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Es innegable que cuando un gobierno tiene graves deficiencias para generar desarrollo; así como falta de sensibilidad hacia los grupos vulnerables, uno de los sectores que más padecen las malas decisiones de ese gobierno es sin duda la niñez; donde Tlaxcala lamentablemente es una clara muestra de esta situación con un gobierno que se ha caracterizado por tener una excesiva insensibilidad para resolver los grandes problemas que atañen a los sectores vulnerables, y ha optado por sólo beneficiar a una pequeña clase privilegiada que dispone irresponsablemente de los recursos públicos.
El golpe más agresivo del actual gobierno del estado, entre otros sectores vulnerables, lo han recibido los niños tlaxcaltecas en dos rubros esenciales necesarios para tener una vida digna; la salud y la economía familiar.
El hecho inhumano protagonizado por el gobierno marianista de haber cancelado el servicio médico de especialidades en el Hospital infantil de Tlaxcala (HIT), desde el inicio de du su administración afectó a una cantidad importante de niños con cáncer, y ha sido la muestra más palpable que el gobierno marianista iba a gobernar sin ninguna sensibilidad hacia el pueblo tlaxcalteca, y bajo este terrible escenario sería capaz de sacrificar cualquier cosa por dañina que fuera contra la población si no convenía a sus intereses.
Es así que a la mitad del sexenio las cifras ya revelaban dicha política excesiva del gobierno priista lo cual se pudo observar con datos como los que dio en 2013 la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), donde Tlaxcala junto con Guerrero, Chihuahua, Puebla y Estado de México resultaron las entidades con el más alto índice nacional de muertes infantiles con un promedio de 14 muertes por cada mil nacimientos donde en los otros países que integran la OCDE el promedio fue menor de 4 fallecimientos por cada mil nacimientos.
Otras graves deficiencias en el sistema de salud en la entidad, ha sido el hecho de las reiteradas quejas de diversos sectores de la sociedad y de la propia clase política contra los malos servicios de salud en el estado, la falta de médicos y de medicamentos; así como del pésimo servicio –cuándo lo hay-, en los centros de salud que están ubicados en las comunidades.
Y otro dato revelador de la indiferencia gubernamental por proveer bienestar a la población en el rubro de la salud en la entidad es sin duda el casi nulo crecimiento en la esperanza de vida al nacer en lo que va del presente sexenio.
Las deficiencias del actual gobierno estatal en lo referente a la “Economía Familiar” que mostró la OCDE apenas en el 2015 resultan muy reveladoras, donde: “en Tlaxcala, la calidad del empleo y de las condiciones de la población ocupada, así como el tiempo disponible de las personas que trabajan para hacer lo que les gusta en sus tiempos de ocio son de los peores en el país, de acuerdo con el informe denominado “Midiendo el bienestar de los estados mexicanos”.
En este sentido, el informe de la OCDE agregó que la informalidad laboral afecta al 73 por ciento de los empleados, 15 puntos porcentuales arriba del promedio nacional, y el 17 por ciento de la población ocupada se encuentra en condiciones críticas, el segundo valor más alto en el país en este indicador.
Por otra parte, el incremento en miles de pobres que en los últimos años ha sufrido Tlaxcala agrava más la problemática en la salud, alimentación y bienestar en general de los niños.
Ante esto, resulta insultante que el gobierno federal refiera por ejemplo que en varios estados como Tlaxcala ha disminuido la pobreza extrema, cuando su base para señalar esto sólo radica en algunos pequeñísimos beneficios con programas sociales electoreros temporales, pero donde la situación de desempleo, o empleos con pésimos salarios, la deficiencia en los servicios de salud, la falta de servicios públicos eficientes y la enorme falta de oportunidades para que las familias en esta situación de pobreza extrema obtengan una mejor calidad de vida, permanecen.
Ante esto, y sin visos de que en el rubro de educación el gobierno del estado muestre y ejecute un plan de trabajo encaminado a mejorar la calidad educativa; y en las escuelas de educación básica de tiempo completo sigan sin contar ya no digamos con un comedor digno; sino en muchos casos al menos con un comedor por lo que los padres de familia se han quejado en reiteradas ocasiones de que sus niños comen en forma insalubre en un salón improvisado, o de plano al aire libre.
Es así que si los niños representan el futuro; en Tlaxcala con las políticas de un gobierno priista negligente e incapaz de brindar beneficios al menos a los sectores más vulnerables; así como proveer a la niñez de las herramientas y recursos necesarios para un desarrollo sano, el futuro de Tlaxcala sigue siendo incierto.