OPINIÓN

Marco Mena, ante un cúmulo de eventos adversos, unos inevitables y otros sembrados

Difícil comienzo de una administración a la que las circunstancias limitan de manera muy importante

Domingo, Enero 29, 2017

     Tiempos de Democracia

   

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Suma de conflictos, unos provenientes del exterior y otros más de presumible inspiración política interna

El conflicto con Estados Unidos nos toma con una diplomacia debilitada y sin respaldo internacional

  En la fiesta brava, comentaristas y críticos del Arte de Cúchares instamos constantemente a los aficionados a que, antes de juzgar el quehacer del torero, atiendan a las características de bravura y nobleza del astado al que enfrenta. En ausencia de esas virtudes es indebido exigir al diestro un desempeño lucido que complazca el deseo de diversión del respetable; en tal caso, sólo cabe una lidia inteligente y eficaz, adecuada a las características del toro. Trátase esta de una labor nada fácil que tiene tanto o más mérito que el que se atribuye a faenas estereotipadas  y aprendidas de memoria que, esas sí, están al alcance de muchos espadas de poco o nulo relieve.  Sirva este preámbulo taurino, estimado lector, para hacer notar que, ante las inciertas condiciones que tiene este primer año de su gobierno, Marco Mena tendrá que echar mano de todos sus recursos para salir del paso con el menor daño posible. La gente entenderá que, pese a ser mucho lo que de él se espera, ante un toro de feas hechuras que mostró peligro desde sus primeras embestidas, no hay más alternativa que apurar el trámite con autoridad, valor y conocimientos.

Mena y su circunstancia

  Hasta aquí las citas taurómacas. Recurrí a ellas porque para analizar la gestión del Marco Mena ha de considerarse el desolador panorama político, económico y social que se cierne sobre México y, por ende, también sobre Tlaxcala. No es exagerado afirmar que las circunstancias que tiene por delante apenas llegado al poder son extraordinariamente adversas, capaces de arredrar a cualquiera que, a diferencia de él, no sea un experto en gestionar crisis. Así pues, hay que advertir a los oportunistas que buscan réditos políticos a costa de la situación que sus ataques no son contra el gobernador, sino contra el pueblo que representa y al que debe defender. Enumero esas circunstancias, citando el origen de las mismas: 1) las que derivan de la era Trump; 2) las ocasionadas por las decisiones de Peña Nieto; 3) las que dejó sembradas González Zarur y, 4) las implícitas en el inicio del proceso del 2018. Cada una por sí serían suficientes para complicar el inicio de cualquiera administración, pero las cuatro juntas suponen un crucigrama cuya solución -si la tiene- demanda temple, paciencia y talento. Y llevará tiempo, que es lo que a Mena no le sobra.

 La arremetida de Trump

 Queda entendido que, si mal se veían las cosas la anterior semana, tras los desencuentros Trump-Peña las relaciones entre Estados Unidos y México están en un punto crítico. Un paso más allá está la ruptura; uno más acá, la rendición. Y en medio, un impasse que, a decir de los entendidos, a nadie conviene en tanto significa incertidumbre y miedo, el clima que ahuyenta a las inversiones y propicia la repatriación de capitales. Así las cosas, hay una alta probabilidad de que la planta laboral en la entidad sufra una contracción o, por lo menos, un estancamiento que, de darse, podría prolongarse todo el cuatrienio del gobierno de Trump. No se ve, además, cómo dar respuesta al crecimiento natural de la población local en edad de trabajar ni tampoco a un retorno cuantitativamente importante de tlaxcaltecas indocumentados. Y si a lo anterior sumamos una disminución sustancial de las remesas y un eventual gravamen sobre sus importes, habremos terminado de enlistar los elementos que componen la problemática que acecha Tlaxcala.

Una economía que hace agua

  Los recortes presupuestales anunciados por la Secretaría de Hacienda reducirán a su vez la posibilidad de que el gobierno estatal sea -cuando menos temporalmente- un motor que coadyuve a la iniciativa privada a dinamizar la economía. Actuando de manera simultánea, factores como la desinversión privada y estatal, la disminución de la demanda de productos en el mercado interior y exterior, y la presencia de una cresta en la curva de demanda de empleo- contribuyen a ensombrecer el panorama que se cierne sobre la entidad. De no hallarse fórmulas eficaces para paliar los efectos de esa convergencia de circunstancias negativas, podríamos estar acercándonos a vivir una tan inédita como peligrosa conflictividad social, justo ahora que, para disgusto de la gente, se ve cómo la inflación avanza y el salario se encoge.

¿Reivindicación sindical… o presión embozada?

