Hemos padecido malos gobiernos en todos los niveles desde hace muchas décadas, que han llevado a los mexicanos a situaciones críticas en sus niveles de vida; administraciones que han dañado a tal grado el bienestar y la seguridad de las familias, que hoy en día parece imposible salir como Nación, de la oscuridad de la pobreza, el subdesarrollo y con una lastimosa epidemia de corrupción que parecen no tener fin.
Miércoles, Agosto 30, 2017
Lo que sucede en nuestro país no es de ninguna manera el paraíso que nos quieren hacer creer. Incontables problemas agobian a los mexicanos, hay un pueblo empobrecido y enojado al punto del estallido social. El gobierno de la República parece que no ha medido con seriedad la grave situación en la que se encuentran los ciudadanos y sus familias. Piensa perversamente, que aumentando el presupuesto desmedidamente de la oficina de comunicación social de la Presidencia, será suficiente para calmar con una granizada de spots publicitarios a un pueblo herido, mancillado en su economía y en sus derechos humanos fundamentales.
Y al exterior, al más puro ejemplo del gobernante autoritario e intervencionista, el Presidente de los Estados Unidos de Norteamérica, Donald Trump, fuera de sí, a decir de sus propios coterráneos, utiliza personalmente todo tipo de medios de información para manifestar su limitada idea de lo que realmente somos la mayoría de los mexicanos; nos sobaja y nos acusa de delincuentes, asesinos y mantiene la permanente amenaza de que tenemos que construir un muro ignominioso en la frontera con ellos; ahora, condiciona en cualquier foro, las negociaciones, el contenido y la ratificación del Tratado de Libre Comercio que tiene con Canadá y México, para que finalmente se firme siempre y cuando les convenga a los estadounidenses.
Al Señor Primer Ministro de Canadá, Justin Trudeau, no le hacen ningún rasguño las bravuconadas de Trump, sale a los medios, se presenta ante su pueblo y marca perfectamente su línea de negociación para el Tratado de América del Norte en cuestión, establece las prioridades y expresa su intención de hacer respetar los intereses de su país.
Ambos mandatarios, de EUA y Canadá, están presentes ante la opinión pública de sus respectivos países, para mal o para bien, expresando y defendiendo las posturas de sus gobiernos en las citadas negociaciones del TLCAN.
¿Y el nuestro?, el Presidente de los mexicanos en dónde está. Nos tunde Trump por diferentes medios y el señor Enrique Peña Nieto, responde con comunicados de prensa salidos de la Cancillería, con una serie de “posicionamientos” oficiales sin sustancia que muestre la fortaleza y la defensa férrea de nuestros intereses económicos y sociales, que no son necesariamente los de su gobierno; comunicados timoratos que nos hacen pensar que simplemente son la evidencia de que estamos poniendo la otra mejilla, para que nos sigan ofendiendo.
¿Y dónde está el Presidente?, pues realizando una campaña de difusión para darnos a conocer los inigualables logros de su gobierno, resaltando los beneficios de sus afamadas “reformas estructurales”, de las cuales solo él y su grupo político, observan las bondades y reciben los beneficios.
Espacios a modo, cercados por su seguridad personal, que por cierto pagamos todos, con ciudadanos actores en el mayor de los casos y un Presidente fingiendo gobernar y callando una realidad que a toda costa hay que ocultar, son el set de la grabación de los spots del terrible sexto año del gobierno, que tenemos ya que soportar en todas las plataformas de comunicación del país.
Al Señor Presidente de la República, no le han dicho que hay un Congreso de la Unión que lo sigue esperando para escuchar desde su máxima tribuna, los argumentos para la defensa de la Nación ante tantos improperios del magnate Presidente extranjero. Un Congreso que se dice nos representa a todos los mexicanos, pero que permanece sumiso y en silencio, controlado, inerte, en espera de lo que su patrón les diga lo que tienen qué hacer y decir.