“Una mentira no tendría sentido si la verdad no fuera percibida como peligrosa”: Alfred Adler.
Siempre se ha dicho que la realidad supera a la ficción, a los sueños, a las fantasías de un México que solo existe en la mente de quién gobierna al país.
Los niveles de frustración y hartazgo en los que viven los mexicanos ha llegado a sus máximos niveles, sin embargo, el gobierno piensa que entre menos se sepa la realidad por la que atraviesa el país, es mejor para todos y así, sin protestar, sin rebelarse, sin cuestionar, los dejemos hacer y deshacer a su completo gusto.
El más reciente ejercicio demoscópico del Grupo de Economistas Asociados e Investigaciones Sociales Aplicadas, GEA-ISA, evidencia que el Presidente de la República tiene un nivel de aprobación muy bajo entre los ciudadanos, además de que un 55 por ciento de ellos piensa que la administración federal priista ha sido francamente "mala" para los bolsillos de los mexicanos.
La opinión favorable de los mexicanos de Enrique Peña Nieto como gobernante, entre los inicios del año 2013 a junio del presente, se desplomó del 49 por ciento al 19. Vicente Fox y Felipe Calderón tuvieron 35 y 41 por ciento de percepción favorable respectivamente, en sus peores momentos como presidentes.
Al parecer la percepción favorable del gobierno federal seguirá cayendo, no hay indicios de que se den cambios espectaculares en los resultados de sus acciones y anticipa un cierre de la administración totalmente desastroso.
Peor aún para el gobierno del PRI, es que también un 62 por ciento del pueblo quiere un cambio del partido en el poder, según el mismo estudio.
La pregunta obligada ante la situación es obvia: ¿conocerá realmente EPN la realidad?; no se puede comprender que nadie le diga lo que está pasando por todo el territorio nacional y está ahí observándonos, enalteciendo la célebre frase de su correligionario Salinas de Gortari, “ni los veo, ni los oigo”, bueno, solo un poquito con #GobiernoEspía.
También habría que preguntarse que si es de su conocimiento que, en contra de los discursos oficiales que derrochan un optimismo exacerbante, el 69 por ciento de los mexicanos consideran que estamos inmersos en una crisis económica severa, que tiene hundido al país en la pobreza.
La inseguridad sigue en franco crecimiento pensamos también los mexicanos, el miedo a ser víctimas de la delincuencia invade nuestras familias y nos sentimos vulnerables, desprotegidos ante la ineficiencia gubernamental. Con qué frialdad nos informa la autoridad, que tan solo en un fin de semana, el pasado, decenas de homicidios violentos se suscitaron en varias entidades federativas.
Sin embargo, ya a nadie conmueve y menos al gobierno, exponer los datos de las condiciones de pobreza e inseguridad en las que se encuentra México, parece que no hay a quién le importe; se ha llegado a un grado tal de insensibilidad entre los que ejercen el poder, que violentar la ley o pasar por encima de los intereses y derechos de los demás, es una práctica cínica de todos los días que se realiza en total impunidad.