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Miércoles, Octubre 15, 2014
Agradezco a Martín Ruiz la oportunidad de escribir esta columneja que abordará temas políticos, sociales y de lo que se deje de nuestros estimados y flamantes políticos.
De primer damo y político fracasado a panfletero.
Hay muertos que no hacen ruido…
El carisma –dicen los que saben- es algo que pocas veces puede adquirirse con el paso de los años.
Una personalidad cordial, a grandes rasgos, se adquiere desde temprana infancia y después, ¡qué gire el universo!; porque a partir de ahí, los encantos y desencantos de la vida se encargarán de modelar aquel temperamento que de mozalbetes nos fue dado.
Es así que -dice el clásico-, aunque la mona se vista de seda mona se queda.
Y para muestra un botón.
He aquí el caso, ya que andamos cerca de las festividades de Todos Santos, de un aspirante a político con un alma atormentada. Un ser condenado a vagar de mesa en mesa por las cafeterías del centro de Tlaxcala conspirando y supurando liviandad.
He aquí con ustedes, señoras y señores, el cuerpo desalmado de quien en vida responde al nombre de Abel González, mejor conocido en el inframundo por ser la pareja de facto de una política hábil para el trapecio.
Y si de algo sirve explicar, en verdad os digo, el detenimiento y las letras que desde esta palestra brindamos al espectro Abel, es con el mejor de los ánimos. Es con la total de intención de que su espíritu sediento de reflectores encuentre el reposo.
Dice la canción que “hay muertos que no hacen ruido Llorona”; en el caso de González Sánchez el escándalo es su condena, tal como los castigados por envidia en el purgatorio dantesco, su martirio es tener los parpados sujetos con alambre y contemplar todo aquello que su personalidad timorata no logró concretar.
Sí, para el frustrado candidato a diputado de eso que se conoce como Movimiento Ciudadano, medrar en los arrabales de la política, ahora como panfletero y columnista a modo, es otro de sus tormentos.
Al responder a invocaciones de otros personajes para espantar con el petate del muerto a oponentes de las amigas y amigos de su cónyuge, Abel es un esperpento mercenario. Harto envidioso, ni en el más venturoso infierno gozaría del reposo.
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Los diputados tragones ….
Ahora resulta que los mironazos llegaron al Congreso de Tlaxcala y se encontraron a diputados tragones, en lugar de hacer su chamba que es legislar. El junior Santiago Sesín solo atinaba a poner el ejemplo de como convertir un pleno en comedor, secundado por otros legisladores. La vergüenza de una legislatura llamada a ser la más gris.
Eso sí, cuando vieron a los reporteros y a los mironazos, casi se les atraganta la comida. Gulp, gulp.
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Resulta que el gobernador de nuestro estado evidenció a su jefe de prensa, el señorón Raymundo Vega, pues clamó que los reporteros no publican sus “buenas noticias” y solo son agoreros del fatalismo
Se le olvida a nuestro gobernator que tiene su área para difundir sus noticias, en lugar de buscar culpables. Mejor que jale sus orejas a sus flamantes estrategas y súper asesores.
Esperamos de corazón que estas sencillas líneas lleguen a su alma.
Nos leemos el próximo miércoles….