OPINIÓN

Mariano sembró odios, Mena cosechará derrotas

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Jueves, Abril 28, 2016

En la historia del país, y de todo el mundo, las historias de vida se cruzan. Pero en el mundo de la política esto hace que algunas amistades se fortalezcan, las complicidades se arraiguen y que algunos rencores se recrudezcan, tal y como le ha pasado al actual Gobernador del estado, Mariano González, quien al parecer no ha sabido hacer ni amistades ni complicidades, sino sólo rencores y enemistades.

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Algunos que en un momento de su vida han estado a su lado, hoy lo aborrecen, aseguran que Mariano no sabe cumplir acuerdos y por eso es que no se tragan la idea de que el hoy gobernador vaya a respetar los pactos que hasta ahora hecho con aliados políticos o cuadros políticos de su propio partido.

No dudan en decir que está jugando a dos bandas y así como a Marco Mena le dice que sí, por el otro lado coquetea con la posibilidad de hacer de Adriana Dávila una segunda opción para darle continuidad a su gobierno.

El rumor es muy endeble, casi insostenible, pero quienes lo difunden, como argumento más sólido ponen como ejemplo el hecho de Guadalupe Sánchez Santiago esté ahora en el PAN ocupando el primer lugar de la lista plurinominal de candidatos a diputados locales.

Este es uno de los principales negativos que le pega a su delfín, Marco Antonio Mena, pocos, muy pocos, creen que el gobernante ganadero permita llegar limpiamente al candidato de la megalianza. Cuestionan además la integración de esta alianza, cuya integración es rara y endeble, sobre todo porque  en una de las extremidades de este Frankenstein aliancista tiene al Partido Socialista, el cual es presidido, encabezado y dirigido por la camaleónica Rosalía Peredo Aguilar, izquierdosa, petista, panista, comadre de Beatriz Paredes y de quien sólo se puede agregar a su currículum lo mismo que dice el cantautor Enrique Bunbury: “nunca hay que fiarse de una rubia y menos si esta es oxigenada”.

La otra parte del entuerto aliancista lo integra el Partido Nueva Alianza (PANAL), brazo político del magisterio, que aunque dice estar con el mandatario estatal, al parecer entre ambos sólo hay una alianza de papel, lo anterior por el maltrato que ha habido del actual gobierno federal y estatal hacia el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE),  a quienes les han quitado prestaciones y han sobajado a través de la Reforma Educativa.

El remate de la alianza lo integra el Partido Verde Ecologista, nada nuevo que agregar de este cómplice del poder que una vez más avanza de la mano del hermano, cual protagonistas de Rain Man, ambos caminan de la mano, uno sintiéndose guapo y el otro autista, buscando juntos una conquista más del poder.

Estos son los aliancistas que aparentan estar ciertos de lo que les ofrece el mandatario, pero los rumores no los abandonan y hay quienes aseguran que cada uno por su lado negocia ya por separado con los contrarios de Mariano en busca de rescatar algo de lo perdido.

Además, no es necesario ser biógrafo del actual mandatario, su mal carácter, su mandona actitud y sus malas maneras resaltan en cada charla de café o en las sobremesas de cualquier comedor o en cualquier restaurant en que salga a relucir su nombre.

Una de las más reciente diferencias del mandatario hace referencia – yo no estuve ahí pero aseguran que así pasó – a la relación que existe o existió entre el actual mandatario y quien fue su coordinador de campaña hace seis años, el exfuncionario federal y exlegislador Carlos Rojas Gutierrez.

Se sabe que durante las elecciones de 2010 en Tlaxcala, Rojas Gutiérrez fue nombrado delegado y coordinador de campaña de Mariano González Zarur, a quien hizo gobernador a pesar de enfrentar al imponente equipo electoral que en aquel entonces encabezaban el gobernador Héctor Ortiz Ortiz y el hijo desobediente Felipe Calderón.

Quienes recuerdan ese épico proceso electoral veían casi imposible que Mariano lograra el triunfo sobre Adri pies descalzos.

Pero nadie contaba con Carlos Rojas, toda una chucha cuerera en asuntos electorales, quien como principal operador de Solidaridad, el programa estrella de Carlos Salinas de Gortari, en su palmarés electoral destacaba haber recuperado para el PRI el polémico municipio mexiquense de Chalco. Al final de la elección de ese aciago 2010 para el PAN, el PRI recuperó el estado después de doce años de haber perdido el poder.

Sin embargo, poco duró el amor entre ambos, Mariano González más tardó en llegar al poder que en romper con su hacedor Carlos Rojas.

Dicen que fue tal el enojo del excoordinador de la campaña gubernamental que al irse del despacho del gobernador juró que el mismo esfuerzo que hizo para hacerlo ganar lo iba a utilizar para hacerlo perder.

Otra anécdota más se refiere a la  LVIII Legislatura del Congreso de la Unión (2000-2003), que entre otros integraron Héctor I. Ortiz Ortiz, el finado Albino Mendieta Cuapio y el apizaquense Javier García González, los tres del PRI por el principio de mayoría relativa; mientras que como plurinominales estuvieron Benjamín Ávila y Juan de la Cruz Cano Cortesano por el PAN, Beatriz Paredes por el PRI y Rosalía Peredo por el PT.

Cuentan que al término de un periodo de trabajo, la entonces presidenta del Partido, la yucateca Dulce María Sauri Riancho, se acercó a los tres diputados priístas y al agradecerles los servicios prestados les comentó que ya estaban listas sus prestaciones, cuyo monto alcanzaba casi el medio millón de pesos para cada uno de ellos.

Sin embargo, al despedirse la presidenta del Partido, el apizaquense García González le agradeció la distinción y le preguntó dónde y cuándo recogían el dinero.

Sauri reviró que el dinero ya se los había hecho llegar a través del Presidente de la Comisión de Administración, el también tlaxcalteca Mariano González Zarur.

Dicen que el incidente fue penoso, se mandó traer a González Zarur y él explicó que les haría llegar el dinero prometido; sin embargo, ese dinero nunca llegó a su destino.

Esa anécdota sólo la conocen los protagonistas, incluso no se sabe si es cierta, pero la verdad que no ocultan los sobrevivientes de esa Legislatura, es el existente revanchismo que es conocido por todos los que de alguna u otra manera gustan del anecdotario político.

El rencor entre Héctor y Mariano es más que público, mientras que quienes conocen a García González, aseguran que el apizaquense solo opina al respecto:

No hay que permitir la continuidad de Mariano a través de Marco Mena y a toda costa hay que frenar el proyecto político que pretende hacer trascender primero con su candidato y después por medio de las ambiciones de su hijo.

Como dice el autor del Itinerario Político… ¡Al tiempo¡

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