Inexplicable y sospechosa, la pasividad de la máxima autoridad electoral del país ante las tropelías priístas
No hay voluntad para limpiar un hábitat político en el que sus habitantes se desenvuelven con comodidad
Mauricio Merino y su propuesta ciudadana, corriente de aire fresco en una atmósfera viciada y malsana
Indigna y hasta rebela el ominoso silencio de los consejeros del INE ante las violaciones cometidas por el PRI contra las reglas de la democracia en los comicios del estado de México y de Coahuila. Ni una sola reconvención, ni un amago de penalización, ninguna candidatura objetada y ningún proceso puesto en tela de juicio. La máxima autoridad electoral del país permanece ciega, sorda y muda, observando imperturbable cómo culmina de manera impune el sin fin de bellaquerías perpetradas en ambas entidades, de las que dio pormenorizada cuenta la prensa nacional. Por donde se vea, lo ocurrido en las dos entidades es una vergüenza que, por lo demás, viene a ser sólo un anticipo del horror que nos espera el 2018.
Lavatorio de manos
Para desentenderse del asunto, el IFE ha dicho y repetido que la organización y el control de las distintas fases de los procesos en dichos estados está a cargo de los Órganos Públicos Locales Electorales -los OPLES por sus siglas-. Y es cierto, pero el argumento constituye un sofisma o una verdad a medias, en virtud de que los nombramientos de sus integrantes fueron de la exclusiva incumbencia de los consejeros del INE. El procedimiento pretendió -ahora vemos que fallidamente- alejar de la órbita de los gobiernos a los órganos locales, dotándolos de la imprescindible autonomía e independencia. Se creía que así, al no ser incondicionales de los mandatarios estatales, los conductores de los comicios se manejarían con rectitud y apego a la ley. Ese fue por lo menos el espíritu que alentó la última reforma electoral.
Órganos ciudadanos desnaturalizados
Lo acontecido en el Edomex y en Coahuila puso en claro que no había razón para suponer que, si los consejeros del INE habían sido escogidos atendiendo a cuotas partidistas, la selección de los miembros de los OPLES seguiría una lógica diferente. La conducta de quienes así fueron elegidos fue de total supeditación a los gobernadores y -en el caso mexiquense- al presidente de la República. Ni una sola voz al interior del órgano electoral local -ni en Toluca ni en Saltillo- se alzó en denuncia de los excesos. Y lo que nunca sabremos es si esos consejeros tenían, antes de su designación, compromisos inconfesables adquiridos con el PRI, o si fue la fuerza persuasiva de los cañonazos gubernamentales la que torció su endeble vocación democrática.
OPLES e INE: complementariedad inoperante
Para sacar las elecciones del ámbito de los gobiernos estatales, el PAN y Morena pidieron al INE que las atrajera en ambas entidades federativas. Sus peticiones no fueron atendidas debido a que, conforme a la ley, deben ser los órganos locales los que soliciten y fundamenten el requerimiento. Ya supondrá usted, amable lector, que los OPLES del estado de México y de Coahuila no iban a reconocer, motu proprio, ni su parcialidad ni su incompetencia, pues ello equivaldría al cierre de su redituable negocio. Y no lo hicieron, seguros de que los reclamos postelectorales que se les vendrían encima carecerían del necesario sustento probatorio para acreditar su contubernio con el PRI, y sabedores, además, de que dispondrían -llegado el caso- de protección en las instancias judiciales a cargo de juzgar sus errores y anomalías.
Los conformes con el statu quo
Consejeros del INE, secundados por voces y plumas comprometidas con el oficialismo, exigen en orquestada sinfonía que se atienda estrictamente al conteo último de los votos, ese que otorga hipotética definitividad al triunfo aritmético del PRI. Omiten, claro, analizar las etapas del proceso en las cuales se incurre en mil suertes de irregularidades para manipular y condicionar la voluntad de la gente. Nadie quiere indagar cuál es el recorrido del voto antes de llegar a las urnas, ni las cantidades ingentes de dinero que se utilizan para el efecto. Y como en realidad a ningún partido y a ningún gobierno le interesa modificar el actual status, la situación se seguirá repitiendo, con otros actores y en otros lugares, hasta que la degradada clase política acabe por completo con lo que le queda de democracia a nuestro pobre México. Lo que venga después -que será pronto- a nadie parece importarle.
