OPINIÓN

Acción Nacional y, eventualmente, el Frente Amplio Opositor, tendrían a Anaya como su más viable candidato

Margarita y Moreno Valle, carentes de los elementos que se precisan para vencer al líder nacional panista

Domingo, Agosto 20, 2017

 Tiempos de Democracia

 

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Se disipa la ilusión de una alternativa seria ciudadana que pudiera participar en la crucial elección del 2018

De las sombras del caso Odebrecht, y de las finanzas precarias del ITE, al borde de “…un paro de labores..”

   Sigamos con el pacto opositor, y con el PAN, principal aportante de capital político y energía electoral al acuerdo. De concretarse esa convergencia entre el partido azul y el sol azteca, la contienda del 2018 arrancará con tres candidatos, cada uno de ellos con posibilidad real de ganarla: el del frente que ahora nos ocupa, de patrocinio esencialmente panista y que todo hace suponer será Ricardo Anaya; el priísta, que parece apuntar hacia el todavía encapuchado Aurelio Nuño, y el líder indiscutido de Morena Andrés Manuel López Obrador.

Los amarres de Anaya

 Sólo una revolución al interior del PAN impediría que se materialice la candidatura de Ricardo Anaya. El llamado “joven maravilla” diseñó con exactitud de relojero cada una de las etapas de la carrera hacia su postulación. Tiene enfrente a Felipe Calderón, el ex presidente con su esposa Margarita Zavala como mascarón de proa de un desarticulado grupo político que pretende reinstalarse en Los Pinos. También tendrá que superar al ex gobernador de Puebla, sin más tiros en su cartuchera que los adquiridos durante una gestión que dejó como legado al estado un endeudamiento colosal.

Los competidores del queretano

  Ni uno ni otro, ni Calderón en pos de una reelección disfrazada, ni Moreno Valle en uso de recursos financieros de grande cuantía y origen poco claro, tienen fuerza para alterar los equilibrios políticos y las relaciones de poder que Anaya construyó desde la dirección nacional del PAN. No obstante, la equidad exigible a todo análisis demanda someter a la consideración del lector los argumentos en los que sustento mi concluyente deducción.

El perfil de Margarita

  La idea de postular a Margarita tiene en realidad como única asidera la elegante discreción y sencillez con que actuó al lado de su marido. Esa virtud, es cierto, le granjeó una simpatía que se reflejó en las encuestas que la situaron apenas a la zaga de López Obrador, y bastante por encima de los demás aspirantes priístas y panistas. Empero, una cosa es que sea grato su aspecto y otra, muy diferente, es que se la considere idónea para guiar la nación. Le faltan tamaños y personalidad.

Su desvaído curriculum

  No desdeño las cualidades de la señora ni su brevísima carrera política, mas la verdad es que sus positivos derivan exclusivamente de su papel como Primera Dama. Y si a su inexperiencia en el servicio público se le añade su relación conyugal con quien comprometió a México en una guerra de la que todavía no acertamos a salir, entonces habremos de concluir, amigo lector, que Margarita nada tiene que hacer en una batalla electoral que desde ahora se plantea en términos de feroz confrontación.

El perfil de Moreno Valle

 Moreno Valle es nieto del general y médico del mismo nombre, personaje que se desempeñó como secretario de Salud con Díaz Ordaz y que también gobernó su estado natal. Sus estudios en Economía y Ciencias Políticas los cursó en Estados Unidos, y su carrera político-administrativa la hizo bajo las siglas del PRI. Su experiencia incluye haber sido diputado local y federal, y secretario de Finanzas de Puebla con Melquíades Morales. Tutelado por Elba Esther Gordillo, se afilió a Acción Nacional en un movimiento sorpresivo que lo llevó al Senado y después -en convergencia con el PRD, lo que hoy es Movimiento Ciudadano y Nueva Alianza- a la gubernatura de Puebla.

Su cuestionable trayectoria

  Su gestión se vio afectada por varios episodios controversiales como la aprobación de la iniciativa que regularizaba el uso legítimo de la fuerza pública -Ley Bala se le llamó-. Dos meses después, un niño cayó victima de un proyectil que disparó un policía en Chalchiuapan, suceso que escandalizó a la opinión pública. Otro caso que llamó la atención negativamente fue la adquisición de un sofisticado sistema que se usó con fines de espionaje político. Y hay otros casos, pero con lo dicho basta para persuadir al lector de que la personalidad de Moreno Valle no es precisamente la que el panismo tradicional desea que tenga su abanderado a la Presidencia de la República.

Esperanza que se desvanece

  En tanto, la decepcionada ciudadanía continua en espera de que surja una opción distinta, en apoyo de la cual encauce su desencanto con esa partidocracia que tanto le cuesta al país, y que tan poco le aporta. Se habla y se habla mucho, pero sin que hasta ahora se vislumbre la estructuración de un plan alternativo serio que, al margen de lo conocido, tenga la capacidad, la aceptación y los recursos necesarios para ser competitivo en el 2018.

