OPINIÓN

Tlaxcala Merece Una Voz Que No Calle

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Domingo, Agosto 9, 2026

Agradezco al periódico digital e-consulta la oportunidad de abrir este espacio de opinión para compartir con las y los tlaxcaltecas reflexiones sobre los problemas que enfrenta nuestro estado y, sobre todo, sobre la responsabilidad que tenemos de atenderlos.

Defender a Tlaxcala no significa guardar silencio ante lo que está mal. Tampoco significa asumir posturas tibias para evitar incomodar a quienes toman decisiones.

Representar a nuestro estado en el Senado de la República implica una responsabilidad que no puede ejercerse a medias: hablar con la verdad, señalar lo que debe corregirse y proponer soluciones, incluso cuando hacerlo signifique romper inercias.

Tlaxcala tiene problemas que no podemos ignorar.

La seguridad es uno de ellos. No podemos conformarnos con estadísticas o anuncios de inversión cuando una mujer sigue sintiendo miedo al caminar por su comunidad o cuando una familia espera con angustia el regreso de alguno de sus integrantes. La seguridad debe sentirse en las calles, en las comunidades y en los hogares.

También debemos hablar de nuestros jóvenes. Decir que son el futuro resulta insuficiente cuando no encuentran oportunidades en el presente. Necesitan acceso a educación, empleo, vivienda, salud, espacios deportivos y condiciones que les permitan construir un proyecto de vida sin tener que abandonar su tierra.

La salud tampoco puede reducirse a infraestructura. Un hospital no cumple su propósito únicamente porque tenga paredes nuevas. Se necesitan médicos, medicamentos, personal suficiente y atención oportuna. Las familias merecen un sistema de salud digno, humano y capaz de responder cuando más se necesita.

Necesitamos proteger la economía de las familias, respaldar a quienes emprenden, fortalecer a las pequeñas y medianas empresas, impulsar el turismo y acompañar a quienes generan empleos. Y debemos escuchar a nuestros campesinos, que durante años han enfrentado dificultades y que necesitan que los apoyos se traduzcan en mejores condiciones para producir y vivir.

Por eso, ha llegado el momento de exigir resultados concretos. 

Que la seguridad deje de medirse únicamente en estadísticas y pueda comprobarse en la tranquilidad de las comunidades.

Que existan políticas específicas para adolescentes y jóvenes.

Que la salud pública funcione cuando una familia necesita atención.

Que empresarios, emprendedores, trabajadores y campesinos encuentren instituciones capaces de escuchar y responder.

Desde el Senado seguiré alzando la voz por Tlaxcala, porque cada iniciativa, cada gestión y cada posicionamiento deben tener un propósito: mejorar la vida de las personas que representamos.

Ser tlaxcalteca significa conocer el valor del trabajo, la dignidad y la capacidad de levantarnos frente a las dificultades. Por eso creo que defender nuestra tierra significa estar presente, escuchar y señalar, pero sobre todo proponer y trabajar todos los días por Tlaxcala.

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