OPINIÓN

Joaquín Cisneros, un padrino incómodo más de Mena

Opacidad, despojos, fraudes millonarios y adicciones, en el historial del hijo del ex gobernador Cisneros Molina

Martes, Mayo 10, 2016

Sin embargo, Mena y su equipo ven la paja en el ojo ajeno y no la viga que tienen ellos con varios de sus “amigos” que apoyan su campaña; ya hemos analizado, entre otros, a los actores nacionales priistas que están detrás del candidato y las linduras de las que son capaces, pero habría que hacer una revisión de los políticos locales que también son todo un dechado de pureza.

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Sólo un ejemplo: Joaquín Cisneros Fernández, piloto aviador, miembro de la cofradía del Buen Arroz, en múltiples ocasiones ha sido presidente de la Feria de Tlaxcala, dos veces presidente municipal de la capital, aficionado práctico del toreo, Secretario de Turismo estatal, candidato a gobernador en el 98, Diputado Federal y Senador de la República; Cisneros, es ahora uno de los principales promotores, ente financiero, padrino y acompañante "fiel y desinteresado" de Marco Mena en su campaña; sí, Joaquín Cisneros, el que no pierde oportunidad para referirse a su sobrina Lorena, como una traidora, a su familia y a él mismo porque según su reducido razonamiento, primero es él, luego él y al final él.

Este personaje, siempre ha estado relacionado a hechos, diríamos, por decirlo con todo cuidado, de corrupción tolerados por las autoridades federales y estatales; él ha declarado en sin número de ocasiones que “los golpes se me resbalan”, “inventos de mis oponentes”, “calumnias mal intencionadas”, pero no ha tenido la vergüenza de aclarar nada y sí disfrutar de toda clase de privilegios económicos que su desempeño público le ha permitido.

A él habría que hacerle una atenta invitación a que presente, fuera de competencia electoral, su declaración 3 de 3, y que explique el origen de todas sus propiedades, empresas, cuentas bancarias, donaciones, sin considerar las provenientes de herencias, que al fin y al cabo recibió de sus padres y de sus abuelos.

Cómo presidente de la Feria de Tlaxcala, fue altamente conocido por la obscuridad en el manejo de las cuentas de ingresos y egresos del evento estatal; jamás dio un recibo oficial por la venta de espacios (dicen que daba un recibo por una cantidad pero la venta del lugar era mucho mayor); no transparentó nunca el cobro por derechos de juegos mecánicos (ya en su frenesí de opacidad, hasta fue capaz de casarse con la hija de los dueños de una empresa de estos juegos) y palenque de gallos; ni tampoco sobre los montos por los derechos a empresa alguna para la realización de las corridas de toros, sin dejar de mencionar que por lo menos uno de los restaurantes de mayor audiencia en la feria eran de su propiedad, del cual seguro no pagaba renta.

¿A quién le rindió cuentas Joaquín Cisneros de todos los dineros de las innumerables ferias que realizó? No existe registro en el Congreso del Estado, de informe alguno que haya entregado con motivo de sus actividades como Presidente del Patronato de Feria, cuando era una obligación hacerlo. Ni Beatriz Paredes fue capaz de meterlo en cintura.

Pero eso sí, esa “invaluable” experiencia en el manejo de la Feria, le permitió volverla a manejar durante los primeros años del actual gobierno, con las mismas prácticas opacas y la complicidad del Ejecutivo estatal, además de “brindar” asesoría a Mena como Secretario de Turismo para llevarla por los caminos de la acumulación de dineros ajenos, que él bien sabe se pueden recorrer con la ayuda del hermano incómodo Fabricio Mena, siempre ligado a Cisneros cuando se ha tratado del tradicional “business”.

Pero en el historial de Joaquín hay hechos escalofriantes, el primero de ellos relacionado a su tormentoso divorcio de su primer matrimonio, en aquellas épocas en que quería ser gobernador, cuando fue acusado por su ex esposa, en la radio nacional en un programa conducido por Pedro Ferriz de Con, de despojo de dinero y propiedades. También en aquellos años se supo de las acusaciones que por fraude enfrentaba su empresa Inmobiliaria Obregón.

Ya como candidato al gobierno del estado en el 98, Cisneros fue evidenciado por la participación en su campaña de su ex jefe en el Fideicomiso Bahía de Banderas (FIBBA), Alfredo Ríos Camarena, un personaje acusado de un fraude millonario por más de 938 millones de pesos. Cisneros era el brazo derecho de Ríos Camarena.

Los medios de ese entonces como PROCESO y El Meridiano de Nayarit describían al fideicomiso “como una cueva de ladrones y refugio de vagos “, además explicaba que “desde su creación en el año de 1970, en el sexenio de Gustavo Díaz Ordaz, cuando se publicó el decreto mismo que se concretó en 1974, es una historia de puras trácalas y enriquecimiento de políticos”. Joaquín Cisneros Fernández, por cierto, es hijo del extinto exgobernador Joaquín Cisneros Molina, quien fue además Secretario Privado de Díaz Ordaz. Joaquincito, seguramente fue enviado al FIBBA, con la influencia de su señor padre.

“El fraude se consumó en una hora”, dice la Revista Proceso al referirse al acto delictivo de Ríos Camarena, y agregó en una investigación de Rodolfo Guzmán, de 25 de junio de 1977, “distinguidos políticos mexicanos se llevaron a los bolsillos 938 millones de pesos; se apropiaron de 70 kilómetros de playas ejidales y comprometieron el patrimonio de la nación por 224 millones de pesos más”. Ríos Camarena paró en la cárcel por el megafraude y salió después sin regresar un solo peso, ni él ni sus cómplices. Joaquín se refugió en España, hasta que las aguas se calmaran. El expediente está contenido en la averiguación previa 2733 y en el proceso 230 de la Procuraduría General de Justicia de la República.

Joaquín, supo una vez más, imponerse a Beatriz y al entonces gobernador Álvarez Lima, para constituirse como candidato al gobierno del estado, pero su paso fue opacado por los excesos y los constantes altibajos en sus adicciones al alcohol. La Jornada de Oriente, el 1 de noviembre del 98, da cuenta en un reportaje de la situación electoral de ese momento que, a Joaquín, “también se le reporta enfermo (en fase terminal de cáncer, supuestamente) y se supo que suspendía unos días su gira para internarse en un hospital. Igualmente, fue atacado por sus constantes borracheras y se filtró una supuesta acta de nacimiento donde consta que se le registro (de nacimiento) en el DF”. El desenlace de esa osadía fue la derrota estrepitosa ante el nuevo perredista Alfonso Sánchez Anaya.

Como presidente municipal, dos veces, se le conoce por su gusto por arreglar la ciudad, solo “dios sabe” qué constructoras le hicieron la chamba; la periferia de la capital, las dejó igual o peor que como las recibió. Como Diputado Federal y Senador, nadie lo recuerda en tribuna, discutiendo los grandes temas nacionales o defendiendo las causas de los menos favorecidos. Gris e inservible representante popular de los tlaxcaltecas.

Los focos rojos ya están encendidos en el PRI de Tlaxcala, su modesto y servil candidato a la gubernatura junto con sus “amigos y padrinos”, se tambalean ante la mirada atónita de su jefe político, que como decíamos en la entrega anterior, ya pactó con la abanderada de Acción Nacional, Adriana Dávila, con el ánimo de no salir a escondidas por la puerta de atrás perseguido por la justicia, que le pedirá cuentas sobre su ilícito proceder como ejecutivo estatal.

 

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