Decepción en el Partido Alianza Ciudadana con el cambiante discurso de su líder Serfín Ortiz
La de Orlando Santacruz, ejemplo de adhesión electoral, innecesaria e incluso perjudicial
La memoria de don Emilio Sánchez Piedras, por encima de la conducta de sus descendientes
Me sorprendió la renuncia de Serafín Ortiz como candidato a la gubernatura por el Partido Alianza Ciudadana, el PAC por sus siglas. Confieso haber llegado a pensar que, con base en los buenos números obtenidos en la pasada elección federal por el orticismo y ante el desorden y las tensiones que privan al interior del PAN y del PRD, tendría suficiente capital como para situarse a la par de blanquiazules y amarillos, y hasta eventualmente, colocar a ese partido como el segundo de importancia en la entidad. No fue así; sus propios sondeos convencieron al ex rector de la Autónoma de Tlaxcala de su exiguo crecimiento y del fracaso de su Tlaxformación, propuesta que, por su nombre, se asemejaba más a un juego infantil que a un programa político. Así las cosas, prefirió colocar su opción partidista en el mercado electoral para ofrecerla como la fuerza desequilibrante, capaz de hacer la diferencia en unos comicios que la dispersa oposición presume será competida.
Alianzas fallidas
En el caso anterior, como en cualquier de los que a continuación cito en el presente artículo, habría que analizar con detenimiento las cuentas alegres que suelen hacerse en las sumatorias de las llamadas alianzas de facto. Suponer que lo que se acuerda a nivel cupular va a corresponderse con lo que finalmente ocurre en las urnas suele ser motivo frecuente de amargas decepciones. Ocasiones ha habido en que cálculos optimistas hechos en la mesa de negociación acaban convertidos en resultados radicalmente adversos. Le ofrezco, amigo lector, este ejemplo hipotético: si las encuestas atribuyen a un candidato X el 10% de los votos por emitirse, y al candidato Y el 20%, su eventual asociación no necesariamente sumará el 30%. Y es que no es raro que los desilusionados seguidores del candidato que declina a favor de otro terminen sufragando por otra opción o, de plano, decidan no salir a votar el día de la elección.
Residuos peligrosos
En ese afán desmedido de los partidos por pepenar a cualquier político que, a precio de ganga, se ofrece en la feria de valores de la grilla tlaxcalteca, han aparecido algunos nombres cuya contaminante y tóxica biografía a buen seguro ahuyentará a quienes en verdad son auténticos simpatizantes de esta o aquella causa. Cito el caso de Orlando Santacruz Carreño, incorporado recientemente al equipo de trabajo del candidato priísta Marco Antonio Mena. No son pocos los que se preguntan qué puede aportar de positivo al aspirante tricolor a la gubernatura un personaje como el ex alcalde de Apizaco, cuyos negativos antecedentes son ampliamente conocidos. De ello puede darle cuenta Jorge Luis Vázquez, el actual edil de la modernizada ciudad rielera, pues a él le tocó cargar a lo largo de su gestieste caso, como en cualquiera otro similar, en Apizaco ntacruz Carreño, n cada uno de los aspirantes para bombardear las umentoón con los desórdenes financieros que le heredó el susodicho. Por cierto, Jorge Luis viene a ser una edición más -y hay muchas- de la mutante convicción ideológica de nuestros políticos.
Desmemoria lamentable
La habilidad manipuladora de la senadora Adriana Dávila consiguió llevar a las filas de su partido a Guadalupe Sánchez Santiago, hija como se sabe de Emilio Sánchez Piedras, ex gobernador de la entidad y político de culto en Tlaxcala por su integridad personal y su talento político, virtudes ambas que puso siempre al servicio de los más necesitados. Si como es probable la despechada ex priísta llega al Congreso del Estado representando los intereses de la clase conservadora, la veremos -aunque muchos lo lamentemos- defendiendo principios distintos a aquellos por los que luchó su padre, firme defensor que fue de las reivindicaciones sociales del nacionalismo revolucionario. Está en su derecho; es libre de elegir lo que a su interés mejor convenga. Sería deseable, sin embargo, que, para ser congruente con su nuevo posicionamiento partidista, deje ya de invocar su ilustre origen, al cual ella sabe mejor que nadie que debe su carrera política. Pero más allá de consideraciones de índole moral, la hija de don Emilio no reportará a la causa de la senadora Dávila ningún otro beneficio que un efímero efecto mediático. La rentabilidad electoral del movimiento es nulo -nadie la ha seguido- y, eso sí, a cambio, lo que logró es acendrar el descontento del panismo.
