OPINIÓN

Contraopacidad

Democracia, transparencia y acceso a la información

Lunes, Septiembre 9, 2013

El sábado pasado dentro de las actividades del 31º Aniversario del Centro de Investigaciones Jurídico Políticas (CIJUREP) de la Universidad Autónoma de Tlaxcala se desarrolló una mesa de análisis titulada como hoy cabeceamos esta columna.

A manera de eco o resonancia y a partir de una pequeña intervención que tuve, motivado por el comentario de una chica que dijo ser estudiante de la maestría que oferta aquel Centro, pienso en lo importante de las definiciones puntuales para entender temas tan complejos como esos.

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Recurro por tanto a Giovanni Sartori (Elementos de teoría política. Alianza Editorial. Madrid España, 1992) para dilucidar el concepto de democracia, más allá del demos y el kratos del origen etimológico de la palabra.

Vale recordar entonces que Sartori dice que la democracia es por un lado un principio de legitimidad, por otro es un sistema político, pero que además  también es un ideal.  Y precisamente en este último sentido es sobre el que muchos llaman o exigen una democracia de contenido. En palabras del politólogo italiano, “…la democracia como es (en la realidad) no es la democracia como debería ser, y que la democracia es, ante todo y por encima de todo un ideal.”  Un “ideal generalizado de progresiva mayor igualdad.”  Estamos hablando de lo que el propio Sartori rescata del clásico estudio de Alexis de Tocqueville, a la Democracia en América, que “…en clave sociológica  (es) como una sociedad caracterizada por la igualdad de condiciones…” o en los términos de Bryce “la democracia como un ethos, un modo de vivir y convivir.”

Por lo tanto en su contexto teórico, nuestro referente se encuentra en el ámbito de la democracia social, que a decir de Sartori “…significa la infraestructura de microdemocracias que sirve de soporte a la macrodemocracia de conjunto, a la superestructura política.”

Todo lo anterior nos lleva casi por lógica a la conclusión filosófica de Fernando Savater de que “Las sociedades democráticas son más transparentes que las otras, transparentes a veces hasta la indecencia: todos somos un espectáculo para los otros.”

Aún a pesar de que eso pudiera pensarse como negativo en realidad cuando hablamos de lo público, la transparencia toma su real importancia en la democracia como la hemos delineado arriba.

Por lo que ahora precisamos de una definición de transparencia, que vaya más allá de lo que nos dice el diccionario. planteada como la cualidad de ciertos materiales que permiten ver a través de ellos, como el cristal, el agua (limpia claro) o el aire.

Les propongo para entender la sencillez del término en su estricto sentido político quedarnos con la definición que da el sociólogo Rodolfo Vergara (Cuaderno de transparencia 05 del IFAI, La transparencia como problema que puede usted leer aquí: http://inicio.ifai.org.mx/Publicaciones/transparencia_problema5.pdf) “Transparencia significa que la información que existe y fluye  en el gobierno está también a disposición del público, con excepción de aquella clasificada como confidencial.”   Abundando, “La transparencia es el compromiso que establece una organización gubernamental (o del Estado en general más bien pensamos nosotros) por dar a conocer al público (a las personas diríamos también) que lo solicite la información existente sobre un asunto público.”

Y en aquí donde aparece nuestro tercer concepto, ya que cuando una persona solicita información, lo que hace es ejercer su derecho a acceder a ella.  Es decir ejerce su Derecho al Acceso a la Información Pública (DAIP).  Es entonces cuando la transparencia se norma a través de leyes en la materia.

Pero el Acceso a la Información como “Derecho a Saber”, hay que aclararlo, va más allá de lo público (recomiendo para entender esto el Cuaderno de Transparencia No. 19 del IFA, de Alejandro Calvillo titulado Acceso a la información en la sociedad de consumo: de la comida chatarra a los productos milagro.  Igual puede bajarlo aquí http://inicio.ifai.org.mx/Publicaciones/Cuadernillo_19.pdf).

Pero concluyamos estas líneas con un aspecto muy sencillo pero central, en la práctica, para que se materialice el acceso a la información pública en Tlaxcala.  Sin Áreas Responsables de Información (ARI) bien instrumentadas y respaldadas por los titulares de los Sujetos Obligados dicho acceso puede no ser el adecuado.

Preguntaba la maestrante, que mencionaba al principio en el evento igual mencionado, qué tanto los encargados de dichas ARI eran las personas apropiadas y qué tanto afectaba por ejemplo que los cambiaran constantemente.  Mi respuesta, sin dar datos concretos, era y es la preocupación de la poca importancia que se da en la actualidad a la profesionalización de estas oficinas, ya que basta ver cada ocho días la correspondencia en la CAIPTlax, como una de las constantes es precisamente los oficios en los que se nos informa del cambio de encargado del ARI.  No profundicemos ahora, por cuestiones de espacio, de la problemática de las ARI, desde la falta de infraestructura y equipo apropiado, hasta los obstáculos diarios a los que se enfrenta el encargado para que las diferentes áreas de la entidad pública le proporcionen la información que requiere el solicitante.

Dejémoslo hasta aquí y valgan las líneas de hoy también como una felicitación al CIJUREP por su aniversario, por incluir este tema en sus trabajos a propósito del mismo y por abrirnos las puertas para un trabajo conjunto que pronto daremos a conocer.

e- mail: [email protected] twiter: @ccirior  

 

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