"Yo tengo un sueño: que esta nación un día se elevará y vivirá el verdadero significado de su credo, creemos que estas verdades son evidentes: que todos los hombres son creados iguales..." Martin Luther King
Miércoles, Junio 14, 2017
Ciento cuatro años han pasado, desde que un hombre en México le dijo que NO al autoritarismo y a la falta de democracia de un pueblo necesitado de justicia y de progreso.
Un hombre que se opuso a la opresión de un régimen, el de Porfirio Díaz, que tenía sumido en la ignorancia y en la desigualdad a México, al que también en ese momento, cien años de vida independiente no le habían alcanzado para darle a sus habitantes plena vida de bienestar, libertad y democracia.
Francisco I. Madero, a principios del Siglo XX, levantó la voz para encabezar una lucha revolucionaria que fue malograda por traiciones y asesinatos perpetrados por una camarilla de “rufianes” que se asían al poder, a cualquier precio.
Madero, al igual que Martin Luther King con su lucha por los derechos civiles en los Estados Unidos de Norteamérica en los años sesentas, tenía un sueño, el sufragio efectivo para todos, sin distinción, sin segregaciones, para que los mexicanos tuviéramos una verdadera transformación y procesos democráticos en libertad para elegir a sus gobernantes.
Lo acontecido en el más reciente proceso electoral del Estado de México, manchado por el fraude y el abuso de poder del gobierno local y federal, nos hace pensar que aquel sueño de libertad para votar y elegir libremente a nuestros gobernantes, sigue estando vigente. Tampoco nos han servido del todo, cien años de vida post revolucionaria para terminar con las violaciones a nuestros derechos fundamentales de vivir en libertad, con seguridad y justicia.
Hay quien sostiene que actualmente sí se respetan de forma las leyes y los derechos de los ciudadanos en el país, pero se violan de fondo.
Yo también tengo un sueño, que mi país despierte y logre terminar con un régimen que ha echado raíces en la Nación, el que ha instaurado un sistema político que lo controla todo, las instituciones, los medios y la pobreza que le conviene de la mayoría de los mexicanos para conservar el poder, también a cualquier precio.
Recuerdo perfectamente una escena de la película mexicana Rojo Amanecer (Jorge Fons,1989), cuando un grupo de jóvenes se refugiaron en el departamento de unos de ellos, después de haber sido agredidos por el Estado en la represión y matanza de estudiantes del 68 en Tlatelolco; uno de los jóvenes herido de muerte por un balazo, le decía a sus compañeros, palabras más, palabras menos: mañana, que todos los mexicanos se enteren de lo que nos han hecho, saldrán a las calles a protestar y exigir justicia y libertad; nunca sucedió en la realidad, esa noche y un día después, la dignidad de los hombres y mujeres que participaron en aquella lucha legitima, fue mancillada y criminalizada por los medios de comunicación oficialistas.
Insisto, estoy seguro que muchos mexicanos tenemos en el 2018, el mismo sueño de rebelarnos y cambiar las cosas en este país, es una enorme oportunidad histórica de echar del poder a un régimen que ya no le importa que todos se den cuenta de las formas fraudulentas en cómo arrebatan elecciones, que sean denunciados por propios y extraños, que tengan sumisas a las autoridades que supuestamente están para llevar a cabo procesos de votación limpios, con certeza y transparencia.
Yo tengo un sueño, que ningún grupo del poder y mucho menos radicado en una casa ya de por sí despeñada, siga eligiendo por todos los mexicanos.