El panorama se aclara gracias a la primera encuesta seria de la temporada… y al saldo del primer debate
Bases para conjeturar el rumbo del proceso electoral en el tramo final y definitorio de las campañas
La línea argumental del gobierno federal en el caso Iguala sigue montada en una estrategia de engaños
Apareció por fin el primer estudio demoscópico serio que mide la voluntad del electorado tlaxcalteca de cara a los comicios en los que se elegirá gobernador. Y lo hizo con retraso, pues fue levantado entre el 2 y el 6 de abril, es decir, cuando apenas arrancaban las campañas y todavía no se habían puesto en marcha los aparatos propagandísticos de los partidos. Darle a usted, amigo lector, una información que probablemente ya conoce no persigue un propósito ocioso ni redundante; de lo que se trata es de separar sus datos del alud de sondeos carentes de rigor con que hemos sido asediados las últimas semanas. Y es que, después de haber seguido con atención un número elevado de procesos electorales estatales y federales, he creído conveniente sólo atender -y siempre con la debida reserva- las encuestas de El Universal y de El Reforma, dos diarios de circulación nacional de reconocido prestigio. Esa decisión la tomé a partir de que OEM decidió hace tiempo apartarse de la práctica de ese siempre riesgoso ejercicio.
Información confiable
Mas como digo no se trata de aceptar a ciegas los números que proporciona el dicho estudio, pues aunque se tenga la certeza de que derivan de procedimientos profesionales que se ciñen a metodologías científicamente probadas, antes de ser considerados por el ciudadano informado deben tenerse en cuenta otros factores, tales como la fecha en que se tomaron los registros de campo, su número, el universo total de electores y, finalmente, el medio empleado para interrogar al ciudadano encuestado. De no precisarse esos parámetros de investigación, y además el trabajo no viene avalado por alguna empresa de reconocida solvencia, lo aconsejable es no prestar oídos a quienes divulgan sus contenidos con el obvio objetivo de confundir a la sociedad, y obtener, por esa vía, réditos electorales de ética discutible por estar sustentados en datos susceptibles de manipulación.
Así arrancaron…
Tras entrevistar en vivienda, cara a cara, a mil ciudadanos con credencial de elector residentes en el estado, El Universal concluyó que, según el estudio levantado en los días indicados, la intención del voto habría favorecido a Adriana Dávila, con un 19.3%, por delante de Lorena Cuéllar, que tendría un 18.7%, seguidas ambas -ya de cerca- por Marco Mena, con un 17.9 %. Como se ve, la separación entre los tres punteros -juntos ya nombre de candidato y partido- es reducida, y menor al margen de error (+/- 3.1%) del sondeo. A considerable distancia de los citados aparecería Martha Palafox, con sólo un 7.6%. El resto de los sufragios, hasta el 100%, se repartiría entre los ciudadanos que no se pronunciaron y el resto de los candidatos, con cifras estos últimos que de tan pequeñas carecen de significación.
Conocimiento inicial de los candidatos
El estudio a que estoy haciendo alusión nos arroja otro dato de interés. Me refiero a la respuesta que dieron los encuestados a la siguiente pregunta, que transcribo literalmente: “…quisiera leerle el nombre de algunas personas y, para cada uno de ellos, ¿podría decirme si lo conoce o ha oído hablar de él o de ella?...”. Estas fueron las contestaciones: de Adriana Dávila sabe el 73.5% de la población encuestada; de Lorena Cuéllar, el 68.4%; de Martha Palafox, el 51.2 %, y de Marco Mena, sólo el 30.7%. Conviene reparar en la diferencia que hay entre las aspirantes más conocidas y el candidato al que menos se conocía hasta ese periodo del 2 al 6 de abril en el que se levantó la encuesta, tiempo en que apenas un 46.4% del electorado estaba cierto de acudir a las urnas. Cabe advertir además que, entre estos últimos, un 39.5% declaraba que podría cambiar su decisión de voto. No hace falta remarcar que, en esos días, aún no se ponía en marcha la operación electoral de los partidos, ni se había registrado ningún debate entre candidatos.