 

ANTENA NACIONAL

El caso Odebrecht

Aún no se secaba la tinta de las rotativas dando cuenta de lo acontecido en la Asamblea del PRI cuando los espacios informativos tuvieron que abrir espacio a las revelaciones que desde Brasil culpaban a Emilio Lozoya de recibir sobornos por diez millones de dólares. El hecho cobró otra dimensión al saberse que la primera entrega de esa partida -cuatro y medio millones- le fue depositada mientras la campaña de Peña Nieto por la Presidencia de la República se hallaba en pleno desarrollo.

Implicaciones del escándalo

  La divulgación de ese nuevo escándalo de corrupción era un proyectil que pegaba en la mismísima línea de flotación del peñanietismo, ese peñanietismo que emergía triunfal del trance político que suponía la celebración de su cónclave nacional. ¿Metralla amiga? Especulemos: ¿cuál fue el personaje que salió del evento sin disimular su contrariedad? ¿quién resultó el gran ignorado por la militancia, pese a ser el mejor ubicado en las encuestas? Bucareli está muy lejos de Brasilia, pero…

El control de daños

  Tras la comparecencia de Lozoya en la PGR quedó claro el porqué de la obstinación del presidente -y del PRI, obviamente- en mantener a Raúl Cervantes al frente de ese órgano a cuyo cargo está la procuración de justicia en el país. Recuerde usted, amable lector, que Cervantes se convertirá en Fiscal General de la Nación por los siguientes siete años, plazo más que suficiente para que los actos de corrupción cometidos en el actual gobierno pasen al archivo de los asuntos olvidados.

El manto de la impunidad

  Lozoya entró a la PGR igual de orondo que como salió, afirmando -seguramente con razón- que en la carpeta acusatoria que le fue mostrada no existe ninguna prueba que demuestre -con evidencias jurídicas sostenibles- su presunta culpabilidad. ¿Cómo iba a haberlas si en ella sólo había notas ambiguas y recortes periodísticos? Esa es la tarea que cumplió Cervantes en los varios viajes que hizo para intercambiar información (¿) con sus homólogos brasileños. ¿Qué tal?   

Leyes inoperantes

 Hubo ingenuos que supusieron que, tras las revelaciones de O´Globo en Brasil, el procurador mexicano habría integrado un expediente jurídicamente sólido que hiciera factible: 1) llegar al fondo del asunto; 2) presentar a los responsables y 3) sujetarlos a proceso. Nada de eso ocurrió excepto, claro, las habituales y desgastadísimas declaraciones de que se hará justicia… “caiga quien caiga”.

La Justicia viene de fuera

  En el reino de impunidad que tristemente es México, la justicia viene de fuera. Al fiscal nayarita lo aprehendió una agencia norteamericana y lo están procesando en Estados Unidos; de él, y de sus andanzas en el narco, la PGR -en el mejor de los casos- no tenía ni idea; con el lavador de dinero negro Raúl Flores -alias “El Tío”- aconteció lo mismo, y en el caso de los sobornos de la empresa Odebrecht a funcionarios de Petróleos Mexicanos, tendremos que aguardar a que Brasil concluya sus investigaciones para que -si quiere- nos preste su información.

 

ANTENA ESTATAL

Las angustias financieras del ITE

   Hay cuestiones que van más allá de mi entendimiento. Una de ellas la sintetizó la portada que dedicó El Sol de Tlaxcala para difundir un hecho incomprensible. Su titular rezaba así: “Subsistirá el ITE con devoluciones del ISR”. La nota, redactada por Karla Muñetón, reproducía una declaración de Elizabeth Piedras, Presidenta del ITE, por la que hacía saber que “…desde junio pasado el organismo agotó el dinero asignado para 2017…” y que la institución “…subsiste con el dinero de un convenio con el SAT por reportar en tiempo y forma el ISR…”.

Exigencia de explicaciones

   Es inaceptable que las cosas llegaran hasta esa humillante situación. No se comprende la crisis que padece ese organismo teóricamente autónomo al que Tlaxcala le debe haber transitado en paz a través de procesos electorales muy complicados, ni tampoco se entiende la solución transitoria que a sus penurias económicas le ha dado su presidenta y que, según ella, podría llegar al paro de labores. ¿Por que se llegó a este punto? ¿Se malversaron los fondos asignados? ¿se administraron con desacierto? ¿eran insuficientes para cumplir con las responsabilidades que la ley le asigna? Urgen respuestas.

 

Para la Primera Plana:

 

La decepcionada ciudadanía continua en espera de que surja una opción distinta, en apoyo de la cual pueda encauzar su desencanto con esa partidocracia que tanto le cuesta al país, y que tan poco le aporta. Se habla y se habla mucho, pero sin que hasta ahora se vislumbre la estructuración de un plan alternativo serio que, al margen de lo conocido, tenga capacidad, aceptación y recursos para ser competitivo.

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