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Domingo, Noviembre 8, 2015
Los constantes movimientos en la política estatal rumbo a la elección para gobernador del año próximo tanto a nivel general como en la vida interna de los partidos que contenderán, cada vez dificultan más las aspiraciones del PRI de continuar en el poder, y más si el candidato resultara el actual presidente estatal del tricolor Marco Mena que no sólo es uno de los aspirantes más débiles y con menor trayectoria y trabajo político; sino quien de ser candidato podría exacerbar el voto de castigo contra el PRI; así como una posible ruptura.
Este escenario ya ocurrió en las últimas elecciones para gobernador en la entidad en las que el PRI perdió; en la primera en la que el PRD le arrebató el gobierno con Alfonso Sánchez Anaya como candidato; mientras que en la segunda Héctor Ortiz Ortiz con una pequeña alianza de partidos encabezada por el PAN, pero con un amplio capital político dejo nuevamente fuera de Palacio de Gobierno al PRI.
En ambas elecciones la necedad del PRI de no impulsar al candidato que contaba entonces con el capital y trayectoria políticos para tratar de garantizar el triunfo, y optar por la imposición, provocó una ruptura en el PRI que lo hizo perder la elección precisamente a manos de quienes antes hicieron a un lado.
A pesar que las circunstancias en todos los ámbitos de la política, economía y sociedad en su conjunto van cambiando para adaptarse a las nuevas exigencias; el PRI sigue sin cambiar; sigue siendo “institucional” como sus militantes dicen, donde ser “institucional” es aceptar sin protesta todo lo que determine el partido sea justo o no, sea benéfico o no, sea apropiado o no; en esta lógica para el priismo es mejor perder una elección que no acatar una instrucción por más dañina que ésta sea.
Hoy el PRI en la entidad procede con las mismas malas prácticas de siempre, donde de los tres aspirantes más sonados a ungirse con la candidatura a gobernador -los tres débiles por la sombra del gobernador que pesa como loza sobre sus aspiraciones-, Marco Mena el más débil y carente de carisma de los tres se podría perfilar a la candidatura más como una imposición que por un acuerdo.
En caso de que esto se concrete, se estaría haciendo a un lado a Noé Rodríguez Roldán y Anabell Ávalos Zempoalteca, quienes cuentan con un importante capital político de simpatizantes del PRI, donde si bien no se genera una ruptura de alguno de estos dos candidatos o de ambos, lo que si puede ocurrir es lo que comentaba con antelación, el voto de castigo de varios grupos contra el PRI sería inminente, eso sin tomar en cuenta que Noé Rodríguez podría optar por una candidatura independiente
Sin embargo, ambos aspirantes aún tienen la oportunidad de que Manlio Fabio Beltrones o Presidencia de la República intercedan por alguno de ellos para alcanzar la candidatura.
La pregunta es si de llegar Noé Rodríguez o Anabell Ávalos serían apoyados por el gobierno de Mariano González o los dejaría a su suerte.
Pero el hecho es que si con todo esto Marco Mena es impuesto en la candidatura las posibilidades de que el PRI gane la elección se reducirían ostensiblemente.
Eso sin contar que los partidos de oposición al priismo siguen en pláticas para construir una posible alianza ganadora donde de concretarse por ejemplo la alianza PRD-PAN-PAC que ya está en negociaciones, se podría dar otra transición del gobierno como la que se ha dado en las últimas tres elecciones.
No hay que olvidar que el PRI cuenta con el aparato gubernamental nacional y estatal; es decir con lo necesario para construir un mega fraude que haga ganar a este partido, opción lamentable que hoy por hoy puede ser la más viable para Marco Mena.