La lucha por la igualdad de género
Empieza a ser evidente que las disposiciones electorales en materia de equidad de género van muy por delante de nuestra atrasada realidad. Las dificultades que están encontrando los partidos para postular a igual número de hombres y mujeres prueban que, a una sociedad como la nuestra -estructurada de antiguo sobre la base de la subordinación femenina hacia el varón- le va a tomar bastante más tiempo alcanzar el ideal de igualdad. Entre tanto, habrá alcaldesas y legisladoras que, por carecer de rodaje previo, aprenderán sobre la marcha el complejo oficio de la política. Tendrán a su favor, eso sí, la intuición y buena disposición que caracteriza a las mujeres tlaxcaltecas, cualidades que les ayudarán a hacer frente al desafío que representa desempeñarse en cargos de alta responsabilidad. Y para evitar el vernos arrollados por la modernidad, en el ámbito educativo deberán intensificarse los esfuerzos para consolidar y fortalecer la figura femenina en todos los órdenes de la vida.
Moreno Durán y el órgano electoral
Jorge Moreno Durán, el candidato independiente cuyo registro rechazó el órgano electoral, está en su derecho de pedir al órgano electoral -si este no lo ha hecho- que fundamente su decisión, explicándole la causa o causas por las que se consideraron inválidas poco menos de diez mil firmas de las cerca de treinta mil que presentó para lograr su registro. Una decisión de esa naturaleza, creo yo, no puede limitarse a la simple emisión de una comunicación reprobatoria; debe, insisto, convocarse al afectado para informarle en detalle de la decisión tomada por la comisión instructora del caso. En lo que no tiene razón Moreno Durán es en exigir que se le conceda la gracia de enmendar los errores que pudieran hallarse en sus listas. Si se aplicara la garantía que reclama se prolongaría indefinidamente el procedimiento. Equivaldría, por poner un ejemplo, a que un candidato demandara que los sufragios que por equivocación del votante le fueran anulados por los funcionarios de casilla, sean susceptibles de ser corregidos. Absurdo por completo.
ANTENA NACIONAL
Terror en las carreteras
Presencié, en el breve lapso de dos días, tres aparatosos percances provocados por trailers de doble remolque, de esos que tanto abundan y que indebidamente transitan por las carreteras mexicanas al amparo de una autoridad negligente y corrupta, incapaz de aplicar las normas restrictivas que al respecto existen en todos los países civilizados. Sólo aquí, en el México que todo se vale, circulan esos monstruosos vehículos articulados cuyo peso y dimensiones nadie vigila, y que son imposibles de detener ante cualquier contingencia del camino cuando, como habitualmente pasa, se manejan a velocidad excesiva. El peligro se potencia cuando transitan en tramos carreteros construidos fuera de toda especificación de seguridad, cual es el caso del transitadísimo Tlaxcala-Apizaco. Y de la irresponsabilidad e impreparación de los conductores mejor ni hablamos; las empresas transportistas ponen el volante de esos peligrosísimos super-camiones de carga en manos de cualquier chafirete sin experiencia, instruidos por lo demás para huir en caso de ser causantes de algún accidente.
Para la Primera Plana:
Si como es probable Guadalupe Sánchez Santiago llega al Congreso del Estado representando los intereses de la clase conservadora, la veremos defendiendo principios muy distintos a aquellos por los que luchó su padre, un firme defensor de las reivindicaciones sociales del nacionalismo revolucionario en el que creyó.