OPINIÓN

La desvergüenza política de Guadalupe Sánchez Santiago

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Lunes, Marzo 14, 2016

La reciente decisión política de Guadalupe Sánchez Santiago, la de unirse a las filas de Adriana Dávila Fernández, es muestra de la incongruencia y desvergüenza política a la que ya nos tienen acostumbrados los políticos que se dicen poseedores de un inmenso capital político, pero en e l caso de Lupita – como seguramente la llamaba Don Emilio – el anunció además de carecer de sentido común, demuestra pérdida de memoria y una evidente traición a la ideología paterna.

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La política, que se hizo llamar Hija de tigre pintito, en franca alusión a su padre, el extinto gobernador Emilio Sánchez Piedras (1927-1981), es más que incongruente, ya que con su anunció, no sólo deserta de las filas del instituto político que la hizo diputada local y diputada federal, sino traiciona la memoria de su padre, abandona los ideales del político forjador de la Tlaxcala actual y es desleal a la izquierda que caracterizó al espíritu paterno.

En estos tiempos de desconfianza ciudadana hacia la clase política, nada abona el actuar de quien no supo honrar la memoria paterna, y menos si esta persona anuncia con bombos y platillos que se suma a un proyecto totalmente contrario al que profesó su progenitor, político a carta cabal, mentor de toda una generación de tlaxcaltecas.

Emilio Sánchez Piedras (nacido en el municipio de Tetla en 1927) fue militante del Partido Revolucionario Institucional y gobernador de Tlaxcala de 1975 a 1981, pero a pesar de militar en el partido hegemónico, la característica principal del gran tlaxcalteca fue su pensamiento de izquierda, su actuar político fue muy cercano a la socialdemocracia, siempre se mostró como el político progresista que buscó el bienestar y el desarrollo de su pueblo, propició desde todos sus encargos la generación de oportunidades para las minorías, dio fuerza a los valores de su tierra y  se mostró como el defensor de los derechos  humanos, otorgándole voz a quienes en su tiempo no la tenían.

Todavía hoy se recuerda el discurso de Don Emilio a favor de la Revolución Cubana, la defensa del entonces Legislador federal al pueblo antillano en la máxima tribuna del país ocasionó que el tlaxcalteca estuviera “congelado” de la vida política por casi tres lustros.

Después de los cuales asumió el gobierno del estado y supo infundir a su administración la sensibilidad suficiente para transformar la tierra que lo vio nacer.

Hoy, sin darle valor a ese legado progresista, quien debiera s er su más ferviente defensora, en su ambición de poder, se une a las filas de la derecha y aunque anuncia con bombos platillos que después de 25 años de militar en el PRI sólo tiene respeto al partido en el que militó, con su decisión le falta respeto a la herencia ideológica paterna.

“Para la institución de la que formé parte solo tengo mis respetos y mi agradecimiento, y la decisión que hoy tomo, es porque los políticos sólo piensan en sus intereses. Hoy antepongo nuestro interés a los intereses de los tlaxcaltecas, por eso la decisión que hoy tomo tiene que ver con esa exigencia de los ciudadanos, pensar en ellos más que en nosotros mismos, en los propios políticos y los partidos”.   Y a pesar de que anuncia que los intereses colectivos estarán por encima de los intereses individuales, será muy difícil que el día de mañana, quien no pudo ser leal a la memoria del padre, pueda desde su encargo darle sentido a las causas ciudadanas o que pueda encabezar las demandas de aquellas pe rsonas que buscan en los representantes populares respuesta a sus necesidades.

Sánchez Santiago, quien no pudo sortear el proceso interno de su expartido (seguramente por no contar con la suficiente suma de voluntades de su militancia y la cúpula partidista), ahora con su anuncio dominical, ve abierta la puerta del Legislativo local si es que acepta ser diputada plurinominal.

La cínica oferta de ser legisladora sin someterse al voto ciudadano seguramente no será rechazada, sobre todo después del escenario y en el contexto en que Lupita dio a conocer su incongruencia política, y entonces la traición al legado del padre será consumada.

Don Emilio, tendrá ya motivos para revolverse en su tumba, quien debiera ser la principal defensora de su legado, hoy lo ha traicionado.  

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