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Poco a poco nos acostumbramos a oír y a ver, a través de los medios de comunicación, la crónica negra de la sociedad contemporánea, presentada casi con un perverso regocijo, y también nos acostumbramos y convivimos con la violencia que mata, que destruye familias, aviva guerras y conflictos. Jorge Bergoglio.
Dicho lo anterior, no está por demás opinar sobre lo ocurrido a los dos estudiantes que en semanas anteriores fueron víctimas de un linchamiento en el municipio de Ajalpan Puebla.
Los hermanos José Abraham y Rey David Copado Molina, fueron inmolados por cientos de pobladores que ante la desestabilización social actual por parte de las autoridades, las cuales no establecen una seguridad policial y de inteligencia, la turba desesperó y logró su cometido.
Los dos estudiantes, que se dedicaban a recabar información para una casa encuestadora, fueron en una primera instancia, llevados a la cárcel, ahí, fueron sacados por la ola social enardecida, ya que un rumor fue esparcido por redes sociales donde anunciaban que dos secuestradores se encontraban en el poblado y que según las propias redes, “Querían secuestrar niños”.
Aunque parece tema de película mórbida, los hechos de ser golpeados y de ser inmolados vivos, no tiene justificación alguna, la perversidad llevada por algunos que difundieron el rumor, acabó por teñir de sangre la plaza principal de Ajalpan y las manos de sus pobladores.
El salvajismo generalizado entró en la mente de las personas, aunado a eso, la desconfianza a las instituciones gubernamentales de los tres niveles de gobierno, también detonó la sanguinolenta acción; de haber hecho las investigaciones pertinentes, para saber si eran o no culpables de las imputaciones, los chicos seguirían vivos, hoy nadie en el municipio habla de los hechos, ya que la culpa está bajo la mirada de todos los habitantes.
La reflexión va para todos los mexicanos, que sin saber cómo o qué debemos hacer en éstos casos, nos tiene que llevar a ser más conscientes de las actitudes humanas; se supone que como seres pensantes, debemos llevar las acciones a otro tipo de niveles más éticos, sin embargo aquí no se presentó tal conducta, y por el contrario se manejó el sentimiento más perverso de los seres humanos.
Nietzche y Artaud en la ética de la crueldad, ubica la ironía al lado del sadismo; “Sadismo y masoquismo tienen, pese a todo, el mérito de evocar el vínculo que une a la ley con la crueldad, e indicar que se trata de una forma –perversa- de la crueldad, y que esa perversidad es ordenada por la ley”.
Pese a la sumisión de la ley, (ya que no intervinieron en el hecho) lo perverso no deja de mostrar la precariedad de las leyes y, como estrategia, la perversión puede ser la vía de la gran sospecha con respecto a la misma ley, “No aparentar ni ironizar más, sirve filosóficamente de sustituto a nuestras fes y nuestras veneraciones”. (Nietzsche y Artaud. Por una ética de la crueldad. Edit. Siglo XXI. Camile Dumoulié).
Ante ello, los principios de cabalidad no entraron directamente en la mente de la gente, y muy por el contrario, salieron los instintos más perversos aunados con la fatídica relación estado sociedad, en donde repito no hay justificación alguna.
En conclusión, no toda la culpa la tiene el pueblo que defendió en una primera instancia, a sus hijos, el temor se apoderó del ser y realizó lo mejor que se sabe hacer, defenderse; la masa sin control puede desorbitar en estos hechos y más aún si se concibe bajo los instintos de violencia, crueldad, perversidad e instinto asesino de pocos, para que otros consumaran los hechos.
La procuración de justicia de nuestro país debe tener en cuenta estos hechos, ya que ahora más que nunca y debido a la falta de trabajo, los chicos universitarios que encuentran una oportunidad de laborar, ahora llegaran a pensar si es conveniente o no; pero ¿A quién culpar por eso?, ¿Debe el estado tomar cartas en el asunto o dejarlo en manos del estado de Puebla o del mismo municipio? ¿Dónde están los Derechos Humanos fundamentales de cualquier individuo? ¿El derecho a estar en territorio mexicano, implica que debo cuidarme de todos?
Carlos Monsiváis, dejó constancia de su preocupación sobre los linchamientos, realizó una colaboración con un capítulo en el volumen Justicia por propia mano de la Jornada de Oriente, en las primeras líneas de su contribución comenta, “Si he insistido en el tema de la justicia por propia mano es porque lo considero de enorme importancia y porque creo que está disminuido y confinado a la nota roja, lo cual es un fenómeno que implica la construcción de una procuraduría general de la justicia a la fuerza, una parainstitución popular que por desgracia no lleva trazas de aminorar”.
Y agregaría muy por el contrario, nos encontramos con una sociedad más violenta, más extremista y con cargas de odio, en donde ha perdido la calidad moral y de culpa alguna, ahí en el municipio de Ajalpan, fueron asesinados dos chicos universitarios, ¿Quién sigue? Podría ser su hij@ ¿No lo cree? ¿Dónde quedó la justicia gubernamental que nos presumen?