En plena recta final del proceso electoral donde se elegirán presidentes municipales, de comunidad y diputados locales, quiere referirme a las “diversas propuestas” de los candidatos hacia el tema deportivo, pues la mayoría ha sido carente de sustento a la realidad y siguen creyendo que “apoyar al deporte” es dar trofeítos, balones, prometer que se mejorará la infraestructura, generar unidades deportivas, regresar cursos de verano o dar becas a los actuales deportistas… Promesas, promesas…
La verdad es que solo es una falacia, al repetirse fórmulas añejas y que se acuñan en cada proceso y que hacen en la realidad del ejercicio quedarse solo en buenas intenciones que ven en la falta de recursos, una mala planeación y en la mayoría de los casos nula generación de proyectos propios para el desarrollo deportivo al no contar con la anuencia de su propio edil, basta recordar que la principal función municipal es de la promoción deportiva, en otras palabras, trabajar en la masividad y contar con espacios de iniciación deportiva y algunos con más especialización al albergar centros de desarrollo.
Hoy si mira a su municipio ¿Cuánto le prometió su autoridad que ahora está por salir? Cuanto logró cumplir y verá que en la mayoría de los casos, quedó a deber y dejó pendientes en la construcción de espacios destinados al deporte, cuando fue a pedir apoyo a su dirección municipal de cultura física y deporte (Dimcufide) recibido un “no tenemos dinero” de respuesta ¿Hoy por que creerles?
Otro ejemplo de incompetencia es el congreso local ¿que ha pasado con los trabajos de la Comisión de Juventud y Deporte? Quien durante varias legislaturas ha sido encabezada por deportistas y personas relacionadas a este rubro, simplemente no se ha tenido su aporte, pese a prometer de manera contante que si lo harían.
¿De que ha servido? Tener a Miguel Arroyo Rosales (ahora presidente de la asociación de ciclismo), Damián Mendoza (Ex taekwondoín) o Tomás Vásquez Vásquez (Ex presidente de liga de fútbol) que en su gestión vieron nulas aportaciones a la ley estatal del deporte que necesitaba realmente del interés para ser reformada y funcionara como tal, lo que vimos de sus actuaciones en su curul, fue referida solo a intereses partidistas y personales que al final aprovechándose del puesto, lo utilizaron para buscar una candidatura.
¿Cuál es la forma de apoyar al gremio deportivo? El eco fue de diversas formas, desde las tradicionales que son la de entrega de recursos económicos (obvio que no a todos), la que les hace tener un baño de pueblo como organizar eventos (carreras, exhibiciones, ponencias), de reconocimiento a los atletas (con entrega no de recursos, solo diplomas o pants), o hasta sui generis como la anunciada por Tomás Vásquez al aplicar exámenes antidoping a futbolistas para limpiar este sector, entre otros.
Sin duda, importantes son, pero fuera de la propia actividad que tiene un legislador al ser un simple gestor y facilitador de leyes que garanticen una mejora de la actividad, basta mencionar que la Ley de Cultura Física y Deporte del Estado de Tlaxcala (LCFyDT), promulgada en el sexenio de Alfonso Sánchez Anaya y decretada en el diario oficial de la federación hasta el 14 de diciembre del 2005 por el gobernador Héctor Ortiz Ortiz, creada para que fuera el respaldo para los practicantes de las diferentes disciplinas, que solo está a expensas de lo que el órgano estatal brinde vía recursos del Instituto del Deporte de Tlaxcala (IDET).
De acuerdo a la LDFyDT en su artículo 2, correspondiente al capítulo uno de disposiciones generales, habla de los siguientes objetivos que al momento ninguna autoridad ha cumplido, ni desde el congreso se ha querido hacer valer, por la simple y sencilla razón de desconocerla y la falta de exigencia de los propios destinatarios:
I. Fomentar el óptimo y ordenado desarrollo de la cultura física y el deporte en todas sus manifestaciones y expresiones;
II. Elevar, por medio de la cultura física y el deporte, el nivel de vida social y cultural de los habitantes en el Estado y sus municipios;
III. Fomentar la creación, conservación, mejoramiento, protección, difusión, promoción, investigación y aprovechamiento de los recursos humanos, materiales y financieros destinados a la cultura física y el deporte;
IV. Fomentar el desarrollo de la cultura física y el deporte, como medio importante en la prevención de los delitos;
V. Incentivar la inversión social y privada para el desarrollo de la cultura física y el deporte, como complemento de la actuación pública;
VI. Promover las medidas necesarias para erradicar la violencia y reducir los riegos en la práctica de actividades físicas, recreativas o deportivas que pudieran derivarse del doping, así como de otros métodos no reglamentarios;
VII. Fomentar, ordenar y regular a las asociaciones y sociedades deportivas, deportivo-recreativas, del deporte en la rehabilitación y de cultura física-deportiva;
VIII. Promover en la práctica de actividades físicas, recreativas y deportivas el aprovechamiento, protección y conservación adecuada del medio ambiente;
IX. Garantizar a todas las personas, la igualdad de oportunidades dentro de los programas de desarrollo que en materia de cultura física y deporte se implementen, y
X. Erradicar la discriminación de los deportistas con capacidades diferentes.
Con todo esto queda mucho que hacer cumplir ¿o no?
Hoy con tristeza vemos nuevamente que la propaganda política a fin de ganar adeptos, por parte de los candidatos de los diversos partidos tienen algo en común, promesas, promesas y más promesas, que no van a cumplir… Al fin que bien dice la frase “prometer no empobrece”
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