Los equilibrios internos de los institutos políticos, factores que serán determinantes en esta elección
Antes que por el abanderado y sus propuestas, ha de interesarnos la capacidad operativa de su partido
¿Debe ponerse límites a la utilización de conceptos infamantes en medios digitales y en redes sociales?
Del interés político que tengan los líderes de los partidos nacionales dependerá la cantidad de apoyos que recibirán sus candidatos en cada uno de los doce estados donde estarán en juego sus gubernaturas este próximo 5 de junio. Si los aspirantes están bien calificados y tienen -o han hecho creer que tienen- una buena oportunidad de ganar, contarán con recursos humanos y financieros suficientes para dar la pelea; de lo contrario, serán abandonados a su suerte. Suena fuerte, pero así es la real politick. En lo que concierne a la elección tlaxcalteca y teniendo en cuenta que tanto el gobierno federal como el estatal son priístas, habrá también que considerar la conveniencia del presidente de la República y del gobernador, preponderantemente la del mandatario de la entidad al que mucho le va, y mucho se juega, en esta próxima contienda. Aquí, el órgano electoral concedió el registro a ocho aspirantes; empero, es a tres, o cuando más a cuatro, a los que se les atribuye la fuerza necesaria para, por sí mismos, constituirse en opción competitiva. No se descarta, sin embargo, la posibilidad de que en los siguientes días se registren declinaciones orientadas a sumarse de facto a alguna de ellas.
Radiografía del PRI
La eficacia electoral de un instituto político depende de su unidad, su disciplina, su cohesión, su capacidad operativa, y de la extensión y profundidad de su estructura territorial. Haciendo bajo esos parámetros una comparación con sus adversarios, habrá que conceder que el PRI los supera ampliamente, máxime considerando que el día de la cita en las urnas estará apuntalado por el Panal, el partido que agrupa al grueso del magisterio en la entidad. A la causa tricolor le beneficia, además, que su emblema sigue ostentando los colores patrios y que sus votantes -aunque predominantemente localizados en las áreas rurales de la entidad- tienen presencia importante en todas las capas del entramado social tlaxcalteca. Cuando a esa máquina, diseñada y entrenada para ganar elecciones, se le presta atención y cuidado, dándole mantenimiento, aceitándola adecuada y oportunamente, y sustituyendo sus piezas desgastadas, es muy, pero muy difícil vencerla. Su rendimiento -ya se ha visto en ocasiones precedentes- alcanza su nivel óptimo cuando a sus operadores -los locales y los que le envían de su casa matriz- no se les escatiman combustibles y lubricantes. Cumplidos esas condiciones -como creo que se cumplirán- sólo resta que el candidato sujete con firmeza el volante… y lo conduzca por el camino correcto.
Radiografía del PRD
Cuando tuvo el poder en Tlaxcala, el PRD dejó ir la oportunidad de construir desde los cimientos un partido estructuralmente sólido. No hay que olvidar que, en su mejor momento, gozó de simpatías hasta en los más recónditos rincones del estado. Sus colores, negro y amarillo, su emblema con reminiscencias indígenas, y el innegable arrastre popular de sus líderes originales, despertaron un inusitado ánimo participativo -desconocido en nuestro medio hasta ese entonces- en las mayorías desposeídas, en los centros de educación superior y, en general, en los círculos ilustrados del pa ﷽﷽﷽﷽﷽﷽﷽﷽ , onalidad de n a despertar un genuino entusiasmo entre las mayore localizados en las as mio, aliado en esta ocasis dís. Si quien aquí llegó a la gubernatura aupado por aquel movimiento de profundas raíces sociales, hubiera tenido sensibilidad y un mínimo de talento organizativo, el sol azteca sería hoy el partido más fuerte en Tlaxcala, y no ese triste e informe mosaico de grupos dispersos e indisciplinados a que en la actualidad se ha visto reducido. Sin una hoja de ruta que lo unifique, infestado como lo está de traidores y falsos militantes, y partido a la mitad a causa su más reciente división nacional, cuesta trabajo creer que el PRD de hoy pueda prestar un apoyo electoral efectivo a una candidata que ni siquiera surgió de sus filas.
