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Después que los partidos de oposición más representativos de la entidad han complicado en demasía una alianza fuerte que logre sacar al PRI de Palacio de Gobierno; el anuncio que con bombo y platillo se hizo en estos días acerca de la alianza entre el Revolucionario Institucional y los partidos llamados de la chiquillada: PVEM, Panal y PS; no es sino una llamarada de petate que sólo ingenuos de la política creen que con ésta la gubernatura está en sus manos, y lo cual dista mucho de ser una realidad.
Y es que sin tener aún un candidato de unidad, el PRI sigue navegando en plenas precampañas en medio de una incertidumbre exacerbada de quién será su candidato a la gubernatura; ya que al quedar definido las probabilidades de una fragmentación importante al interior del PRI son elevadas.
Sin embargo, el tricolor ya se aventó la puntada de mostrar sus cartas, es decir con este hecho mostró a los partidos que podrían apoyarlo en sus aspiraciones a seguir haciendo trizas a la entidad; pero esto no garantiza que las militancias de esos partidos de veras vayan a votar por el PRI.
Donde las cabezas de estos partidos no han siquiera presentado un proyecto a favor de la entidad en todo su tiempo de existencia; sino que se han dedicado a crear una forma de seguir viviendo de la política apoyando en muchos casos causas adversas al progreso del estado.
En el caso de Rosalía Peredo dirigente estatal del Partido Socialista es muy conocido su apego a la traición, no sólo de los políticos que en su momento la han apoyado – y si no pregunten a los últimos ex gobernadores-, sino a la militancia que la ayudó a llegar al poder y que después quedó en el olvido de la fémina política; ahí el por qué este partido en el estado sólo se ha vuelto un membrete, pues su gente ha ido emigrando del mismo.
En el caso del profesor Humberto Hernández que recién llegó como líder estatal al Panal es evidente su desconocimiento de la política y su cercanía con el PRI; así como su falta de discurso, cuyo partido Nueva Alianza después de quedar acéfalo cuando fue hecha presa Elba Esther Gordillo, este partido prácticamente quedó a la deriva y hoy el PRI prácticamente levanta lo que quedó de él; aunque es sabido que realmente este partido nunca tuvo una estructura política; ya que el magisterio nunca ha sido fiel a algún partido, y maestros prácticamente hay en todos los partidos políticos, pero sin un compromiso real con alguno en particular.
Por su parte, Jaime Piñón Valdivia, líder estatal del Verde Ecologista no sólo representa un partido que ha venido a menos en cuanto a estructura, y sin un discurso definido en ocasiones a favor y en otras en contra del gobierno que encabeza Mariano González Zarur sólo se ha conformado con el reflector que le da el congreso, pero con ausencia de iniciativas en favor del desarrollo de Tlaxcala.
Sin embargo, el asunto que más atrae la atención de esta alianza llena de subjetividades es que los representantes partidistas no se pronunciaron por una alianza que busque el bien de la entidad ante los graves problemas económicos, sociales, de inseguridad y pobreza que ha alimentado el presente gobierno emanado del PRI.
Sino, que dichos líderes se pronunciaron ni más ni menos que para buscar la continuidad del proyecto de Mariano González.
Lo cual habla no sólo de un interés puramente personal de dichos representantes partidistas; habla también de una traición al ejercicio honesto de hacer política; pero sobre todo una traición a los cientos de miles de tlaxcaltecas que hoy por hoy sufren los desatinos de un gobierno represor e intolerante.