Aún no digerimos del todo el #NoEraPenal, no nos reponemos del amage de quitar el subsidio a la luz, cuando el caso Linces de Tlaxcala vuelve a sonar.
En rueda de prensa la directiva en pleno, habló de temas recurrentes en los últimos meses, la falta de recursos para mantener un proyecto futbolístico en la entidad de Segunda División Premier ¿y quien es el culpable de que no fructifique? El gobierno local, así de fácil se justifica una incapacidad de parte de Gregorio Cervantes Serrano para saber manejar un equipo de fútbol.
La historia que hemos contado en este espacio, se quedó en una final disputada ante delfines de Coatzacoalcos, la cual se perdió en casa y no se pudo lograr el ascenso, la situación futura estaba clara, si se lograba avanzar la franquicia se iría a Zacatecas consolidando un negocio al incrementarse el costo de la franquicia y así recuperar los gastos hechos, pero esta salida se dijo era por no contar con un inmueble que cumpliera con los requerimientos del sector, entre ellos un estadio con capacidad para 15 mil personas.
Al momento de terminar el partido, se declaró que el equipo se mantenía en Tlaxcala y se conformaría con un equipo totalmente tlaxcalteca ¿a que obedecía tal declaración? Al rompimiento deportivo con Club Pachuca quien dotó durante el año de convenio de la plantilla de jugadores sin derecho a sus cartas como de manera errónea se dijo en voz del mismo Cervantes Serrano, otros desatinos del rector de la Unimetropolitana fue anunciar la llegada de técnicos a Manuel Negrete o un José Luis Sánchez Solá ¿buscapiés para atraer atención o simples sueños guajiros? Ninguno de los dos fue real.
Al final ese plan de lograr la hombrada con la apuesta de jóvenes locales, para en un futuro llegar al Ascenso MX, fue otra mentira del dirigente quien al hacer cuentas vio como no era factible apostarle a un equipo que vería las de Caín por enfrentarse sin la experiencia requerida, lo que auguraba derrota tras derrota; porque la realidad del balompié de Tlaxcala no da para soportar una representación con calidad.
Ahí las cuentas ya no salieron y es es ahí donde se tuvo al cambio de planes y optar por compartir la responsabilidad de la franquicia con otra entidad y la mejor opción resulto ser Acapulco Guerrero, donde se tuviera futuro junto con el otro dueño de la plantilla Marco Antonio Serratos Maldonado, a cambio en la entidad se mantendrá una representación fuera de premier, sólo en la de nuevos valores, aquella que no tiene derecho a ascenso.
Pese a que esta muy claro el destino de buscar la clasificación en otra sede, se vuelve a presionar vía medios de comunicación para que el gobierno estatal voltee y apoye al proyecto, con la irrisoria cantidad de 30 millones de pesos, recurso que se puede sacar de alguna partida, por la simple y sencilla razón de la necesidad de contar con un equipo profesional ¿será?
¿Que demuestra esto?
El desconocimiento total de lo que se quiere, hacia donde se va llegar, pero sobre todo el de no saber el grado el compromiso de esta responsabilidad y pongo un ejemplo, si se insiste en darle mayor aforo al estadio Tlahuicole para cumplir, se olvida que al estar en una zona céntrica, hay servicios que se complicarían otorgar a los aficionados como el simple estacionamiento ¿vale la pena el gasto?
Siendo estrictos ¿está obligado un gobierno a apoyar un capricho? No, sobre todo porque esa cantidad de recursos son de prioridad para otras obras de beneficio social y no a un deporte que si bien es cierto es popular, no ha logrado consolidar algún resultado de excelencia, además, ahí están los dos jugadores que actualmente militan en el máximo circuito como Rodrigo Salinas (Pachuca) y Efrén Mendoza (Leones Negros), son producto aislado no de un trabajo de desarrollo.
Además con esta postura se demuestra el desconocimiento de la realidad que han tenido los estados que con dinero público le apostaron al fútbol, al final han visto claudicar en su buen propósito, los estadios que se iban a habilitar quedaron inconclusos, el equipo fuera de la plaza y tener un gasto infructuoso que en nada beneficio. ¿Eso se quiere en Tlaxcala?
Caso contrario se ve con los planes que surgen de verdaderos empresarios, que dirigen sus planes con la iniciativa privada y sólo así garantizan éxito, ahí están los ejemplos de Pachuca y León, Santos, Monterrey, entre otros. ¿Por que no ir en esta dirección?
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