- Pasos firmes y bien calculados del PRI de Beltrones para retener el gobierno de Tlaxcala
- En la oposición subsiste la incertidumbre y la falta de coincidencias político-electorales
- No habrá tregua navideña para la clase política, empeñada en lograr acuerdos de última hora
En Tlaxcala, el PRI se valdrá de un delegado regional para llevar a buen puerto la selección de las figuras más idóneas y de mayor aceptación para competir por los cargos de elección que se disputarán en el 2016. Para cumplir con esa misión ya está en la entidad el diputado federal queretano Braulio Guerra Urbiola, quien protestó su cargo el jueves pasado. El enviado del Comité Ejecutivo Nacional del tricolor es licenciado en Derecho por la Universidad Autónoma de Querétaro, institución en la que alcanzó el grado de doctor. Además, es maestro en Derecho Corporativo por la Universidad Anáhuac.
Braulio Guerra Urbiola
Don Braulio llegó a San Lázaro de forma bastante sufrida, pues al haber sido colocado por su partido en el lugar número once de la lista plurinominal de la segunda circunscripción en la que se encuadra su estado natal, la asignación de su curul pendió durante varias semanas de un hilo muy delgado. Hubo de esperar a que se resolvieran todas las impugnaciones interpuestas ante el Tribunal Electoral, y a que el INE realizara los ajustes aritméticos del caso para el reparto de las diputaciones de representación proporcional. Pero al final llegó…
Misión del delegado
Guerra Urbiola no viene a evaluar a los aspirantes a la gubernatura del estado; ellos, los cuatro conocidos, ya lo están. A lo que viene es a cuidar que la unidad partidaria no se afecte tras el inminente destape. En cuanto ocurra el esperado alumbramiento, el guión que va a orquestar deberá incluir: 1) la consabida cargada; 2) las declaraciones unánimes de apoyo de los sectores y, 3) el anuncio del futuro triunfo. A eso viene el delegado regional, a atenuar pasiones internas, a aplacar posibles enconos, y a asegurar que no se produzcan disturbios que entorpezcan la marcha del tricolor hacia la victoria.
Procedimiento de selección
Para esquivar una pregunta intencionada que buscaba implicar al mandatario González Zarur, Guerra Urbiola hubo de referirse a las reglas estatutarias del PRI, señalando que “…un mecanismo que podría utilizar para elegir a su abanderado a la gubernatura podría ser la aplicación de encuestas…”. Sin faltar a la verdad, don Braulio mencionó como posibilidad el que con toda seguridad será el método que Beltrones seguirá en todas las confrontaciones electorales a las que acuda el PRI bajo su mandato: las indagatorias demoscópicas, llevadas al cabo por equipos especializados entrenados para realizarlas con exactitud, discreción e independencia.
Encuestas
No se trata de una sola encuesta. A las pocas semanas de arribar a las oficinas de Insurgentes Norte, Manlio Fabio ordenó una serie de cuatro sondeos de opinión con periodicidad quincenal, del más reciente de los cuales tiene ya los resultados en su escritorio. Y es que el sonorense sabe que ese, el de las encuestas bien hechas, es el camino certero para dar con la figura que mejor garantiza el desempeño electoral del tricolor. De esa manera, la militancia no se altera -o se altera menos-, y además se evita la incómoda injerencia de los grupos de poder locales inmiscuidos en el proceso.
Disciplina partidista
Así, cuando en unos días se conozca el nombre de la figura elegida, tocará a don Braulio hacer su labor a fin de que los aspirantes descartados se reintegren a sus funciones originales, aceptando sin protestar los premios de consolación que habrá de ofrecerles para paliar su decepción. Muchas son las opciones que manejará Guerra Urbiola; ahí están las alcaldías, las diputaciones, e incluso las delegaciones federales a su disposición para que todos los grupos políticos alcancen alguna parcela de poder. Son las ventajas de tener bajo el control priísta a las áreas ejecutivas del gobierno federal y del estatal.
Rosario y su querencia a Tlaxcala
Llama la atención la frecuencia de las visitas de Rosario Robles a Tlaxcala -tres en cada uno de estos últimos meses de octubre, noviembre y diciembre-, sin que para ninguna de ellas existiera una justificación importante. ¿Tuvo algún propósito distinto al de su tareas ministeriales esa repentina querencia por Tlaxcala de la mujer que se perfila como la carta del PRI para el gobierno del Distrito Federal en el 2018, circunscripción que, por cierto, para esas fechas se habrá ya constituido en el trigésimo segundo estado de la República?
Adriana y Lorena
Quien quiera que se moleste en analizar con detenimiento las declaraciones de los dirigentes nacionales del PAN y del PRD -presentes los dos en Tlaxcala con motivo de los informes de labores de sus senadoras Adriana, y Lorena-, quien quiera, repito, que examine sus palabras, no hallará en ellas nada que pueda interpretarse como el espaldarazo definitivo a las candidaturas que tanto ansían ambas legisladoras. De momento, Adriana y Lorena no pasan de ser fichas intercambiables en una negociación de alto nivel que todavía no se cierra.
Precaución negociadora
Lo anterior se infiere de los cautos pronunciamientos de Ricardo Anaya y de Agustín Basave, en los que tanto uno como otro dejaron entrever que las pláticas para llegar a acuerdos en materia electoral apenas se estaban iniciando. En ese escenario, respaldar anticipada y unilateralmente la nominación de alguna de las aspirantes habría dado al traste, no sólo con la alianza en Tlaxcala -políticamente poco trascendente-, sino con las de otros cinco o seis estados de mayor tamaño en los que también se busca concretar frentes electorales comunes. Así las cosas, adelantarse en Tlaxcala habría significado romper con los equilibrios que pretenden alcanzar en el resto del tablero de la política nacional.
Contexto complicado
La situación que enfrentarán panistas y perredistas en la disputa por doce distintas gubernaturas en el 2016 es compleja. Al entenderlo así, tanto Anaya como Basave están en pos de fórmulas para sumar sus fuerzas electorales y, de esa manera, darle batalla al PRI de Beltrones. En ese orden de ideas, PAN y PRD se darían por bien servidos si en tres entidades federativas logran poner a flote su propuesta de gobiernos coaligados. Saben bien que, de ir cada uno por su lado, corren el riesgo de que el tricolor haga literalmente chuza con ellos. Si tal cosa ocurriera, Anaya y Basave quedarán obligados a poner sus cargos a disposición de sus partidos.
Pronóstico
Me ratifico en la creencia de que: 1) en Tlaxcala sí se formalizará la alianza PAN-PRD; 2) la encabezará la perredista Lorena; 3) Adriana, sin fuerza, decisión ni recursos para lanzarse por la vía independiente, se conformará con entorpecer las de por sí limitadas expectativas electorales de la disfuncional convergencia de derecha e izquierda; 4) Serafín competirá por separado, con la expectativa de mejorar la posición del PAC en el ranking de los partidos locales; 5) Martha Palafox y López Obrador partirán a la mitad al sol azteca y, 6) el PRI retendrá la gubernatura, y recuperará por lo menos el 50% de los principales municipios que perdiera hace tres años.
Posdata: Llega por fin el periodo vacacional. Aquí estaremos en enero del Nuevo Año. Felicidades.
Para la Primera Plana:
El delegado regional Braulio Guerra Urbiola, viene a Tlaxcala para atenuar pasiones, aplacar enconos, y asegurar que no se produzcan inconformidades que entorpezcan la marcha del tricolor a la victoria. Su llegada a la entidad es oportuna pues el alumbramiento de la figura que abanderará al PRI es ya inminente.