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Quienes han ganado una elección a gobernador saben que para alcanzar la candidatura y luego ganar deben trabajar en dos ejes: crear una estructura fuerte y hacer los acuerdos necesarios para alcanzar primero la candidatura, ya que de no cumplir con estos requisitos quienes quieran la gubernatura, su proyecto no sólo se tambaleará una y otra vez sino que seguramente no alcanzarán su objetivo; así ha pasado con Adriana Dávila y Lorena Cuellar.
Evidentemente ni la panista ni la perredista lograron esto, aunque la segunda al menos ya alcanzó la candidatura; pero ambos proyectos se ven cada vez más lejos de concretarse.
Y es que las dos senadoras tuvieron cinco largos años para llegar fuertes y sin problemas a la candidatura, no sólo del partido al que pertenecen, sino para lograr el apoyo de otros institutos políticos y grupos de diferentes sectores; pero lamentablemente para ellas la jactancia y falta de tacto político han dificultado sobremanera su pretensión de gobernar la entidad.
Lo anterior sin contar la crisis por la que ambos partidos están pasando a nivel nacional y estatal donde al parecer el electorado ha dejado de ver como oposición real a ambos, y tras alinearse a las reformas promovidas por el PRI-Gobierno, esta acción no se ve sino como una traición a la ciudadanía que ha afectado junto con muchas otras cosas su imagen como partidos representativos de determinados grupos.
En las dos anteriores elecciones el PAN cayó ostensiblemente perdiendo un enorme capital político; mientras que el PRD en las pasadas elecciones prácticamente se desplomó, y ahí está la elección a gobernador de Colima donde apenas alcanzó un vergonzoso 01.8 por ciento de la votación.
Y si las cosas así se vienen para el perredismo en las demás entidades, ese partido está en verdaderos problemas de existencia, y donde López Obrador con MORENA en su papel de oscuro aliado del PRI está haciendo un eficiente trabajo al dividir a las izquierdas y demoler al PRD.
Es evidente que tanto Adriana Dávila como Lorena Cuellar no supieron aprovechar la pésima imagen del gobierno priista que encabeza Mariano González, ni de capitalizar positivamente la estructura de los partidos a los que pertenecen, además con un discurso de tibio a frio, y sin tener el liderazgo para concretar alianzas cada vez se ven más débiles donde sus aspiraciones a la gubernatura están totalmente opacadas.
Alejandro y Serafín se abren camino.
Pero por otra parte, dicho escenario abrió el camino al panista Alejandro Aguilar y al aliancista Serafín Ortiz en sus aspiraciones a la gubernatura donde en ambos casos de lograrse una candidatura común con los partidos que representan, y los que se sumen, se meten con enorme fuerza a la competencia contra el PRI cuya estructura poco a poco se va derrumbando tras la imposición del marianista Marco Mena.
En el caso de Alejandro Aguilar, el huamantleco ha sabido esperar los tiempos, sigue siendo un cuadro fundamental en el PAN y cuenta con el respaldo de la dirigencia nacional; aunque el interés de Adriana Dávila y la dirigencia estatal continúan con la necedad de que solos pueden ganar; no así Aguilar López quien siendo un político con experiencia y amplia trayectoria puede fácilmente tender puentes con el PRD, PAC, PT y grupos de otros partidos lo que lo pone en una posición sólida hacia la gubernatura.
El caso de Serafín Ortiz es similar, donde el Partido Alianza Ciudadana encabezado por Héctor Ortiz también podría atraer fácilmente a estos partidos; así como a grupos incluso del PRI y de otras fuerzas; además este partido, me atrevo a decirlo, es el único de los partidos grandes que aprovechó todos este tiempo para crear una estructura amplia y fuerte con importante presencia en los sesenta municipios, y que independientemente de la gubernatura como instituto político seguramente alcanzará a ser una de las tres primeras fuerzas políticas en la entidad.
Es así que cualquiera de ambos políticos puede generar la fuerza para competir por la gubernatura en junio próximo.
Por lo pronto, los escenarios se siguen moviendo, y aunque hoy por hoy quizá todavía sea aventurado decir este precandidato cuenta al menos con lo suficiente para ganar la elección por la gubernatura, empieza a haber claridad en las posibles candidaturas que pudieran meterse a la competencia.