OPINIÓN

La Providencia y el Ayuntamiento de Apetatitlán: impunidad e incompetencia criminales

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Miércoles, Abril 20, 2016

La fábrica textil denominada La Providencia, ubicada de manera desordenada e ilegal en Apetatitlán, Contla, Chiautempan entre otros sitios, se ha caracterizado por un crecimiento físico irregular que solo puede ocurrir bajo la mirada cómplice de las autoridades de  los municipios señalados y de las dependencias federales de salud, ecología, trabajo, vialidad, economía entre otras.

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El caso más extremo es el de la planta de Apetatilán/Contla, cuyo crecimiento ha ido absorbiendo un conjunto de predios y viviendas sin que se haya realizado una evaluación del impacto ambiental, urbano y en la salud de los habitantes de la zona y sus ecosistemas, debido a la negligencia o complicidad de las autoridades de los ramos citados.

La ausencia de un estudio previo, que pudiese fundamentar decisiones en materia de aprobación o rechazo del cambio del uso del suelo (que no se hizo), ha permitido que la empresa se extienda sitiando viviendas, provocando molestias debido a contaminación auditiva derivada de la operación de su maquinaria; afectación estructural de las viviendas aledañas por la vibración que provocan las máquinas, que en una zona sísmica constituyen una acción criminal; contaminación ambiental, derivada de las descargas de residuos del teñido y otros procesos, a las aguas municipales y arroyos; contaminación ambiental también, por las descargas a la atmósfera que realizan, especialmente de noche, de residuos de los procesos de teñido que expelen densas nubes de humo tóxico, muchas veces con color, como cotidianamente se puede apreciar en los arroyos en que realizan esas descargas.

Un peligro mayor, de consecuencias fatales para la población, radica en el uso de los desechos de botellas de plástico (PET) para la elaboración de hilos y prendas cuyo uso compromete la salud no solo de los vecinos de las instalaciones de sus plantas, sino de todas aquellas personas que se ven expuestas a su influencia cuyo alcance depende del comportamiento meteorológico que puede llevar tóxicos a zonas distantes, como las dioxinas (tóxinas de Seveso) que en mínimas proporciones pueden ser precursores de cáncer o leucemia en grandes poblaciones.

Los niños, son el sector de la población que más riesgo tiene de ser afectado por estos tóxicos a nivel de sus cromosomas y sus efectos podremos verlos en el futuro en sus hijos, lo que agrava un problema cuyas consecuencias se podrán apreciar en el tiempo.

De este modo es urgente realizar un peritaje serio y científico de los rubros indicados en esta nota. El peligro es inminente, pero la irresponsabilidad de los empresarios y  la complicidad de las autoridades es mayúscula. Otro capítulo compete a las inhumanas condiciones de trabajo a que se ven expuestos los trabajadores en esa empresa, pero serán tema de otra entrega.

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