Oaxaca y Tabasco además de ser dos estados situados en el sur de nuestro país...
....comparten la pasión por lo propio y el orgullo por su historia y tradiciones. Ejemplos sobran, pero me viene a la mente el hermoso poema del memorable poeta tabasqueño Carlos Pellicer que con su “Romance a Tilantongo” enmarca su inspiración enlazando a nuestro estado con el suyo. Hoy con circunstancias lejanas a esos sentimientos sublimes y la coincidencia de éste con otro célebre oaxaqueño José Vasconcelos, los tabasqueños y los oaxaqueños tenemos una penosa coincidencia: el dramático comportamiento de nuestros respectivos gobernadores.
Gabino Cué y Arturo Núñez son más parecidos de lo que pareciera. No sólo los asemeja la fachada de ser iniciadores de una alternancia sin alternativa, también coinciden en haberse apoyado en el trabajo político de Andrés Manuel López Obrador y ser la amalgama que capitalizó el hartazgo de sus respectivas poblaciones hacia los gobiernos priistas, aunque ellos y sus aduladores se empeñen en engañarse sosteniendo lo contrario. Aunque Núñez apenas cumplirá medio año al frente del gobierno tabasqueño ya hay síntomas de similitud con su homólogo oaxaqueño, tanto uno como el otro llegaron en medio de un complicado contexto que inmediatamente convirtieron en anécdota. En vez de enderezar, se inclinaron por declarar y lamentarse hasta el cansancio en los medios de comunicación; en vez de investigar y proceder conforme a ley, dieron carpetazo a los agravios; en vez de rehacer el vulnerado Estado de Derecho, hicieron pactos de impunidad con los salientes para adherirse a la regla no escrita de que el sucesor cuida las espaldas.
Los paralelismos son portentosos, ambos se encontraron a su arribo al poder con una agenda impuesta por las circunstancias que no podían esquivar. Para el oaxaqueño atender el fallo de la Corte por las violaciones a las garantías fundamentales acontecidas durante el conflicto magisterial del 2006 no era opcional, como que para los dos tampoco lo era la de investigar a fondo y castigar a los responsables de haber vaciado las arcas de cada una de las entidades que representan. Cué y Núñez protegieron (de facto) a sus antecesores, contra el dechado imputabilidad -Ulises Ruiz- no hay ninguna denuncia penal que el Gobierno del Estado de Oaxaca haya configurado a la fecha y, Núñez olvidó incluir el nombre de su compadre Granier en la denuncia federal que presentó su gobierno por el saqueo perpetrado al erario tabasqueño. Otra de las semejanzas es que uno y otro iniciaron su administración con un escandaloso desfalco cada uno: Gabino no se atrevió a sancionar al ex secretario de finanzas (Miguel Ángel Ortega Habib) por el desfalco de los 1,400 mdp, y a Núñez no se le ve la menor intención de integrar una averiguación judicial ante el descubrimiento de la modesta cuenta de la hija de Andrés Granier por de 3 mmdp. Ambos mandatarios son políticos que han ido degradando la textura y el tono de los hombres provenientes de la izquierda; personajes que llegan al poder en circunstancias muy desfavorables y que en vez de remontarlas mediante el uso adecuado del bono democrático que les deposito la ciudadanía prefieren aliarse a lo que la población castigó en urnas; son profesionales en la retórica mediática que sobresalen por su inacción y negligencia.
Puede que estemos frente a dos casos de aquel famoso Síndrome de Estocolmo, aquel en que la víctima de un secuestro desarrolla una relación de complicidad y afectiva con sus captores. Un par de ejemplos puede aclarar esta tesis, en Oaxaca la relación institucional del gobernador con la sección 22 del SNTE pasó de aliados electorales a verdugos que menguan la credibilidad de este gobierno, ¿o cómo le llamaría usted a hacerse de la vista gorda ante la detención de los 5 integrantes del magisterio (con candidata incluida) presuntamente responsables del secuestro de los hijos del empresario Álvarez Candiani? Y en cambio se toleran más marchas, bloqueos e injustificadas protestas en la defensa de un grupo de plagiarios con tal de no provocarlos. O en Tabasco que con nostalgia y perversidad su gobernador es omiso ante las corruptelas de sus antiguos correligionarios, ahí está el hallazgo de los 88 mdp que custodiaba el ex secretario de finanzas y administración y las etílicas presunciones del ostentoso guardarropa de anterior gobernador que no avivan, ni por asomo, el ánimo justiciero que debería privilegiarse. La explicación puede radicar en que el actual mandatario tabasqueño tiene disfraz de izquierdista pero aún corazón de priista.
Lo que le sucede a este par de gobernadores resalta uno de los males actuales de nuestros políticos: la sujeción de la voluntad política a los intereses personales.
AVIZORAMIENTOS.
Gabino Cué en unos meses cruzará la mitad de su desmoronado gobierno y no hay indicios de que se atienda la interminable agenda del cambio que él primero prometió y hoy archiva. Al tenor, Arturo Núñez ya tomó distancia de sus promesas de campaña y de las encomiendas impuestas para poder sumarse a la cargada de los izquierdistas alquilados por la presidencia de la república. Como dos gotas de agua actúan, ambos gobiernos están tirados en los brazos del nuevo gobierno federal por lo que no derivaran cambios importantes en sus estados sin la venia del monitor federal, la posibilidad de que sucedan dependerá de los intereses cupulares y las componendas presidenciales. Por consiguiente, a nadie le debe sorprender que la proximidad de Andrés Granier en la guillotina este planteada para mantener vigente el Pacto por México y matizar algunas reticencias de los “opositores”, y no, al imperio de la ley.
En añoranza a esos “Cielos de luna y de sol en rueda de seis semanas, templos serán el camino desde México a Oaxaca”. Carlos Pellicer.
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Abogado, economista y periodista.