.
Martes, Septiembre 22, 2015
Los resultados adversos en las elecciones pasadas inmediatas; el divisionismo gigantesco de sus tribus; la migración a MORENA de muchos de sus cuadros más importantes que se dio tras la salida de López Obrador y que prácticamente lo está desarticulando; así como el discurso desgastado que han mantenido, ha llevado al PRD a la desesperación al grado como lo acordó recientemente su dirigencia nacional de buscar la alianza con el PAN partido identificado como representante de la derecha del país, dejando así atrás el discurso ideológico de izquierda que le ha servido de bandera desde su inicio.
Ante esta decisión del sol azteca, los costos para el perredismo nacional y estatal pueden ser muy elevados; ya que lo primero que se pierde al dar un cambio ideológico tan radical es su credibilidad.
Otro pasivo para los perredistas ante esta situación que muchos ven como una traición a su propia ideología, es que otro tanto de su militancia puede migrar a MORENA negocio exclusivo de Obrador quien en el corto plazo prácticamente se ha puesto a la cabeza de la izquierda mexicana con el mismo discurso romántico revolucionario que empleó en el PRD, o a algún otro partido de oposición.
Otro factor negativo de la decisión de la dirigencia perredista es que el actual escenario político para estos dos partidos no es el mejor; muy distinto hubiera sido si esta alianza se hubiera dado antes de la pasada elección presidencial; así hubieran sido un contendiente casi invulnerable contra el PRI y hoy Enrique Peña Nieto tal vez no sería presidente.
Sin embargo, en estos momentos tal alianza parece una broma de mal gusto donde de aceptar el PAN tal alianza, podría crear en su militancia un efecto adverso similar al que ahora hay en parte importante de la militancia perredista.
La crisis que vive el perredismo en Tlaxcala puede ser sólo un reflejo de la situación que vive este partido a nivel nacional.
En la entidad las tribus perredistas siguen sin lograr la unidad de sus tribus rumbo al proceso electoral del 2016 con el riesgo latente de que varios de sus líderes trabajen para otros institutos políticos.
Esto evidentemente afecta a Lorena Cuellar en sus aspiraciones rumbo a la gubernatura donde el PRD ni siquiera ha mostrado algún vago intento para posicionarla.
Y como se ven las cosas, y con un PAN igualmente dividido donde los simpatizantes de Adriana Dávila continúan con sus aspiraciones de lanzarla como candidata de este partido al gobierno del estado; sería un tanto ocioso pensar en una posible alianza entre estos dos partidos para lograr llegar al gobierno.
No sólo porque difícilmente alguna de estas dos aspirantes quiera ceder la candidatura en caso de hacer una alianza; sino porque con la fractura que padecen ambos partidos; lo más probable es que parte de la militancia optaría por apoyar a algún otro candidato, o simplemente darles voto de castigo.
Por lo pronto a nivel nacional estamos presenciando la desmitificación de la izquierda, o más bien del discurso de izquierda que han tomado como bandera varios partidos, y dónde se empieza a perder la línea que puede mostrar dónde concluye la izquierda y dónde inicia la derecha.