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Miércoles, Diciembre 9, 2015
Aunque el gobernador de Tlaxcala, Mariano González Zarur, creía que el PRI le iba dejar escoger a su sucesor, las últimas noticias que llegan del vecino estado apuntan en sentido contrario: que sus dos gallos a relevarlo podrían estar ya descartados por no ser garantía de triunfo.
Pero lo más grave para él, pero sobre todo para su hijo Marianito, es que en la recta final están dos cuadros del PRI que están muy distantes de su gobierno: Noé Rodríguez Roldán y Anabell Ávalos Zempoalteca.
El primero tiene el apoyo del poderoso e influyente subsecretario de Gobernación federal, Luis Enrique Miranda Nava, quien la semana pasada lo reunió con el presidente Enrique Peña Nieto.
La segunda renunció el viernes pasado a la delegación de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol), luego que la titular de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu), Rosario Robles Berlanga, le comunicó al mandatario estatal que Anabell Ávalos podría ser la elegida del PRI para sucederlo.
Mariano Zarur le expresó a Rosario Robles su inconformidad y ésta, a su vez, le hizo saber que ella solo era una mensajera y no la responsable de esa decisión.
La ex delegada de la Sedesol tiene entre sus impulsores al ex gobernador de Puebla, Mario Marín Torres, y al ex gobernador de Tlaxcala, Antonio Álvarez Lima.
Los dos gallos de Mariano González Sénior y Mariano González Junior que participan todavía en el proceso de selección del PRI, pero con la advertencia de que no son garantía de triunfo, responden a los nombres de Marco Antonio Mena Rodríguez y Ricardo García Portilla.
Mena Rodríguez se separó la semana pasada de la presidencia del Comité Directivo Estatal del PRI de Tlaxcala y García Portilla fue secretario de Finanzas de Mariano y hoy se desempeña como diputado federal.
Ambos están estrechamente vinculados al Ejecutivo estatal y, por lo mismo, carecen del respaldo de otros grupos priístas fuera de la órbita de Mariano Sénior y Marianito Junior.