OPINIÓN

A la memoria de don Fernando Solana, un mexicano excepcional

Tiempos de Democracia

Domingo, Marzo 27, 2016

  Entre los políticos del último medio siglo, es difícil hallar a alguien con una trayectoria más completa y brillante

Discutible respetabiliad de los partidos políticos, reacios a depurar sus filas expulsando a militantes desleales

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  En un cierto capítulo de mi vida personal, supe del privilegio de contar con tres consultores de primer orden: Silvio Zavala, Octavio Paz y Fernando Solana. Tuve la fortuna de tenerlos de mi lado en momentos complicados de mi actividad como representante vecinal, concretamente cuando me empeñé en defender al Paseo de la Reforma de la capital de la República de las aberraciones urbanísticas que se pretendían llevar al cabo en contra de la más bella y señorial avenida de la ciudad de México. Ninguno de esos tres personajes están ya con nosotros; el último en irse -apenas este pasado miércoles- ha sido Fernando Solana, un mexicano de amplísima y ejemplar trayectoria al que respete y admiré por diversas razones, entre ellas y no la menor, por ser uno de los pocos políticos que -citando al poeta veracruzano Salvador Díaz Mirón- supo cruzar el pantano sin que nada ni nadie se atreviera a “…salpicar su plumaje...”.

Asesores ilustres

  Éramos vecinos de la colonia Cuauhtémoc. Yo vivía en la calle de Río Niágara, y don Fernando en Rio Guadalquivir, en una casa que le diseñó Teodoro González de León. Una cuadra más adelante, sobre la misma calle, tenía su departamento Octavio Paz, en un edificio que hace esquina con Reforma, y que construyó en 1943 Mario Pani. Fue en esa vivienda donde, en diciembre de 1996, un incendio acabó con buena parte de la biblioteca del Premio Nobel de Literatura, tragedia que -según han contado sus amigos más próximos- provocó en el poeta y eminente ensayista una profunda depresión que -un año y pocos meses después- fue el factor que quitó el freno a la enfermedad que padecía, y que a la postre ocasionó su fallecimiento. Pero me desvío: sólo quería consignar que Paz respaldó con su nombre mi lucha por preservar la dignidad del histórico Paseo de la Reforma.

Mi particular relación

  Fernando Solana tenía la costumbre de invitar a desayunar a su casa a personas que pudieran compartir experiencias de interés, inherentes a las distintas actividades en las que cada uno se desenvolvía. No se trataba de departir con gente famosa ni con luminarias de moda; el propósito era propiciar un contacto vivo entre ciudadanos empeñados en sacar adelante sus respectivas causas. Así fue que, en las tres o cuatro ocasiones que me senté en torno a su mesa, conocí a hombres y mujeres del cine y el teatro, de la literatura, de la pintura, del deporte, de la diplomacia, del periodismo, etc. Y ahí, en casa de don Fernando, me embelesé contemplando la más impresionante y bella biblioteca privada que he visto en mi vida. En mi caso particular ocurría además otra circunstancia que me acercaba a Solana: mi título de Ingeniero Civil está firmado por él, en tanto Secretario General de la Universidad Nacional Autónoma de México, y por el rector Javier Barros Sierra, de grata memoria para los universitarios. En el 68, ambos habían encabezado la llamada “Marcha del Silencio”, que tan hondo caló en la dura e insensible piel del diazordacismo represor.   

Solana y Tlaxcala

  La familia Solana mantenía fuertes vínculos de afecto con Tlaxcala. Tan así era que, no obstante haber nacido en el Distrito Federal, el nombre de don Fernando fue varias veces considerado como un posible candidato al gobierno de Tlaxcala, idea que, de haberse hecho realidad, habría supuesto un mejor destino para nuestro estado. Pero Solana jugaba en otras ligas: como se sabe, él fue, además de Senador de la República, Secretario de Educación en dos ocasiones, Secretario de Industria y Comercio y, por si fuera poco, también Secretario de Relaciones Exteriores, amén de que, en la época de las expropiaciones bancarias lopezportillistas, dirigió con reconocida solvencia Banamex, dejándolo al final de su gestión como el mayor banco del país. Antes -como ya dije- había sido Secretario General de la UNAM y profesor en sus aulas en distintos momentos de su vida. Solana tenía honestidad, talento y conocimientos de sobra para merecer tan altos cargos; había estudiado Ingeniería Civil, Filosofía y Administración y Ciencias Políticas.  

