Se precisa de acciones concretas que apunten hacia la solución de los temas más acuciantes de la Nación
TIEMPOS DE DEMOCRACIA
Integrar el Comité de Participación Ciudadano, paso trascendental en el Sistema Nacional Anticorrupción
La Constitución de la Ciudad de México, un avance digno de ser imitado por otras entidades federativas
Sabedor del difícil trance por el que atraviesa el país, como ciudadano con conciencia cívica me declaro presto a atender los llamados a la unidad que en estos días se vienen haciendo en voz de distintos personajes de la vida nacional. Habré de atenderlos como cualquier buen mexicano… siempre y cuando esos llamados no sean abstracciones vacías de objetivos específicos, formuladas de forma oportunista por políticos y opinadores a la búsqueda de reflectores mediáticos. A ese tipo de propuestas no pienso ni quiero unirme; me harían sentir como un vulgar palero al que sólo le faltaría la típica matraca en la mano.
Acciones puntuales urgentes
Soy en cambio del parecer que, ante los arteros ataques de Trump, sin dubitaciones ni reservas debemos impulsar acciones como la adopción, por ejemplo, de: 1) estrategias concretas que exploren rutas alternas para nuestro comercio en los cinco continentes; 2) planes realistas que faciliten la reinserción en el mercado laboral de los indocumentados que vuelvan a la patria; 3) políticas imaginativas que vinculen, organicen y den forma a las expresiones de solidaridad que se han sucedido en diferentes lugares del mundo a favor de México; 4) denuncias jurídicamente bien construidas de las políticas discriminatorias del gobierno norteamericano en perjuicio de grupos humanos minoritarios -de mexicanos preponderantemente- ante tribunales jurisdiccionales internacionales y, 5) acciones determinadas que expediten, aquí, al interior de nuestro país, el inicio de las operaciones del Sistema Nacional Anticorrupción. Todo ello sin perjuicio de que se negocie, en lugar del TLC, acuerdos comerciales bilaterales equitativos con Estados Unidos y con Canada.
Panorama de limitaciones
A la fecha no se tiene noticia que Peña Nieto haya puesto en marcha alguna de estas ideas… u otras parecidas; mientras tanto, seguimos a la expectativa de conocer una postura alterna a simplemente negociar el TLC en los términos que Trump quiera imponer. Lo que debemos tener claro es que, siguiendo el camino de la dignidad quizá mejore el maltrecho prestigio del gobierno mexicano pero, a consecuencia de ello, en los años siguientes sufriremos estrechez y penurias. En esto incide la desafortunada circunstancia de que, cuando más se precisaba de una mano firme en el timón para superar la tempestad que nos vino del Norte, en el puente de mando de la nave del estado mexicano tenemos un almirante que no inspira confianza.
¿Plática constructiva…?
Para ilustrar el significado que tiene la ausencia de credibilidad en la figura de un líder político en funciones de jefe de estado, baste citar el más reciente incidente registrado en la cordial (¿) relación que Peña Nieto tiene con el presidente estadounidense, planteada esta vez a través del teléfono. De lo conversado entre ambos existen dos versiones; una es de la Casa Blanca, y se apoya en una grabación filtrada a los medios en la que, entre bromas y veras, Trump amenaza a su homólogo con enviarnos tropas norteamericanas ante el mal trabajo del ejército mexicano para acabar con los hombres malos que infestan nuestro territorio. La otra es de Los Pinos, y se limita a un desmentido verbal del vocero de la presidencia, validado después por el canciller Videgaray como escucha único que dice que fue de la plática entre los mandatarios. ¿Con cuál se queda usted, estimado lector?
Camino único
Si lo que realmente pretende el gobierno de la República es sumar voluntades para apuntalar a su debilitado líder, no tiene otra salida que ofrecer a la sociedad pruebas irrefutables de que dejará de interferir la acción de la justicia y que, antes al contrario, facilitará los elementos necesarios para que la ley se aplique sin miramientos a los administradores de la cosa pública cuyo ejercicio ha sido observado por la Auditoría Superior de la Federación. Hay que castigar sin demora las abusivas conductas de políticos que indignan a los mexicanos y que, lógicamente, los predispone contra un gobierno cuyo presidente se ha ganado a pulso una impopularidad sin precedentes. Para revertir esa situación no hay nada que supere en urgencia al combate a la corrupción que corroe las estructuras burocráticas y administrativas del país. Y es el caso que, para frenar ese terrible mal, ahora sí la ciudadanía está sólida y unánimemente acuerpada en torno a ese propósito, y dispuesta a respaldar cualquier llamado creíble que al respecto se le haga.
