Viernes, Noviembre 22, 2013
Una entrega más del premio estatal del deporte se tuvo y literal, así fue.
La ceremonia que debía de ser con el cual su organizador en este caso el instituto del deporte de Tlaxcala (IDET) se luciera, al contrario como es tradicional desde que se entrega este galardón, hace el esfuerzo mínimo por innovar o hacer de este evento el día del deporte y todo queda en un acto protocolario.
Ideas que refuercen el verdadero fin de la dependencia local, que es de fomentar la actividad deportiva hay varios y con gusto comparto; uno de ellos hacer de esta entrega un verdadero festejo ¿como? De forma pública, a fin de que los ganadores reciban no sólo el reconocimiento de las autoridades, sino de la comunidad deportiva y el público en general.
Ante la suspención del desfile donde el IDET participaba con reducidos contingentes de los diferentes centros de desarrollo ¿por qué no hacer algo más atractivo? Fuera de las trilladas exhibiciones que sólo se quedan en eso, invitar al sector educativo y hacerlas de manera didácticas donde haya teoría y práctica, sobre todo ahora que la dependencia presume actividades con la SEP, sumemos la presencia de los traseuntes, el fin se redondea.
Hoy que el programa Ponte al 100 que promueve la CONADE ya varios estados lo han comenzado ¿por qué no aprovechar este foro para arrancarlo? Imagine todo ello en plena plaza de la constitución de Tlaxcala capital, dejaría un buen antecedente para ir creciendo posteriormente en conceptos diferentes de hacer llegar deporte a la comunidad.
Así, el protocolo que en esta ocasión tuvo de la directora del IDET Minerva Reyes Bello, más político que deportivo y con alabanzas gubernamentales escasas de buenas nuevas, el caso del titular de la SEP Tomás Munive Osorno que sólo se queda en dichos y no hechos; esto tendría más emotividad, al abrir esta serie de actividades con la entrega de dicho premio y hacer que los ganadores compartieran sus experiencias al micrófono para convertirlas en las mejores lecciones de vida para los asistentes.
Sólo así se daría el primer paso para crear héroes locales de los cuales se carece, porque pese a tenerlos y verlos por los diversos medios, los infantes y jóvenes que quieren emularlos no encuentran esa oportunidad para motivarse de viva voz y en este marco sería el ideal.
¿Por qué la dependencia se ha empecinado en hacer este evento de manera cerrada y lúgubre? Falta poner más atención a estos detalles que visten y hacen darle su lugar a los atletas, quienes son los verdaderos festejados ¿o no?
Juegos Apizaquenses
Con bombo y platillo culminaron los juegos apizaquenses, su anfitrión el edil Orlando Santacruz Carreño, los presumió como la panacea del deporte estatal que vio hasta la recta final de su gestión organizarles, pese a anunciarlos que se harían desde que tomó las riendas del municipio rielero.
El aporte de esta justa en sus años mozos fue importante, al tener en Apizaco una potencia deportiva en diversas disciplinas, hoy la situación dista mucho de aquellas épocas, al grado de tener es cierto, una fuerte inversión en infraestructura, pero con espacios perdidos de deportes iconos, como la escuela municipal de gimnasia, el centro de desarrollo de levantamiento de pesas, entre otros.
Había patinadores de excelencia, hoy por crear, se ha descuidado el único patinodromo de la entidad, la necesidad de una cancha empastada para el hockey no tuvo eco, sólo se viró al fútbol... ¿Hoy se vale presumir de la historia, cuando no se contribuye en ella?
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