En nuestra entrega anterior, resaltaba que la incertidumbre actual y el malestar social está en franco crecimiento, la sociedad mexicana ha llegado a un nivel de hartazgo que exige ya sin concesiones un buen gobierno, transparente, que rinda cuentas y una conducta distinta de los servidores públicos, en todos los ámbitos del gobierno.
Miércoles, Enero 25, 2017
Es cierto, la situación por la que atraviesa el país es muy compleja y la solución a todos los problemas no tiene una solución simple; en distintos rumbos del país, se convoca a construir una nueva agenda política que tome en cuenta y considere de manera primordial los reclamos y anhelos de la mayoría, que literalmente obligue al gobierno de la República a revisar sus acciones y cambiar de estrategia.
No obstante, aún ante los reclamos y las inconformidades, no existe la voluntad para escuchar y mucho menos para cambiar o lograr una transformación social que anticipe un mejor futuro para los mexicanos; esto no significa forzosamente, ya lo he dicho antes, una ruptura radical con el pasado, con nuestras tradiciones y valores.
Los años recientes, son una cadena de infortunios y desaciertos políticos que enumerarlos pareciera una práctica relativamente ociosa, porque cuando nuestra capacidad de asombro se ve impactada por un hecho vergonzoso, es revesada por un nuevo acontecimiento más delicado y más irritante por el proceder, por las mentiras y por las decisiones erróneas del gobierno.
No es solamente la inseguridad en la que vivimos los mexicanos, los muertos y los desaparecidos, el incremento de la pobreza, la desigualdad y la discriminación, los abusos del poder y la venta indiscriminada del patrimonio nacional, también los constantes hechos de impunidad y corrupción que ubican a la Nación en el lugar 103 de 175, de los países más corruptos del orbe según Forbes.
Lo que pensamos debería ser una prioridad para el gobierno, el bienestar de los mexicanos, se convirtió en el más lamentable de los fracasos y así lo dice una de las más recientes encuestas del periódico Reforma, que puntualiza que el 78 por ciento de la opinión ciudadana piensa que la actualidad económica del país ha empeorado en los últimos doce meses, responsabilizando al Presidente el 60 por ciento de los mexicanos de la situación y no a factores externos, sobre todo los que se originan en nuestro vecino del Norte.
El mismo Reforma publicó el 20 de enero, otra encuesta que expresa el pesimismo y desconfianza que reina entre los ciudadanos en el tema: “La mayoría de los mexicanos se siente pesimista ante la llegada de Donald Trump a la Presidencia de Estados Unidos y 3 de cada 4 consultados no creen que Enrique Peña Nieto esté preparado para lidiar con el nuevo mandatario estadounidense”.
Los mexicanos debemos estar preparados para el futuro inmediato que no vislumbra buenos augurios; debemos encontrar los medios y los caminos de organización para defendernos como sociedad ante el embate de la crisis descontrolada que ha ocasionado el gobierno y ante sus mostradas limitaciones.
"Trata de dejar a este mundo en mejores condiciones de como lo encontraste."
Robert Baden Powell, fundador del Movimiento Scout