Radiografía del PAN
Tampoco el PAN, cuando fue gobierno, aprovechó la ocasión para extender su presencia por todo el territorio del estado. La fallida convergencia del blanquiazul con el PAC -la formación partidista local que paralelamente impulsó el gobernador de progenie priísta que llegó al poder con la franquicia panista- acabó restando vigor, tanto al uno como al otro. Al tratar de mantener vigentes a ambas opciones -en una dualidad que no acabó de ser entendida-, el resultado fue que a ninguno se le prestó la vigilancia adecuada. Al cabo de los años, los panistas que negociaron con incuestionable buen éxito aquella candidatura de conveniencia hubieron de reconocer que nunca gozaron de la confianza del gobernador, actitud que a éste le fue correspondida por todo el panismo de cepa, incluido el propio presidente de la República, que no veía en él a un militante sincero y al que acabó pasándole factura de que no lo respaldara en la disputa interna por la candidatura presidencial, obligándole a jugar su sucesión con una candidata impuesta. Mas lo dicho hasta aquí es historia; lo que importa ahora es volver a enfatizar que el PAN en Tlaxcala, por su naturaleza, ideología y origen, no es un partido de masas, y que sus expectativas electorales -a nivel gubernatura, entiéndase- dependen de apoyos políticos y patrocinios económicos inexistentes en la circunstancia actual.
Arribazón de seudo periodistas
Los medios digitales locales han abierto sus espacios al ingreso indiscriminado de plumas temporaleras. Se trata de amanuenses al servicio del candidato o candidata que los contrata, concretamente al de aquel o aquella que precisa denostar a sus adversarios para hacerse notar ante un electorado influenciable y habitualmente desinformado. Aclaro que publico mis artículos desde hace muchos ayeres en el periódico digital tlaxcalteca de mayor antigüedad, lo que no es óbice para avisar de una tendencia que desprestigia a la prensa, y que crispa y enardece a las militancias partidistas movilizadas.
Rostros cubiertos
Para lanzar sus dardos empozoñados, estos profesionales del denuesto se ocultan bajo la máscara engañosa de un seudónimo o, de plano, se refugian en el anonimato; pocos, muy pocos son los que firman sus textos con su nombre real. Amparados en la libertad de prensa, utilizan un lenguaje manchado por el vituperio y la calumnia, envenenando irresponsable y peligrosamente el clima político de la entidad. Son mercenarios que siguen la línea dictada por personajes sin escrúpulos que se mueven tras bambalinas y que, llegado el caso, no tendrían el menor miramiento para enlodar una elección… antes que reconocer el triunfo del adversario.
Acusaciones sin fundamento
Lanzo a tiempo la advertencia: tome usted con reserva, amigo lector, esas opiniones saturadas de improperios y de interpretaciones torcidas de la realidad. La falta de ética de quienes las pergeñan los ha llevado incluso a descalificar al órgano electoral, basándose en conjeturas sin sustento para dizque anticipar fraudes y complicidades imaginarias. No tienen pruebas ni las necesitan; lo que buscan es preparar el escenario para descalificar el proceso y justificar la eventual derrota de su cliente. Y lo hacen porque saben bien que una elección sin árbitro es una bomba a la que fácilmente se la hace estallar.
Avanzados de una guerra sucia
El trabajo de esos opinadores es parte de la “guerra sucia”, así llamada porque en ella se emplean estrategias que traspasan los límites del juego limpio. Su diseño y, a veces, su instrumentación de campo, corre a cargo de verdaderos especialistas, dedicados de tiempo completo a perfeccionar su “arte”. Algunos hay de alto standing que cotizan sus estipendios en billetes verdes; otros, más modestos, deben su fama a sus “hazañas mapacheriles” en México, y se conforman con que se les hospede vitaliciamente en alguna nómina oficial o con detentar cargos susceptibles de ser bien rentabilizados.
Para la Primera Plana:
Por lo que concierne a la elección tlaxcalteca y teniendo en cuenta que tanto el gobierno federal como el estatal son priístas, habrá que considerar la conveniencia e interés del presidente de la República y del gobernador, particularmente la de éste último, por lo que mucho que le va en la contienda, y lo mucho se juega.