En política lo que se ve, es.
Ha de ser gacho que prepares una fiesta en tu casa y que uno de los invitados llegue a tu festejo y no se sepa tu nombre. Todavía ha de ser más gacho que ese invitado, al que has estado esperando con tantas ansias, llegue a tu casa y frente a todos los invitados te cambie el nombre por una persona que es casi innombrable dentro de tu familia.
Y mucho más gacho si ese que te cambia el nombre es tu patrón.
Lo anterior porque en el evento priista del pasado sábado, donde el presidente del Partido Revolucionario Institucional, Don Manlio Fabio Beltrones, vino a abanderar a los candidatos a diputados y presidentes municipales del PRI, a la hora de pedir el apoyo para su candidato al gobierno del estado, en lugar de llamarlo Marco Mena, como lo conocen quienes lo apoyan, lo llamó Marco Adame.
¡Marco Adame fue gobernador panista del estado de Morelos y fue tan mala y deficiente su administración que ni en su estado lo recuerdan!
Habrá quien diga, esto es peccata minuta, fue una ligera equivocación, o como dijera el inolvidable Arturo de Córdova, “no tiene la menor importancia”.
Sin embargo, los pequeños detalles son los que hacen la diferencia y en este caso Marco y Mariano deberían empezar a preocuparse ante tal indiferencia y la poca importancia que para el líder máximo de su partido parece tener el nombre de su candidato a gobernador.
Quienes hemos tenido oportunidad de saludar a Don Manlio, sabemos de su privilegiada memoria y la capacidad de saludar a las personas por su nombre, como a la vieja usanza, y no solo sabe el nombre, sino que sabe el apelativo y tiene el detalle preciso para hacer sentir bien al interlocutor.
Así que el cambio de nombre por parte del sonorense a su candidato no me parece que sea tan pecado venial, ya lo decía el evangelista Juan, “yo soy el buen pastor, y conozco a mis ovejas y ellas me conocen a mi”…
Los hechos se complican todavía más si hacemos un recuento y nos enteramos que Manlio no vino a Tlaxcala el pasado mes de febrero, fecha cuando se efectuó el evento en el que los priistas de Tlaxcala ungieron como candidato a Marquito.
Y entonces, no podemos dejar de recordar que en su momento se mencionaron diversos nombres para ser candidatos del PRI al estado de Tlaxcala y hasta el último sonaba el nombre de Mena.
Tampoco podemos olvidar que ni Manlio ni ninguno de los hombres fuertes del PRI acudieron al registro del priista ni a su arranque de campaña. Fue después de cinco días cuando vino el hombre fuerte del purismo y solo vino para regarla y dar de que hablar.
Y todavía es peor si leemos en las crónicas diarias que los candidatos a diputados y alcaldes llegaron, cada uno, con sus respectivas huestes, es decir, fueron a rendir protestas como candidatos y por tanto debían mostrar músculo.
Marco debería empezar a preguntarse de todos los que fueron, quiénes son los que en realidad lo apoyan
Y si todavía esto no les preocupa, lean los periódicos y vean el comportamiento de Manlio en los estados de Oaxaca, Quintana Roo, Aguascalientes, Hidalgo, Veracruz y Zacatecas solo por mencionar algunos ejemplos donde va a haber elecciones.
Por si no les llega la síntesis informativa, ahí les van unos detalles:
Manlio estuvo con Yunes, el candidato de Veracruz, en su toma de protesta.
Manlio estuvo con Tello, el candidato de Zacatecas, el día de su registro.
Manlio estuvo con Murat, el candidato de Oaxaca, el día que arrancó su campaña en el Itsmo.
Manlio estuvo con Blanca Alcalá, candidata de Puebla, y en la presentación de su propuesta de visión de estado.
Y que creen, a ninguno de ellos, les cambió el nombre.
Así que no salgan con la grandiosa idea de que la equivocación fue hecha con toda intención, la idea es, me dicen “Manlio es un cabrón, a propósito se equivocó para que en todos lados se hablara de su candidato…”
¡Ay, ajá!, ahora resulta.
Si esto va a ser así, hoy mismo empecemos todos a decir tonterías (por no decir otra palabra) para que a todos nos vaya mejor.