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Miércoles, Abril 27, 2016
Ya sé que así no dice la frase del gran Maquío, pero nos permitimos parafrasearla porque si la escribimos tal cual, estamos seguros que los líderes integrantes de la FSTSE en Tlaxcala no la entenderían, dada la actitud demostrada en los últimos días.
Lo anterior viene a colación por la insolente actitud de Alejandro de la Rosa Cuateta y la suma de dirigentes de la Federación de Sindicatos de Trabajadores al Servicio del Estado (FSTSE), la cual sólo tiene dos explicaciones, esto ya valió madres y de plano a los trabajadores son unos sinvergüenzas a los que no les importa que les vean la cara.
Claro, todo esto bajo el totalitarismo del PRI que no permite la libre expresión de sus súbditos ni la libertad que tienen los ciudadanos para votar y manifestar su simpatía política a favor de alguien distinto a su patrón, el gobierno emanado del PRI.
Además, el evento en el que los líderes de los trabajadores afiliados a la FSTSE le manifestaron su apoyo a Marco Antonio Mena tiene otra lectura, el candidato del PRI y su padrino el Gobernador están muy desesperados y a toda costa, incluso comprando votos disfrazados de prestaciones, buscan llegar a la gubernatura.
Y en este caso, bien valdría la pena que los sindicatos explicaran qué pidieron a cambio y qué fue lo que les dio el gobierno para que tras manifestar su simpatía de manera voluntaria hacia la candidata del PRD, después de casi quince días reculen y muestren su amor al candidato del PRI.
Y todavía más, el fresco dirigente de la FSTSE, de la Rosa Cuateta, quien lleva años viviendo de las prestaciones que les descuentan a los trabajadores vía cuota sindical, sale a declarar que su apoyo a favor de la candidatura de Lorena Cuéllar sólo fue una estrategia para presionar al gobierno y lograr prestaciones que no se les habían otorgado.
Reconoce que la artimaña sindicalista dio resultados, lograron que el Gobierno les cumpliera y ahora todos contentos nuevamente, ellos regresaron al corral y el patrón se siente contento de ver a su rebaño alimentándose nuevamente bajo su regazo.
El acto del que fuimos testigos ese día habla de los caraduras que son los priístas y, aunque digan que no, de lo que son capaces con tal de ganar una elección: compran voluntades, someten, presionan y obligan a la gente a votar por ellos, todo con la complacencia de las autoridades electorales y la sumisión de los líderes que acostumbrados a comer con manteca no están dispuestos a perder sus canonjías.
La más agradecida de esta situación, sin duda, debe ser la candidata del PRD, pues más pronto que tarde se cayó la simulación. El peligro que corría una alianza con sindicatos sumisos quedó al descubierto antes del día de la votación.
Lorena ya sabe que no cuenta con esos votos y ahora debe trabajar para tapar ese boquete que se le abre en la conquista de la gubernatura, a pesar de esto seguramente habrá algunos votos de esta federación de sindicatos y todo lo que suma es bueno.
En cambio, si yo fuera Marco Mena (afortunadamente no lo soy, pues a diferencia de él yo si estoy bien definido, si sé cuáles son mis preferencias y no dependo de alianzas para seguir adelante) a partir de este día no dormiría tranquilo pensando si la FSTSE está conmigo o en realidad no le quedó de otra y tuvo que salir a recular para no perder prestaciones, pero el día de las votaciones, sus integrantes, frente a la boleta vaya usted a saber por quién voten.
De verdad, el PRI debe empezar a comprarse una pócima de la verdad y dejar de hacer cuentas alegres, pues si a los 22 sindicatos que integran la Federación de sindicatos le sumamos la alianza de papel que tiene con el PANAL, más la firma que sostiene con la acomodaticia de Rosalía Peredo y su PS, y la bufonada que signó ayer con el PAC, su mega alianza es de humo, endeble y está sostenida con puros alfileres.