Inconsciente y pueril, el deplorable comportamiento de nuestra clase gobernante ante el papa Francisco
Memorable, la reprimenda del pontífice romano al aristocratizante y comodino alto clero mexicano
Sin apoyos efectivos ni aliados, la candidata panista Adriana Dávila se encamina hacia una nueva derrota
El rango intelectual que con frágiles argumentos se atribuyen a sí mismos los políticos que habitan en el primer círculo del poder, sufrió un severo revés a raíz de que México entero pudo atestiguar -gracias a la TV- la simpleza cuasi infantil con que se condujeron frente al papa Francisco. El comportamiento asumido por la clase gobernante ningún servicio le hizo a la compostura republicana y laica a que les obliga la constitución. Y es que más parecían estar ante una estrella del rock, que en presencia del Jefe del Estado Vaticano, que con tal investidura fue que Jorge Mario Bergoglio acudió a su recepción oficial en Palacio Nacional. Ahí le fueron presentados los integrantes del gabinete presidencial, amistades y familiares incluidos, así como un buen número de personajes de la fauna política nacional. Los “agraciados” aprovecharon la ocasión -en ese evento y en otros sucesivos- para acercarse al afable sacerdote, pedirle a coro sus bendiciones y, ya por último, tomarse fotografías con él, a fin de presumirlas en redes sociales.
Penosa elementalidad
Así fue que les vimos disputar lugares de la zona VIP desde los cuales pudieran ser visibilizados por las cámaras. Y así también vimos a gobernadores dándose codazos con los guardias del papa para no verse relegados a un segundo plano. Alfombras rojas, coros estridentes, aullidos delirantes, y mariachis, muchos mariachis, en todas partes mariachis. Y luego nos preguntamos porqué en el extranjero, la mexicanidad se asocia a esas expresiones de nuestro folklore. Es como si en Estados Unidos se le hubiera recibido con cowboys, o en España con toreros y gitanas con batas de cola. Inevitable recordar la frase que pronunciara Juan Pablo II en la Basílica de Guadalupe, ensordecido como estaba por el ininteligible griterío de los fieles: “…México sabe rezar, México sabe cantar, pero sobre todo ¡México sabe gritar!...” A esa condición de primitivos vociferantes nos redujo el papa polaco; sólo le faltó decir que esas orquestadas y ruidosísimas manifestaciones de júbilo están más próximas al fanatismo deportivo que a la devoción religiosa.
Los mensajes… y sus distintos efectos
“…la Iglesia no necesita príncipes […] ni de la oscuridad para trabajar…”. ¿Tendrá consecuencias la puntual reprimenda que el papa le endilgó a los comodinos obispos mexicanos? Y su sutil pero igualmente claridoso discurso en el que enumeró las causas de la corrupción, ¿tendrá algún efecto en el presidente, en los gobernadores, y en el funcionariado de todos los niveles? No, amigo lector, tenga usted por seguro que no lo tendrá; las palabras del pontífice les resbalarán sin hacer en ellos mella ninguna. Mas en contraste con la indiferencia de obispos y políticos, la prédica de Francisco si caló, y mucho, en las mayorías marginales del México real. ¿Servirá su cálida cercanía para avivar la adormecida conciencia de millones de seres humanos, imposibilitados de expresar sus quejas de manera articulada? ¿o seguirán resignándose a soportar mansamente abusos e injusticias? Al afirmar el papa en uno de sus sermones que ”…la resignación es arma preferida del diablo…”, contradijo clara y abiertamente la parroquial idea de que la recompensa a tanto sufrimiento terrenal sólo vendrá hasta que los abnegados mortales toquemos a las puertas del reino celestial.