Anécdota local

  Otra virtud que atesoraba Fernando Solana era su discreción, y su fino y educado trato personal. Para hacerse oír, su voz suave y persuasiva no necesitaba elevar el tono. En la conversación no era demasiado expansivo; dejaba hablar a sus interlocutores, interviniendo sólo lo necesario para orientar el rumbo de la charla. Supongo que a todos les pasaba, pero a mi me daba la sensación de estar frente a un hombre prudente y sabio, que había hecho de la mesura un arte. Me viene al recuerdo que, siendo Solana Secretario de Industria y Comercio, se le designó representante presidencial -así se estilaba entonces- para inaugurar la Feria de Tlaxcala. Un funcionario del gobierno estatal había ordenado la confección de una alfombra de flores y aserrín a la entrada del recinto ferial en la que se reproducía la efigie de don Fernando. Alguien le adelantó el tipo de homenaje rayano en la lambisconería que se le pretendía rendir, y comedida pero firmemente solicitó al gobernador que fuera retirada la tal alfombra, lo que hubo de hacerse de prisa y a última hora. Y es que Solana era obsesiva y radicalmente ajeno a cualquier forma de protagonismo. Termino ya, amigo lector: ha muerto un gran mexicano, un hombre excepcional que deja al irse un vacío difícil de llenar, y del que siempre guardaré respetuosa y emocionada memoria. Descanse en paz.

ANTENA ESTATAL

Imprescindible depuración perredista

¿Qué evidencias necesita recabar un partido político para decretar la expulsión de un militante que apoya públicamente a un candidato de otra formación política? ¿a qué puede atribuirse la pasividad indolente de directivos partidistas frente a traiciones flagrantes, desvergonzadas y reiteradas? ¿qué puede esperarse de liderazgos pusilánimes que tienen miedo a adoptar medidas disciplinarias para castigar, no sólo la infidelidad a los principios, sino el cinismo, la burla y hasta la fanfarrona provocación de los desleales? ¿no entienden las dirigencias el perjuicio que su tolerancia -por llamarla de forma suave- inflige a la militancia auténtica? ¿o no será que miran a otra parte porque ellas mismas tampoco tienen una hoja de servicios pulcra? Si algún reportero las interroga, la respuesta -con pocas variaciones- será siempre la siguiente: “…se está integrando el expediente acusatorio para remitirlo a la Comisión de Honor y Justicia…”. Ahí, en esa instancia, hay decenas de casos que encuadran perfecto en el esquema descrito y que, no obstante las pruebas en contra de los inculpados, siguen empolvándose en el cajón del olvido. Y mientras tanto, los Luna, los Briones, los Andalco, y tantos más como ellos, siguen sin rubor dejándose ver por los mentideros políticos… y hasta candidateándose para tal o cual cargo, o para tal o cual “hueso” burocrático.  

ANTENA NACIONAL

Rediseño en puerta

   Al término del Tercer Foro Nacional sobre la cannabis llevado al cabo en la ciudad de Saltillo, el encargado de la política interior del país, Miguel Ángel Osorio Chong, se pronunció por una “…regulación equilibrada…” el drogas. Cito textual lo dicho por el Secretario de Gobernación: “…conocemos el alto precio que trajo consigo la mal llamada guerra contra las drogas…” Y añadió:”…hay que decirlo, y decirlo claro, que se partió de un diagnóstico equivocado y de una estrategia mal diseñada que generó una escalada de violencia sin precedente…”. Estas palabras no sólo prefiguran una nueva visión oficialista del espinoso tema, sino también la ruptura del pacto no escrito de tácito entendimiento entre el presidente Peña Nieto y el ex presidente Calderón. Y entendidas desde una perspectiva estrictamente política, las declaraciones de Osorio Chong no son otra cosa que las primeras escaramuzas del proceso de sucesión del 2018.

 

Para la Primera Plana:

 

No obstante haber nacido en el Distrito Federal, el nombre de Fernando Solana fue varias veces considerado como posible candidato al gobierno de Tlaxcala, idea que, de haberse hecho realidad, habría sin duda supuesto un mejor destino para nuestro estado.

 

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