Las expectativas para el 2018
Si bien ha sido el PRI el protagonista central de los últimos penosos acontecimientos, probado está que los demás partidos, cuando son gobierno, se conducen en materia electoral de forma parecida -aunque menos eficaz- a la que patentó el tricolor. Por eso digo, y mantengo, que lo de este año 2017 sólo ha sido un pálido adelanto de lo que se nos viene el 2018. Se trata de un proceso que, dado el marco político y social en que tendrá lugar, y dado también que no hay indicio de voluntad para cambiarlo, debe prepararnos para presenciar un enfrentamiento del que emergerá un presidente minoritario y cuestionado, inevitablemente lastrado por el rencor de quienes resulten vencidos en la que de seguro será una contienda manchada por el uso y abuso de prácticas antidemocráticas y de dineros sin control extraídos delincuencialmente del erario y de fuentes diversas entre las que no se debe excluir las del crimen organizado. Eso es, estimado lector, lo que nos espera… en el mejor de los casos.
Los frentes de batalla
A los comicios presidenciales el PRI llegará siendo titular del Ejecutivo Federal y de 14 gubernaturas, a saber: Campeche, Colima, Coahuila, Jalisco, Guerrero, Hidalgo, estado de México, Oaxaca, San Luis Potosí, Sinaloa, Sonora, Tlaxcala, Yucatán y Zacatecas. El PAN mandará en Aguascalientes, Baja California, Baja California Sur, Chihuahua, Guanajuato, Puebla, Querétaro y Tamaulipas. El PRD, por su parte, conserva la ciudad de México -CDMX-, Michoacán, Morelos y Tabasco. Y no olvidemos al Verde que controla Chiapas y a un independiente que gobierna Nuevo León. Por último, la coalición PAN-PRD tiene bajo su dominio político Durango, Quintana Roo y Veracruz. Morena, cuyo candidato será principal actor de la contienda, formalmente aún no cuenta con ninguna gubernatura, aunque es previsible que en el 2018 se haga de varias de las doce que estarán en juego. En todos esos frentes ya velan armas y se afinan las estrategias que saldrán a relucir en cuanto arranque formalmente el proceso en octubre. Será la guerra, amigo lector.
ANTENA ESTATAL
Mauricio Merino en Tlaxcala
En los últimos años, ningún mexicano del que este opinador tenga noticia ha desempeñado de manera tan eficiente y constante un papel tan destacado como Mauricio Merino en favor de los mejores intereses de la gente. Cualquier revisión que hagamos de su ejecutoria deberá incluir su desempeño como consejero en el Instituto Federal Electoral, durante el periodo en el cual el órgano ciudadanizado dio ejemplo nacional e internacional de equidad y limpieza. Mas su notable participación en aquel IFE difícil de olvidar sólo marcó el comienzo de una serie de batallas que ha librado a favor de la transparencia, la rendición de cuentas y la lucha contra la corrupción, entre otros muchos temas en los que estuvo y está presente como su principal y mas aguerrido impulsor.
En la trinchera ciudadana… ¡siempre!
El mérito de su quehacer se potencia si consideramos que sus esfuerzos siempre los realizó desde los espacios de la sociedad civil, de las aulas académicas, de los organismos autónomos, y de los foros de dentro y de fuera de México a los que es invitado obligado. Mauricio ha sido el más perseverante y tenaz negociador de esas causas ciudadanas ante las instancias oficialistas, con una virtud añadida: supo conservar una distancia entre su persona y el funcionariado con que ha tenido que tratar. Tras haber sobrevolado por encima del pantano de la política nacional sin ensuciar su limpia y transparente trayectoria constituye una hazaña que hace atendible en automático su voz, sus ideas y todas sus propuestas.
Una causa digna de sumarse a ella
El doctor Merino estuvo el pasado viernes en Tlaxcala para explicar, a un mes de su lanzamiento nacional, en qué consiste Nosotrxs, la organización que bajo su liderazgo se ha propuesto persuadir a los ciudadanos de este país de una verdad que nos suele pasar inadvertida: el Estado es nuestro, y las instituciones que lo integran también, aunque estén operadas por intermediarios políticos que, en lugar de ponerlas sin condiciones al servicio de la gente, con frecuencia se sirven de ellas para propósitos generalmente apartados de la legalidad.
Para la Primera Plana
Indigna el ominoso silencio de los consejeros del INE ante las violaciones cometidas por el PRI contra las reglas de la democracia en los comicios del estado de México y de Coahuila. Ni una sola reconvención, ni un amago de penalización, ninguna candidatura objetada y ningún proceso puesto en tela de juicio. La máxima autoridad electoral del país permanece ciega, sorda y muda, imperturbable ante el cúmulo de bellaquerías perpetradas impunemente en ambas entidades