OPINIÓN

El régimen y su sistema de partidos carecen de armas para enfrentar el empuje electoral de López Obrador

Ninguno de los aspirantes hasta ahora conocidos tiene los tamaños para superar en las urnas al Peje

Domingo, Marzo 26, 2017

Ni uno sólo de sus probables competidores cuenta con el prestigio necesario para disputarle el triunfo 

La esperanza: el surgimiento de alguna alternativa ciudadana con credibilidad… y apoyos suficientes

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Cualquier recuento que se haga de las notas informativas y los artículos de opinión publicados en el país durante los últimos meses llevan al observador a una única conclusión: el personaje político que polariza la atención de la prensa escrita, la digital y las redes sociales es sin ninguna duda Andrés Manuel López Obrador. Ni siquiera el mandatario estadounidense Donald Trump con sus atrabancadas decisiones, ni el presidente de la República Enrique Peña Nieto con ya conocido método de esquivar la dura realidad, ni siquiera ellos, repito, se acercan al tabasqueño en la disputa por la captura del interés de la diversa y cada día más desigual sociedad mexicana.

La astucia de Andrés Manuel

 Limité el tiempo de permanencia bajo los reflectores mediáticos del líder y único dueño del Movimiento de Regeneración Nacional -Morena por sus siglas- sólo a los últimos meses. Pero bien pensado creo que debí escribir los últimos años, contados por lo menos a partir del momento en que el Instituto Nacional Electoral -el INE- otorgó el registro a su partido político. Desde esa fecha, López Obrador ha utilizado con agudeza y habilidad los recursos que concede la normatividad electoral a los institutos políticos. Los destinados a Morena los direccionó todos hacia un sólo propósito: revitalizar su imagen y sus ideas en el colectivo popular. Y lo ha conseguido, sin que sus adversarios hayan podido encontrar la forma legal de impedírselo. Así pues, el único seguro candidato presidencial para el 2018 ha aparecido -y sigue apareciendo sin más tope que el que le fija la ley- en miles y miles de spots radiales y televisivos, reafirmándose gracias a su astucia como el casi fatal sucesor de Peña Nieto.

El Peje hacia arriba… y los demás para abajo

  Mas por ese motivo y por la escasa estatura política de sus probables adversarios, el caso es que López Obrador está permanentemente en el centro de la atención de la gente. Los estudios demoscópicos que miden periódicamente la variación de los niveles de aceptación de los aspirantes entre el electorado coinciden en que los del Peje van consistentemente al alza, en tanto que los de los demás aspirantes conocidos -la lista es larga- acusan una tendencia descendente. La diferencia se acentúa cuando los encuestadores emplean el método del careo, es decir, cuando enfrentan a una figura contra otra, cual si se tratara de una hipotética segunda vuelta.  

De los nervios al pánico

  El priísmo ya se apanicó. Lo evidencia en los embates que desde distintos flancos lanza de continuo contra Andrés Manuel. Cuando no es por el lado del populismo es por el de la distorsión de sus expresiones en las que dizque afrenta a los deudos de los normalistas desaparecidos o en las que supuestamente atribuye sin fundamento culpas a las fuerzas armadas. Peña Nieto incluye en sus discursos reiteradas referencias al peligro que entraña el populismo; lo hizo en el que pronunció en la ONU, luego lo repitió en el aniversario de su partido y, mas recientemente, insistió en el tema ante los banqueros. Y Osorio Chong, su secretario de Gobernación, a diario se arroga la representación del pueblo para en su nombre reclamar a López Obrador respeto al Ejército y la Marina, exigiendo al boquiflojo tabasqueño pruebas de sus asertos, como si estos no estuvieran más que documentados por diversos organismos nacionales e internacionales cuya misión es ver por que se respeten los derechos humanos.

Todos contra el tabasqueño

  Pero… ¿qué fue lo que en realidad dijo el candidato de Morena que soliviantó hasta al propio vocero de la Presidencia?  El incidente al que se refieren los ofendidos se produjo en Nueva York y ocurrió en dos tiempos diferentes. Hablo de memoria, como asiduo seguidor que soy de varios espacios informativos de la TV y, por tanto, puedo incurrir en alguna inexactitud. El primero ocurrió en un espacio pequeño -un centro de inmigrantes- lugar en el que la arenga del Peje fue interrumpida por varias personas que lo interpelaron mostrándole pancartas alusivas a Ayotzinapa. Incluso ordenó que se les dejara hablar y pidió a los asistentes que no temieran escucharlos. Textualmente dijo: “…ellos son libres y además defienden una causa justa. Quieren que se haga justicia en el caso de los 43 jóvenes desaparecidos…”.

