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Es entendible que todos los gobiernos a su salida dejan un sinnúmero de pendientes principalmente debido a que administran los recursos públicos con su propia visión de gobierno, y no a partir de los grandes problemas de la demarcación gobernada; sin embargo hay gobiernos como el actual de Tlaxcala que encabeza el priista Mariano González que acumulan una significativa cantidad de pendientes no sólo en materia del uso de los recursos públicos; sino también de respeto a los derechos humanos, así como en materia de seguridad y política.
En este contexto, la exigencia que hace unos días las organizaciones no gubernamentales: Centro Fray Julián Garcés y Colectivo Mujer y Utopía hicieron al gobernador del estado a través de los medios para que rinda un informe detallado sobre lo realizado en el actual sexenio en materia de Trata de personas; así como de otros delitos que se han cometido en este periodo en la entidad contra las mujeres, y explique por qué existe un ocultamiento de mucha información al respecto, parece ser la exigencia generalizada de todos los sectores contra este gobierno.
A unos meses de que González Zarur concluya su mandato, se hace evidente que dejará demasiados pendientes como el anterior al que si bien no dio solución al grave delito de Trata al menos se podría esperar que lo disminuyera; pero los números son muy reveladores de cerca de doscientos expedientes apenas se generaron unas trece sentencias con micro castigos para los criminales acusados de este delito, sin tomar en cuenta que un número importante de víctimas de este delito, o sus familias no presentan denuncia.
Contrario a lo anterior en el presente sexenio se han hecho más recurrentes otros delitos contra las mujeres en el estado como los feminicidios y la violencia de diferentes tipos.
Otro gran pendiente de este gobierno es el referente a la seguridad pública, donde para muchos en el presente sexenio se ha ido perdiendo la imagen de estado seguro que tenía Tlaxcala en comparación con las demás entidades del país, y donde a comparación de entidades como el Estado de México, Michoacán, Guerrero, Veracruz, el DF, entre otros, Tlaxcala podía presumirse como un estado muy tranquilo.
Sin embargo, bastaron unos años para echar por la borda esta imagen, y Tlaxcala se ha trasformado en un estado cada vez más inseguro con nota roja casi a diario, con un incremento en varios delitos como el secuestro, el asalto, el robo de autos y robo a casa habitación, entre otros, según un sinnúmero de señalamientos de diversas organizaciones y estadísticas presentadas en canales de información como el Semáforo delictivo por ejemplo, o de las propias autoridades judiciales estatales y federales.
En la administración de recursos públicos urge también un informe sobre el paradero de alrededor de $7,000,000,000.00 (siete mil millones de pesos) que el mayoriteo priista en las legislaturas en turno le han “perdonado” al gobierno del estado, por así decirlo; sin contar las pérdidas, saqueos y gastos excesivos que ha tenido la presente administración de gobierno a costa de la pobreza de miles de familias tlaxcaltecas.
Y es sorprendente como lo comenté hace algún tiempo que aún nadie haya iniciado una investigación sobre dicho desfalco a la entidad, y la cual no sería tan complicado hacer, ya que las dependencias que más han incidido en la falta de comprobación o desvío de recursos públicos son casi las mismas cada año: SESA, USET, SEFOA, CES en tiempos de Orlando May Zaragoza, SEDIF, SECODUVI, PGJE, entre muchas otras.
Otros de los grandes pendientes se presentan en materia de salud, donde prácticamente desde la llegada del presente gobierno se dio la falta de médicos y medicamentos en prácticamente todos los hospitales y centros de salud del gobierno del estado; así como un pésimo servicio de salud y falta de equipo.
Condenando con esto en mayor grado a las familias tlaxcaltecas de escasos recursos a padecer cuando tienen algún enfermo grave, y que en muchos de los casos tengan que acudir a hospitales en otras entidades; ya que el gobierno del estado ni siquiera ha podido brindar los servicios que había antes de su llegada.
Hay muchos, pero muchos pendientes, por ejemplo, con los policías y personas de la tercera edad que se manifestaron en busca de apoyo del gobierno y fueron violentados en sus derechos y encarcelados en algunos casos; por lo que este sexenio fue en los primeros años de miedo para los manifestantes; por lo que quienes se atrevían a hacerlo preferían manifestarse en el Congreso local aunque sus reclamos eran contra el Ejecutivo.
También hay grandes pendientes por la falta de apoyo a los empresarios, por la falta de inversiones, falta de apoyo a los campesinos, a las ONG, y a los sindicatos, estos últimos han tenido que sufrir la intromisión del gobierno marianista en sus asuntos internos lamentablemente con el consentimiento de la mayoría de sus líderes.
Dichos líderes pasaron de la negociación que normalmente tenían con el gobernador en turno a de plano arrodillarse y vender la causa, y hoy la fuerza sindical se ha perdido al grado de que ningún sindicalizado tiene garantía de que su plaza sea defendida, y puede ser dado de baja en cualquier momento.
Así hay muchos otros pendientes como el respeto a la vida interna de los partidos políticos, donde muchos políticos al igual que varios líderes sindicales vendieron la causa de sus institutos políticos, y con ello en muchos casos la elección gubernamental del cinco de junio pasado.
El pendiente más reciente sin ninguna duda es la legitimidad y transparencia en el actuar del gobierno del estado en el pasado inmediato proceso electoral, donde las viejas prácticas del priismo en el gobierno estuvieron presentes en todo momento con una autoridad electoral permisiva y en claro sometimiento a los excesos del poder.
Es así que a pocos meses de que concluya el sexenio gobernado por Mariano González urge un informe pormenorizado de su actuar; pero éste seguramente nunca llegará, mientras Tlaxcala sigue en la incertidumbre del escenario que se presente en los años venideros a consecuencia de los excesos, apatía, inutilidad, inhumano en muchos casos, y de abusos de un gobierno marianista que dista mucho de haber sido un gobierno sensible a los grandes problemas que han aquejado a un pueblo que no hizo nada para merecer este trato.