El Comité de Participación Ciudadana
Por eso es de celebrarse que se haya dado un paso trascendente en esa dirección al haberse ya designado a cinco respetables mexicanos como integrantes del Comité de Participación Ciudadana, ente a cuyo cargo estará velar porque se cumplan los fines del Sistema Nacional Anticorrupción. Son dos mujeres -Jacqueline Peschard y Marie Claire Acosta- y tres hombres -Alfonso Hernández, José Octavio López Presa y Luis Manuel Pérez de Acha-, todos de destacada trayectoria en sus respectivas áreas del conocimiento y que fueron seleccionados por otros once ciudadanos de igualmente limpio historial. Ya sólo falta que el Senado nomine al Fiscal Anticorrupción, y que el presidente Peña Nieto envíe la terna de candidatos a formar parte de la Sala Especializada del Tribunal de Justicia Administrativa. Tlaxcala, como los demás estados de la República, tiene como plazo el mes de julio para conciliar su normatividad con las leyes federales en la materia. Ojalá que no se les duerma el gallo.
ANTENA NACIONAL
Constitución de la Ciudad de México
La Asamblea Constituyente terminó en tiempo y forma su misión de dar a la Ciudad de México su propia Constitución. Desde la designación de los asambleístas -cien en total- el proceso fue objeto de críticas continuas, unas fundadas y otras alharaquientas. Al final, desechadas algunas propuestas que rayaban en la tontería, se alcanzó el consenso en torno a un texto en el que quedaron plasmadas aspiraciones que lo ubican como el más progresista de todos cuantos rigen las entidades federativas del país. Cito, de entre varios muy significativos, los siguientes derechos del ciudadano: a una muerte digna -la eutanasia, según su denominación clásica-, con todo lo que supone de alivio al dolor propio y al de los familiares; al uso medicinal de la marihuana; a todas las estructuras, manifestaciones y formas de comunidad familiar, incluyendo el matrimonio de personas del mismo sexo; a ejercer la sexualidad, cualquiera que sea su inclinación; a la abolición del siniestro fuero y a solicitar la revocación del mandato de quienes mal desempeñen cargos de elección popular “…cuando así lo demande al menos el 10% de las personas inscritas en la lista nominal de la Ciudad o demarcación territorial…”. La promulgación del documento -justo ayer que se conmemoró el centenario de la Constitución General de la República es una buena noticia para los más de ocho millones de personas que habitan en la Ciudad de México, y abre el camino para que otros estados incorporen a sus leyes los avances enlistados.
ANTENA ESTATAL
Marianito
Al bisoño diputado Mariano González Aguirre se le han conferido responsabilidades que -me temo- rebasan sus capacidades, experiencia y conocimientos. Además de ser coordinador de la bancada priísta, se desempeña también como presidente de la Comisión de Desarrollo Económico, y es vocal de la Comisión de Asuntos Electorales y de la de Finanzas y Fiscalización. Su primer traspiés lo dio precisamente en esta última al declarar que no se disculparía de participar en la discusión y análisis de la cuenta pública de los últimos tres meses del gobierno del ex mandatario Mariano González Zarur. De persistir en esa actitud, no sólo estaría llevando a un extremo políticamente incorrecto su papel de celoso vigilante de los intereses de su padre, sino que -esto sería lo grave- estaría atropellando lo que la ley señala claramente para casos en que hay un obvio y notorio conflicto de interés.
Para la Primera Plana:
No hay nada hoy en México que supere en urgencia al combate a la corrupción que corroe las estructuras burocráticas y administrativas. Y es el caso que, para frenar ese terrible mal, ahora sí la ciudadanía está sólida y unánimemente acuerpada en torno a ese propósito…, y dispuesta a respaldar cualquier llamado creíble que al respecto se le haga.