OPINIÓN

El discurso hipócrita de Adriana Dávila

.

Miércoles, Abril 13, 2016

-        Para tratar de ocultar sus recientes actos como Senadora y sus verdaderas intenciones para acceder al gobierno del Estado de Tlaxcala, pero que a nadie engañan

Más artículos del autor

Hundida Adriana Dávila en sus contradicciones, entre lo que dice que quiere para los tlaxcaltecas y lo que realmente ha hecho con sus “aprobaciones” de las reformas estructurales, que mucho daño ha causado y lamentablemente seguirán causando a este Estado y al país en lo social, en lo político y sobre todo en lo económico, pues los índices de pobreza y delincuencia se han incrementado alarmantemente.

La candidata panista anda por todos los lugares que puede, causando penas y tratando con simple palabrería, redimirse ante sus paisanos-víctimas de su nociva conducta servil, que ha demostrado de manera permanente ante los intereses de la dirigencia nacional de su Partido (PAN) y del contubernio que ésa dirigencia tiene con el gobierno federal priista de Peña Nieto.

PRI y PAN siempre han caminado de la mano a través de la historia de México y será difícil que eso deje de suceder, porque sus intereses (que no son los de la gente), siempre jalan para el mismo lado.

Adriana Dávila ha apoyado de manera atroz las reformas centralistas casi enfermizas del peor Presidente que haya conocido este país, léase Enrique Peña Nieto: el control en un sólo Instituto Nacional de Elecciones de todo el aparato ejecutor electoral del país que abarca hasta las rancherías más remotas; la reforma educativa que en realidad es laboral, incluida la concentración de los salarios de los profesores, para tenerlos arrinconados y amenazados con quitarles sus empleos, pues en otras épocas ya hubieran tomado las calles ante tanta ineptitud de los gobernantes.

Además, la propuesta del mando único policial concentrado en el Presidente, con el que corremos el inminente riesgo de encaminarnos y padecer una dictadura represiva, válgase la redundancia; la reforma energética que les está permitiendo a los gobernantes federales vender nuestros recursos naturales a los extranjeros, vaya usted a saber a cambio de qué; la reforma en telecomunicaciones que permitirá que los monopolios de los medios masivos de comunicación sigan creciendo, no obstante que digan lo contrario;  y sumadas a ellas otras “linduras” que ameritarían hojas y más hojas para incluirlas; todas apoyadas por Adriana Dávila.

De este aberrante y perjudicial comportamiento para todos nosotros, se quiere deslindar la abanderada blanquiazul, pero no puede hacerlo porque todo mundo sabe la verdad.

Se la pasa fingiendo demencia o amnesia, ya que en ocasiones, cuando no le queda de otra, trata de justificar sus actos diciendo cínicamente “que todo lo volvería a hacer del mismo modo si se presentara la oportunidad” (o sea, votar de la misma manera, a favor de las mencionadas reformas estructurales), porque es lo que le conviene al país, no obstante que todos nos damos cuenta, incluida ella,  de la lastimosa realidad que estamos padeciendo por las dichosas reformas  que le aprobó con su voto al presidente priista: cinismo e hipocresía, al más alto nivel.

Cuando alguien intenta justificar lo injustificable, cuando alguien dice algo en cierto sentido, pero actúa de otra manera, no puede pensarse de ella más que en su carencia de valores, en su comportamiento torcido y desleal y créanme cuando les digo, que gobernadora o no, así seguirá comportándose.

No es digno de confianza, quien con palabras dice una cosa y con sus actos refleja quien realmente es.

Un discurso hipócrita es el que anda esparciendo por todo Tlaxcala, Adriana Dávila, con tal de satisfacer su ambición de poder, que no de servir a los tlaxcaltecas, principalmente a los que menos tienen.

Ella ha evidenciado siempre con sus actitudes, que está para servir a los intereses de quien la coloca en un puesto o en una candidatura, pero nunca para ayudar y apoyar a la gente que inocentemente piensa, “cree”, que por votar por ella obtendrá para Tlaxcala, la respuesta o la solución a los graves problemas sociales, políticos y económicos que padecemos.

 

Vistas: 3952
AL MOMENTO

Blogs