OPINIÓN

Caballo de Troya...La Crisis del PRD en Tlaxcala.

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Martes, Febrero 23, 2016

Una historia de 15 años traducida en derrotas. La crisis actual que vive el Partido de la Revolución Democrática en Tlaxcala (PRD) tiene sus inicios en el año del 2004, cuando María del Carmen Ramírez García causó división en el partido, al pretender ser sucesora de su esposo Alfonso Sánchez Anaya en la Gubernatura.

Y es que pese a que la Ley Mexicana no excluía a Maricarmen Ramírez de ocupar el cargo de Sánchez Anaya, la fractura en el PRD se había escrito. El resultado, Maricarmen Ramírez fue derrotada por el ex rector de la Universidad Autónoma de Tlaxcala (UAT) Héctor Israel Ortiz Ortiz.

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Seis años después, el 14 de marzo de 2010, la Convención Electiva del PRD en Tlaxcala designó a Minerva Hernández Ramos como candidata a la gubernatura del estado. Poco le duró el gusto pues el 26 de junio de 2010 por presiones de su partido declinó su candidatura a favor de la panista, Adriana Dávila Fernández, coalición que fracasó pues sus detractores apoyaron a Mariano González Zarur para que ocupara el cargo de gobernador.

A pesar de sumar dos derrotas consecutivas los perredistas no aprenden que la fuerza de un partido político es su militancia, sus cuadros básicos, su estructura, la plataforma política y lo más importante, la lealtad a su instituto político.

El PRD no sabe resolver sus diferencias al interior de su instituto, sus militantes lo hacen en público y con declaraciones sensacionalistas, traicionándose unos a otros.

A sólo unos meses de un nuevo proceso electoral para renovar la gubernatura del estado, presidencias municipales, de comunidad y el Congreso Local, el PRD ha atravesado por serios problemas para apoyar a su candidata la ex priista Lorena Cuellar Cisneros.

Diversos eventos han empeñado el andar de los perredistas; la jornada de elección de candidatos a presidentes municipales, donde en diversos municipios se quemaron boletas por militantes inconformes; la detención de Alberto Amaro Corona, candidato a diputado local por la vía plurinominal del PRD y el rechazo de las tribus perredistas a formar alianzas con el PAN.  Una serie de acontecimientos que dificultan la campaña de Cuellar Cisneros.

La crisis del partido si bien es cierto es a nivel nacional -donde 15 corrientes se disputan los consejos y comités directivos estatales- el PRD en Tlaxcala tiene sus propias aristas.  Uno de sus principales problemas es que no tienen un líder que aglutine a las diferentes expresiones. Carecen de un dirigente que imponga la disciplina partidaria la cual es necesaria en los procesos de selección interna, sobre todo para someter a personajes ávidos de poder y ambición política.

Ante tal situación, el perredismo local ha tenido que recurrir a candidatos externos, situación que provoca la pérdida de un control interno, pues las tribus se sienten desprotegidas y traicionadas.

Los acontecimientos sucedidos estos últimos meses en el PRD le impiden llegar fortalecido a la contienda electoral, lo que provocará escisiones y desprendimientos con aquellos militantes que sientan frustrada su expectativa de triunfo y su ambición de crecer políticamente.

La confrontación perredista favorece sobre todo al Revolucionario Institucional, pero también al partido de Martha Palafox, al Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA,) y del propio Edilberto Algredo Jaramillo de Movimiento Ciudadano, quienes con habilidad pueden capitalizar la división perredista, los votos de izquierda y el anhelo de un cambio para la entidad.

En todo ello nos seguimos preguntando ¿Qué pretenden los perredistas? ¿No entienden que divididos volverán a perder la gubernatura? Si ya lo entendieron, ¿por qué no evitan confrontarse entre ellos? Lo peor de todo es que aún no aprendan la lección, eso sí sería preocupante.

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