Los límites de la palabra papal
Se que se esperaban condenas más explícitas en boca del papa Francisco. Verdad es que no mencionó la pederastia, por ejemplo, pero debe reconocérsele que, sin particularizar, sí se refirió a los muchos y variados problemas que en la actualidad asuelan nuestro país, como la desaparición forzada, la migración, el narcotráfico, etc., etc.- y que son los que, hoy por hoy, causan mayor dolor a los mexicanos. No obstante, si se repasan con cuidado sus discursos se hallará un recuento prolijo de todas nuestras desgracias ancestrales. Por otra lado, ha de admitirse, uno, que su condición de invitado obligaba a que hablara con diplomático comedimiento y, dos, que como Vicario que es de Cristo, su función es propagar un mensaje de conciliación y concordia, no de crítica y confrontación. No puede negarse, sin embargo, que a pesar de esas ineludibles limitaciones, el papa Francisco trazó un fiel retrato de la trágica realidad de México.
Conclusión
Juan Villoro escribió que, bien a bien, “…no sabemos lo que Francisco encontró en México…”. Creo en lo personal que ni siquiera el propio papa ha podido poner orden en sus ideas tras el bárbaro impacto emocional que debe haberle causado conocer -en tan sólo cinco días- la multiplicidad de conflictos, pueblos y lenguas que cohabitan en esta bendita tierra nuestra. Al sincerarse con los periodistas en el avión que lo llevaba de regreso a Roma, de hecho renunció a intentar una síntesis racional de sus impresiones del viaje. Vea usted lo que dijo:
“…México es un pueblo que no se puede explicar…”.
Añadió, dominado todavía por el asombro:
“…hacen fiesta aún en estas tragedias…”.
Finalmente, pero ya desde San Pedro, Francisco describió su viaje como “…una experiencia de transfiguración…”, y reconoció en México a un pueblo “…a menudo oprimido, despreciado y violado en su dignidad…”.
ANTENA ESTATAL -1-
La nominación de Adriana
La batalla de la opinión en los medios de la Ciudad de México la tiene ganada, y de calle, la senadora panista Adriana Dávila. En el área de la comunicación, y concretamente en la de los informativos capitalinos y en la de los diarios de circulación nacional, su activismo ha superado con mucho a la del propio gobierno estatal. El punto es que la visión que la apizaquense ha tenido la habilidad de difundir por aquellos lares en nada se parece a la realidad tlaxcalteca, y muy en particular, a la que atañe a sus expectativas como aspirante a la gubernatura. Por lo pronto, es cierto que tras su pírrica victoria, consiguió unificar al panismo cupular en torno a su candidatura. Ahora le hace falta probar que esas adhesiones no se limitarán al mero formalismo de la fotografía, y que se harán presentes de manera efectiva en su campaña.
Hacia su segunda derrota
Conquistado así su anhelado abanderamiento, lo que sigue para Adriana es analizar la situación que guarda actualmente el panismo en Tlaxcala. Y si acomete con rigor la tarea comprobara que el panorama es desolador. Diezmado por las deserciones, dividido por los jaloneos entre las facciones enfrentadas, y negada toda opción a concretar alianzas, la militancia azul se debate entre el desconcierto y la decepción. Nadie da crédito a la ficción de que están unidos y, además, saben bien que solos, divorciados del orticismo, y sin el gobierno federal y el estatal de su lado, ni con su mejor votación histórica llegarían a la mitad de los sufragios que tiene amarrados la coalición que encabeza el PRI. Tan disminuido como el PRD se advierte al PAN, por lo que no sería remoto que el PAC y/o Morena los releguen a la retaguardia del ranking partidista tlaxcalteca el próximo 5 de junio.
ANTENA ESTATAL -2-
¿Crispín otra vez?
Pésima señal proyectaría en la opinión pública una nueva elección de Crispín Corona como titular del Órgano de Fiscalización Superior. Quizá valiera la pena que el PRI y el gobierno pensará dos veces impulsar a este personaje que lleva ya diez años en el cargo, y al que desde su impugnado nombramiento le persigue la desconfianza a causa de la utilización poco diáfana de sus facultades inquisitoriales.
Para la Primera Plana:
En contraste con la indiferencia de obispos y políticos, la prédica del papa Francisco si caló, y mucho, en las mayorías marginales del México real. ¿Servirá su cálida cercanía para avivar la adormecida conciencia de millones de seres humanos, imposibilitados de expresar sus quejas de manera articulada? ¿o seguirán resignándose a soportar mansamente abusos e injusticias?