 La huelga estallada el pasado jueves en los 34 planteles que integran el Colegio de Estudios Científicos y Tecnológicos del Estado (Cecyte por sus siglas ) obedece -se dijo- a que su sindicato de trabajadores no obtuvo “una respuesta satisfactoria a sus demandas”. Empero, la verdadera motivación del conflicto quizá deba buscarse en el ámbito de las presiones de naturaleza política que podría estar ejerciendo sobre el gobierno de Marco Mena quien cree tener derecho a exigir que sus incondicionales mantengan las condiciones de privilegio de que disfrutaron el pasado sexenio. Mas cualquiera que sea el caso, no deja de llamar la atención que, a menos de un mes de iniciada la actual administración, se presente un conflicto cuya génesis -de ser genuinamente laboral- viene de tiempo atrás. Y aún extraña más que el desencuentro tenga lugar en una entidad como Tlaxcala donde hacía muchos años no había huelgas.

El 2018 en Tlaxcala

  Los grupos que entrarán en el juego sucesorio del 2018 están colocando a sus alfiles en lugares preponderantes de la administración pública federal y estatal. Ahí ubicados, llegado el momento estarán en condiciones de retribuir el favor recibido. ¿Cómo? Con trabajo político y, por supuesto, con aportaciones económicas. Tlaxcala y su gobierno no están exentos de ajustarse a esas reglas nada secretas del sistema político mexicano, inventadas por el PRI, y aceptadas de buen grado por los demás partidos políticos. Aquí, ahora mismo, se deja ya sentir con claridad la influencia del secretario de Gobernación Osorio Chong, pues no son pocos los funcionarios que en Tlaxcala permanecen atentos a las señales que les llegan de Bucareli. Y esto, amigo lector, apenas inicia.

ANTENA NACIONAL

El conflicto con Estados Unidos

 Redundantes por demás, y sin trascendencia, son los llamados a la unidad que por doquier se escuchan, y que se plantean supuestamente para resistir al sicópata que despacha en la Casa Blanca. Las manifestaciones que se convocan no servirán al propósito de ser oídas por Donald Trump; el ególatra narcisista de rostro naranja y pelo rubio no percibirá ni los murmullos de nuestros reclamos. No nos equivoquemos: para convocar a una efectiva solidaridad -regional primero, y después internacional- que tenga la fuerza necesaria para ser atendida por Washington se precisaría encabezar una cruzada que nos llevara a los principales foros democráticos del mundo a exponer los atropellos con que se nos amenaza. Pero… ¿con qué elementos contamos para llevar al cabo con esperanza de éxito un esfuerzo diplomático de tal envergadura? ¿y quién debería encabezarlo?

Sin fuerza para negociar

 Las respuestas a ambas cuestiones son deprimentes. Lo obvio sería decir que una diplomacia, prestigiada merced a una trayectoria histórica consistente reconocida internacionalmente, podría hacer ese trabajo. En el pasado se realizó varias veces, con buenos y dignos resultados; sin embargo, aquel reconocimiento del que se disfrutó acabó extraviándose a causa de la abyecta miopía de los gobiernos panistas -particularmente el de Fox pero también el de Calderón- que redujeron a cenizas el liderazgo que México tenía en Latinoamérica. Basta recordar la reunión de presidentes que tuvo lugar en Buenos Aires cuando apenas comenzaba el sexenio del hablantín hombre de las botas. En aquella ocasión Fox se negó a suscribir una declaración elaborada con el consenso de sus homólogos, y se regresó a México sin dar explicaciones.

Diplomacia desacreditada

 Pero no paró ahí el descerebrado ex gerente de la Coca-Cola. Luego habría de protagonizar el vergonzoso episodio de Monterrey en el que, para no perturbar la imperial tranquilidad del presidente Bush, obligó a retirarse a Fidel Castro, ignorando lo que para nuestro país -y para todos los del tercer mundo- había significado respetar al gobierno de Cuba. Atrás quedaba el tiempo en que las iniciativas mexicanas -la reunión en Contadora, por ejemplo- tenían el peso moral suficiente para contener el intervencionismo de USA en Centroamérica. Ese prestigio se perdió y no podrá reconstruirse de un día para otro. Finalmente, en lo que concierne a la pregunta de quien debería encabezar la cruzada de referencia, naturalmente tendría que ser un jefe de Estado con estatura ética y conducta irreprochable… que por desgracia no tenemos.

 

 

Para la Primera Plana:

 

Queda entendido que, si mal se veían las cosas la anterior semana, tras los desencuentros Trump-Peña las relaciones entre Estados Unidos y México llegaron a un punto crítico. Un paso más allá está la ruptura; uno más acá, la rendición. Y en medio, un impasse que, a decir de los entendidos, a nadie conviene.

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