OPINIÓN

Beatriz y Andrés Manuel, y sus andanzas por estas tierras tlaxcaltecas

Tiempos de Democracia

Domingo, Octubre 18, 2015

 

  • La tizatleca vino, vió, observó la confusión imperante… y mejor se fue sin comprometerse 
  • El tabasqueño no limita tiempo ni empeño en su afán de aquí ganar su primera gubernatura
  • La carta del Peje al papa Francisco será factor en el proceso sucesorio presidencial del 2018

   A tiempo puso tierra de por medio nuestra embajadora en Brasil. Y aunque antes de irse no confirmó ni desmintió la existencia de una invitación de la UAT para que participara en un encuentro de carácter académico -por cierto planteado en términos de absurda desmesura-, la realidad es que Beatriz dejó vestida y alborotada a la máxima casa de estudios de la entidad. La razón de su inasistencia es obvia: su presencia en territorio universitario la habría vinculado -aunque fuera sólo subliminalmente- a los intereses político-electorales del partido local que encabeza el ex gobernador Héctor Ortiz, y que busca ser el fiel de la balanza en el proceso sucesorio que arrancará formalmente en el ya muy próximo mes de diciembre. Mas haya sido por esa o por otra causa, el desaire infligido al orticismo fue imposible de disimular.

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El coloquio …¿mundial?... de la UAT

   Le midió bien esa hábil política que siempre ha sido la tizatleca, pues aparte de la connotación electorera que -con o sin su consentimiento- se le habría dado a su participación en el Primer Congreso Mundial de Política, Gobierno y Estudios de Futuro, aparte de eso, repito, en poco o nada se habría enriquecido su extenso curriculum vitae. El pretencioso nombre que se dio al evento sugería que los conferencistas serían los más reconocidos exponentes de la teoría y la praxis de la política en el mundo. Mas no fue así: entre los panelistas no hubo en realidad ningún sociólogo de la talla de Alan Touraine o Anthony Giddens, ni de políticos como Felipe González, Mijaíl Gorbachov, Mario Soares o Bill Clinton. Con la sola excepción de Gianfranco Pasquino -alumno de Bobbio y condiscípulo de Sartori-, los demás son académicos universitarios, seguramente distinguidos en sus diversos ámbitos de competencia, pero cuyos nombres distan mucho de tener reconocimiento mundial.

Pisa y corre de Beatriz

  Tras su breve y discreta estadía en Tlaxcala, la señora Paredes dejó la entidad para concentrarse en los menesteres propios de su condición de diplomática en activo. Mas no obstante el poco tiempo de que dispuso, antes de partir se dice que conversó con algunos tlaxcaltecas a los que se ha visto actuar en el entorno de la senadora Lorena Cuéllar. Si bien es cierto que una simple plática no supone un posicionamiento ni tampoco compromiso ninguno, el hecho dio lugar a que se especulara que -por tercera vez- jugaría a favor de una opción distinta a la tricolor. Difícil de creer; sería arriesgar nombre y capital a favor de una alternativa que no se ve por dónde podría crecer. Y como es una maestra del ilusionismo pendular, trascendió que también se habría entrevistado en privado con el gobernador González Zarur. Las dos cosas -si en verdad ocurrieron- son prácticas habituales de esta consumada profesional de la política.

AMLO: de Tlaxcala a Roma

   Sin dejar la cancha de los eventos que tendrán lugar en el 2016, cambiemos de jugador y atendamos ahora a los movimientos de López Obrador. Como se sabe, el tabasqueño ha sido siempre extraordinariamente habilidoso para captar la atención popular, y ponerse dos pasos adelante de sus adversarios políticos. La última sorpresa que nos han deparado sus imprevisibles estrategias fue que, apenas concluida la gira proselitista que hiciera en compañía de la senadora Martha Palafox por dieciséis municipios de Tlaxcala, partió hacia al aeropuerto Benito Juárez de la capital de la república para tomar un avión que lo llevó al Leonardo da Vinci de la ciudad de Roma. Y es que ahí tenía planeado -este pasado miércoles- un encuentro trascendente. Bueno, no ahí exactamente; más bien, en el Vaticano. Y sí, ahí, frente a la catedral de San Pedro, habló con el papa Francisco, y le entregó en propia mano una carta. ¿Qué hizo el Peje para lograrlo? No se sabe, pero hay que reconocerle su sentido de la oportunidad y su audacia.

En México, “…la cosa es de terror…”

   No se haría una adecuada valoración del significado de ese encuentro sin recordar lo que sabemos que piensa el Sumo Pontífice de la violencia que se sufre en México. En un correo privado que dirigió en febrero pasado a un argentino amigo suyo -indebidamente filtrado a la prensa internacional-, el papa Francisco elevaba la siguiente rogativa: “…ojalá estemos a tiempo de evitar la mexicanización. Estuve hablando con algunos obispos mexicanos y la cosa es de terror…”. El gobierno de Peña Nieto reaccionó lamentando el dicho papal, y saldó el incidente con una nota diplomática redactada en tono conciliador. Mas lo que importa destacar del episodio es que, en el Vaticano, se está al tanto de nuestra realidad y que, habiéndose ya anunciado la visita a México del Santo Padre para la próxima primavera, el líder de Morena se encargó de mantenerla vigente en su mente.

Corrupción política, causa de nuestros males

  En su misiva, López Obrador explica a Francisco que sigue “…trabajando para lograr una transformación…” que permita “…eliminar la corrupción política, que ha sido -le subraya al papa- la causa principal de la desigualdad, de la pobreza y de la violencia…” que padece México. Y luego puntualiza que “…el cambio de régimen lo estamos impulsando por la vía pacífica y electoral, convenciendo, incluso a los adinerados, de no dar la espalda a los que sufren, bajo la premisa de que sólo siendo buenos podemos ser felices y de que, por el bien de todos, primero los pobres…”. Y tras recordar que hubo un papa -Pío X- que bendijo al usurpador Victoriano Huerta, Andrés Manuel se apresuró a transmitirle “…el más sincero reconocimiento a su labor, como un papa misionero, de verdad cristiano…” y a expresarle “…profunda admiración a su persona y a su liderazgo…” Por último, le dice que “…su presencia, en estos tiempos aciagos, será de gran aliento para nuestro pueblo. Su mensaje espiritual ayudará a que no se pierda la fe en la justicia y a mantener encendida la llama de la esperanza…”.

El papa… y el “mesías”

  Como se ve, López Obrador -cristiano él- emplea en su carta una terminología en todo parecida a la que usaría un piadoso pastor de almas. Observe, amigo lector, que introduce conceptos mil veces repetidos en sus mítines y discursos. Así, a querer o no, todo lo que diga el papa en México parecerá dictado por el mesías tabasqueño. Concluyo: para mejor entender la estratagema de Andrés Manuel, ha de tenerse en cuenta que no podrá tener acceso a Francisco por tratarse de una visita oficial; sin embargo -y en ello radica la genialidad de la maniobra-, estará presente en cada una de las palabras que el Vicario de Cristo pronuncie en tierra mexicana.

 

Para la Primera Plana

 

 

López Obrador -cristiano él- emplea en su carta al papa Francisco una terminología en todo parecida a la que usaría un piadoso pastor de almas. Y al introducir en ella conceptos mil veces repetidos en sus mítines y discursos, las palabras que en la primavera dirija a los mexicanos el Sumo Pontífice parecerán dictadas por el mesías tabasqueño.

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