OPINIÓN

Transiciones partidistas: PAN

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Alejandro Nava Santacruz

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Biografía: Licenciado en Ciencias de la Comunicación con más de 10 años de sólida experiencia. Colaborador en la Corresponsalía de Noticieros Televisa en Cancún Quintana-Roo. Responsable de Publicaciones a Medios Locales y Nacionales, en el H. Ayuntamiento Capitalino de la Ciudad de Tlaxcala. Director de Promoción y Difusión de la Coordinación de Información y Relaciones Públicas del Gobierno del Estado de Tlaxcala. Colaborador en diversos medios del estado de Tlaxcala como columnista. Jefe de Información de Monitor Tlaxcala.
 
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Martes, Agosto 18, 2015

Después de haber arrasado las elecciones internas en el PAN, Ricardo Anaya no la tiene fácil, aunado a eso durante su campaña interna viene reafirmando lo que será sin duda el más grande reto para cualquier político, decir basta a la corrupción en cualquiera de sus niveles comenzando en el interior de su partido, es donde viene lo complicado.

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Durante mucho tiempo y más aún en esta legislatura que termina, algunos diputados federales han estado en el ojo del huracán, por una parte se encuentran los derroches de dinero realizando fiestas en donde algunas mujeres intervienen para hacer gozar sus más bajos instintos; y por otra los famosos “moches” aunado a las futuras transiciones gubernamentales, en algunos estados y sobre todo la presidencial.

Si bien es cierto que Anaya ganó con más del 80% de los panistas, no es necesario afirmar que la batalla está ganada, y que el partido ahora sí, se encuentre en reconciliación con todos y que la gente vote por sus candidatos, si observamos que el gobierno de Enrique Peña Nieto no está en la mejor de sus facetas de aprobación social, el mismo PAN no sabe aprovechar esas situaciones que lo colocarían en una real balanza en la política nacional.

En Tlaxcala con la visita de Felipe Calderon, enfatizó al declarar, que la sucesión gubernamental no es fácil y que si bien apoya la candidatura de Adriana Dávila, tampoco es en su persona la que decidirá si es o no la candidata, si algunos pensaron que vendría a darle es espaldarazo, se equivocaron, solo cumplió su visita como buen panista y estableció análisis para que el partido pueda tener una vez más la gubernatura.

Las declaraciones de Adriana Dávila en algunos medios de comunicación en donde niega rotundamente las reuniones en lo oscurito con el gobernador Mariano González, demuestra que sin ningún interés, opta por mejorar cada día a su partido, ahora bien si sus intenciones fueron buenas al reafirmar su preferencia por Anaya, y no hay otras cosas de fondo, en Tlaxcala el panismo puede llegar a superar sus diferencias y entablar una buena posición para sacar adelante una candidatura unificada y bien posicionada, sea quien sea el candidato, y será, porque todos los panistas establecen una unión de fondo.

De no ser así, las discordias entraran al juego y los supuestos discursos del hoy dirigente nacional se irán al ataúd, es decir, que los trapos salgan al sol y se verá en los destacados, ataques a diestra y siniestra entre ellos.

La consigna para Anaya de ganar nuevamente la presidencia de la república y gubernaturas no es fácil, ya que los problemas en su entorno dicen que la transformación no va en serio. Es verdad que a su alrededor logró convocar a figuras del panismo como Ernesto Ruffo o Josefina Vázquez Mota, que a pesar de todo, no cargan con grandes negativas, pero también que personas del entorno de Gustavo Madero, los diputados implicados en los “moches” o el gobernador de Puebla, el expriísta perredista panista Rafael Moreno Valle, fueron claves para su triunfo ante el senador Javier Corral.

Por eso la duda es, para qué ganó Ricardo Anaya. ¿Triunfó para simular el cambio con propuestas que buscan el aplauso fácil, como decir que va a reducir el presupuesto a los partidos? ¿O va en serio cuando dice que tiene como prioridad el combate a la corrupción dentro del propio Acción Nacional?, ¿Eso incluye a los actores de poder que lo llevaron a esa posición?

Si Anaya apuesta por el simulacro es posible afirmar desde ahora, que tiene la batalla perdida. Frente a la presidencia de Beltrones (y su extraordinaria cobertura en medios) no tendrá mucho qué hacer, si a eso aunamos que no dejará el bastión poblano, y que irá con todo el apoyo en el estado vecino, entonces ¿Cómo le harán para ganar la gubernatura de Tlaxcala?

Agradezco a E-Tlaxcala por la publicación de ésta colaboración. Pueden comentarme en Twitter soy @AlexNavaMX

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