OPINIÓN

Waymo, Venhub y MK30: taxis, tiendas y drones sin humanos

SOCIOLOGANTE

Elsa Martínez Flores

Doctora en Ciencias Sociales por la Universidad Autónoma de Tlaxcala (UATX), creadora de la columna de opinión Sociologante, la cual aborda diversos temas sobre la sociología desde diferentes perspectivas.  

 

Miércoles, Noviembre 5, 2025

 

Cuanto más exacta se vuelve la máquina, más incierto se vuelve el lugar del ser humano en el mundo. De eso se trata el presente: una realidad en la que la automatización comienza a reemplazar tareas cotidianas con una precisión que fascina y desconcierta a la vez.

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Actualmente, los trabajadores ya no comprenden completamente el proceso en el que participan: la máquina o el software se interpone entre ellos y el producto final. Esto genera, por un lado, mayor confort, y por otro, la incertidumbre de pensar que una máquina podrá sustituirlos algún día, y también debilitar las relaciones humanas.

El sociólogo Richard Sennett (1998) adelantado a su tiempo, advierte en su libro La corrosión del carácter las consecuencias de un capitalismo flexible. Anticipaba que, en la búsqueda de eficiencia y adaptabilidad dentro del trabajo, la tecnología y automatización serían inevitables. 

Desde hace algunos años, en ciudades como Phoenix, San Francisco y Los Ángeles, ya operan los taxis de Waymo, una empresa de Google, los cuales circulan sin conductor. El usuario los solicita mediante una aplicación y los vehículos avanzan solos. 

Empresas como Venhub apuestan por tiendas totalmente robotizadas que despachan sin empleados en el sur de California. Funcionan como cápsulas inteligentes: espacios compactos donde un sistema robótico interno localiza los productos, los entrega por ventanillas automáticas y registra cada compra mediante reconocimiento visual.

Otro ejemplo es el MK30 de Amazon, un dron de reparto avanzado cuyo funcionamiento inició a finales del año 2024 en algunas ciudades de Estados Unidos, programado para entregar sin demora los productos y cumplir de esta manera con los estándares de seguridad y fiabilidad que redefinen la logística. 

Estos tres casos se han desarrollado con relativo éxito en un país vecino a México. Sin embargo, fue China quien marcó el inicio de este tipo de tecnologías a gran escala, modificó los espacios laborales y redujo las interacciones humanas en nombre de la eficiencia. 

No está claro cuándo este tipo de tecnología se expandirá a nivel mundial. En regiones como América Latina, la brecha tecnológica, económica y educativa podría retrasar su llegada por varios años. La adopción de estas innovaciones en los países latinos será escalada y a un ritmo diferente, por las condiciones estructurales que prevalecen.

Es difícil imaginar una tienda de conveniencia sin empleados o una plataforma de taxis sin conductores humanos. Más que oponerse a la tecnología o delegarle todo, el verdadero reto consiste en mantener un equilibrio: aprender a coexistir con las máquinas y conservar lo humano para repensar el trabajo como vínculo y aprendizaje.

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