancia -poco factible- e incluso a toda la ciudadanía -menos todavía-, salvando el prerrequisito de obtener el aval de un cierto número de comités municipales. Hasta en tanto se determina el mecanismo, los órganos internos del partido en México deben estar ya analizando las hojas curriculares de los aspirantes que más se mencionan, prestando especial atención a sus carreras partidistas, a sus ejecutorias en la administración pública, a sus experiencias en la vida parlamentaria y, en general, a sus habilidades como políticos formados. Luego vendrán los sondeos y estudios de opinión que informen de la aceptación o rechazo de los precandidatos entre la ciudadanía. Con esos datos sobre la mesa del líder nacional del PRI, la lista se reducirá a sólo dos nombres, y en casos excepcionales, a tres, no más. La tarjeta final se trasladará entonces a Los Pinos, y ahí, el Ejecutivo Federal podrá o no tomarle opinión al gobernador saliente. Finalmente, decidirá cómo y con quién…
Para la Primera Plana:
Para hacer bueno el pronóstico que lo marca como favorito, el PRI dependerá de que su asociación con el Verde y el Panal se mantenga a como dé lugar, pues sin sus aportaciones la sola votación del tricolor no le alcanzaría para el caso de que la oposición concrete la alianza amplia que dice pretender.