El margen para crecer
No se precisa de grandes dones proféticos para adelantar que, tres semanas y media después, los números de la encuesta de El Universal tienen que haberse movido y que, muy probablemente, lo hayan hecho a favor de Marco Mena, en tanto que es el aspirante que tiene ante sí un mayor margen posible de crecimiento. De ello se sigue que, en la medida en que comiencen a dejarse sentir los efectos de la propaganda electoral, el conocimiento que tiene el público de los contendientes tenderá a igualarse y que, en cuanto eso ocurra, el hecho tendrá un correlato directo -se supone que positivo- en el indicador que señala las preferencias ciudadanas a favor del abanderado priísta. No se trata, ni mucho menos, de especular a favor o en contra de nadie; es, simplemente, un sencillo cálculo de lógica estadística. Aplicando similar razonamiento al caso de las candidatas Adriana Dávila y Lorena Cuéllar, y estando ambas desde hace tiempo cercanas al techo máximo del conocimiento entre la gente, sus preferencias a favor deben haber cambiado poco.
Efectos del primer debate
Sin embargo, hay que considerar bastante más eventos que pueden repercutir en futuras encuestas, y a la postre, claro, en el resultado de la elección. Uno de ellos tiene que ver con el papel jugado por los contendientes en el primer debate. Con todas las limitaciones que pudo haber tenido, el encuentro dejó ver cosas de interés, tales como la pequeñez que exhibió Lorena Cuéllar como oradora, lo que seguramente se traducirá en una merma en el caudal de sus seguidores. Adriana Dávila, en cambio, se defendió mejor, y aunque no pudo evitar un cierto atropello en la exposición de sus ideas, dejó ver que su paso por la tribuna parlamentaria del Congreso de la Unión le ha dado experiencia y tablas. El que salió indemne de la prueba fue Marco Mena, por el aplomo y la fluidez expresiva que mostró, y la serenidad con que esquivó las opiniones adversas que genera en los demás candidatos la gestión del gobernador González Zarur.
Hacia la recta final
Viene la segunda y última etapa de las campañas, durante la cual a buen seguro se intensificará la actividad proselitista de los partidos. En esta fase está prevista la realización de un segundo debate, cuyo resultado contribuirá a orientar de modo más preciso el sentido del sufragio de los tlaxcaltecas. Cierto es que en el encuentro anterior se echó en falta que nadie controvirtiera las propuestas del contrario. Mas la causa por la que no hubo discusión ni contraste de ideas es porque todas las propuestas apuntaban en la misma dirección y sólo tenían diferencias de matiz. Por eso el debate resultó plano y por momentos aburrido. Y es que, en educación y seguridad, todos saben que hacer, y por eso los enunciados son similares, cuando no iguales. La polémica surgiría si las posiciones fueran diferentes, lo que sin duda ocurriría si, por ejemplo, se cuestiona la trayectoria de los candidatos, o se abordan temas de actualidad como la legalización de la marihuana, la erradicación de la tortura, el derecho de la mujer a decidir sobre su cuerpo y, sin ir más lejos, los relativos a la impunidad y la corrupción, asuntos de los que mucho se habla pero de los que muy pocos los políticos se atreven a definir su postura.
ANTENA NACIONAL
El engaño como estrategia del gobierno
Enoja ver cómo se fueron desmoronando las tesis gobiernistas tan tozudamente sostenidas para explicar lo acontecido con los normalistas de Ayotzinapa. Pero lo que perdurará históricamente es que se hayan evidenciado -urbi et orbi- las patrañas con las que se quisieron burlar de México y del mundo. En lugar de reorientar las investigaciones buscando ahora sí la verdad, la situación la agravaron con la insistencia en mantener la línea que se sacó de la manga el ex procurador Murillo Karan. Al ponerse al descubierto las miserias éticas con que operan las instituciones mexicanas de impartición de justicia, el presidente Peña Nieto quedó inhabilitado para seguir promoviendo al país en el exterior. Y aquí, al interior de México, cada vez más demeritada su imagen, pocas cosas de provecho para la Nación podrá llevar al cabo en lo que resta a su mandato.
Para la Primera Plana
En la medida en que se dejen sentir los efectos de la propaganda electoral, el diferente conocimiento que inicialmente tenía el público de los contendientes tenderá a igualarse. En cuanto eso ocurra, el hecho tendrá un correlato directo -se supone que positivo- en el indicador que señala las preferencias ciudadanas a favor de Marco Mena, el abanderado priísta