De inventos y tergiversaciones

  Después, al retirarse del lugar y estando ya a bordo de un vehículo fue de nueva cuenta cuestionado. Ante la insistencia del protestante, que exigía que aclarara sus presuntos vínculos con políticos involucrados en el caso Ayotzinapa, Andrés Manuel replicó con palabras imposible de distinguir con claridad en el audio. Pese a ello, voces y plumas afines al régimen se apresuraron a difundir que había espetado un grosero “…¡cállate!...” a quien, a la postre, resultó ser en efecto padre de uno de los estudiantes desaparecidos. Lo cierto es que la cinta fue luego analizada por especialistas que determinaron que sólo dijo “…que te vaya bien…”. Y cuando los reclamos se centraron en su posible responsabilidad política en los hechos trágicos de Iguala, contestó: “…eso se lo tienen que preguntar al Ejército y a Peña, no a mí…”. Posteriormente calificó lo acontecido como “…una provocación…”.

El efecto contrario

  Hasta aquí la narrativa que, insisto, pudiera contener alguna imprecisión incluso en la secuencia de los hechos. De todas maneras, de existir, no alteraría sustancialmente el significado de lo acontecido. En este punto quiero subrayar que este opinador dista de ser un apasionado aplaudidor de López Obrador, como lo puede constatar cualquiera de los lectores familiarizados con este espacio periodístico. Sentado lo anterior, afirmo que, sin dejar de considerar esa peculiar locuacidad del mesías tabasqueño que con tanta frecuencia lo lleva a pisar terrenos comprometidos, afirmo, repito, que no hallo en sus palabras ni en su conducta nada que justifique la arremetida del sistema -gobierno y opositores- contra su persona. Y añado que ésta no sería la primera vez que ataques de este tipo acaben revirtiéndose en su favor.

Lo que Nueva York dejó al descubierto

   Andrés Manuel optó prudentemente por dar fin anticipado a su encuentro con inmigrantes para evitar posibles desórdenes. Pero no se escondió en un baño para evitar las acusaciones de los estudiantes de la Ibero, tal cual se dice que lo hizo durante su campaña el hoy presidente Peña Nieto. El tabasqueño, en cambio, salió del lugar por la puerta que entró, luego de oír las airadas acusaciones de los protestantes y sus justas exigencias por conocer la verdad de lo acontecido en Iguala. Les demandó con toda razón que no se lo pidieran a él, sino al Ejército y a Peña, aunque también es cierto que dejó sin aclararles su presunta relación con los inculpados.

Lo de Iguala, historia pendiente

 Reconozco que, si a mí me hubieran preguntado lo mismo probablemente habría contestado algo parecido, habida cuenta que ninguna de las investigaciones llevadas al cabo ha precisado cuál fue en realidad el papel de los militares destacamentados en Iguala. La llamada verdad histórica soslayó mencionarla y las indagatorias posteriores llevadas al cabo por el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) quedaron truncas por la negativa del secretario de la Defensa a permitir que los soldados fueran interrogados por extranjeros. Y sí, yo también habría mencionado a Peña Nieto en tanto que el caso Ayotzinapa está en la jurisdicción de la Procuraduría General de la República, y que la que fuera su titular Areli Gómez hizo en su tiempo saber que el caso seguía abierto, sin que a la fecha nadie la haya desmentido.

Conclusiones

 El presidente, su gabinete, y los corifeos de la oposición, se envuelven en la bandera para defender al Ejército y la Marina, sin ver que han sido ellos los que han colocado a las fuerzas armadas en una situación contradictoria en la que, al intentar cumplir con la encomienda de ganar la guerra contra el crimen organizado, soldados y marinos están expuestos a vulnerar derechos humanos de los ciudadanos. Y critican con una sola y monótona partitura las propuestas populistas, sin ver que es su falta de voluntad para rescatar de la pobreza a la mitad de la población la que ha propiciado las condiciones en las que la utopía lopezobradorista puede crecer y multiplicarse.

Mi voto

 No votaré por López Obrador, pero no por que me inspire miedo ni por que me preocupen sus irrealizables promesas. No lo haré debido a que, lo que si me atemoriza, es su irrefrenable tendencia a ejercer el poder vertical y autoritariamente. Por lo demás, cuando gobernó el Distrito Federal halló fórmulas para llevarse bien con todos, incluyendo la Iglesia y los empresarios, empezando por el entonces considerado más poderoso del mundo. Y recuérdese también que varias de sus medidas -tan acremente criticadas al principio- fueron después imitadas por los demás gobiernos, v. gr.: las pensiones a los adultos mayores. Prefiero en lo personal aguardar al eventual surgimiento de una alternativa genuinamente ciudadana cuya credibilidad sea tal que arrastre tras de sí a varios partidos con registro y estructura. Cuestión de paciencia.

 

Para la Primera Plana

No votaré por López Obrador, pero no por que me inspire miedo ni por que me preocupen sus irrealizables promesas. No lo haré por que, lo que si me atemoriza, es su irrefrenable tendencia a ejercer el poder vertical y autoritariamente. Prefiero aguardar el surgimiento de una alternativa genuinamente ciudadana cuya credibilidad sea tal que arrastre tras de sí incluso a varios partidos con registro y estructura. Cuestión de paciencia.

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