No se tiene reporte de alguna mesa de negociación, ni la habrá, porque Karina hace lo que le dice su comadre Lorena Cuéllar, esa es la realidad que se vive en el estado de Tlaxcala.
La construcción de la nueva Ciudad Administrativa en el municipio de Yauhquemehcan ha comenzado a destapar un creciente descontento entre trabajadores sindicalizados del 7 de Mayo, quienes acusan abandono total por parte de su dirigente, Karina Erazo Rodríguez, ante el inminente aumento en gastos de transporte que deberán enfrentar cuando decenas de dependencias sean trasladadas al nuevo complejo gubernamental.
Aunque el megaproyecto del gobierno estatal ya se encuentra en su etapa final y avanza para albergar progresivamente a más de 15 oficinas estatales y federales en un edificio de siete niveles, dentro del sindicato la lider impuesta, no electa Karina Erazo ha hecho un silencio sepulcral dónde no oye y no ve las exigencias de sus empleados.
No ha salido a defender los derechos de los trabajadores que tanto pregona en sus discursos trillados, en los hechos está quedando a deber a la base.
La molestia no es menor. Trabajadores aseguran que la dirigente ha preferido mantenerse alineada políticamente con la administración de Lorena Cuéllar Cisneros antes que encabezar una verdadera defensa sindical. Incluso señalan que, desde su llegada al cargo, el Sindicato 7 de Mayo ha perdido fuerza, presión y capacidad de negociación frente al gobierno estatal.
El malestar también se alimenta por los antecedentes políticos y familiares de la dirigente. Diversos trabajadores recuerdan que su madre, Guadalupe Rodríguez Guzmán, históricamente ha mantenido una estrecha relación con la gobernadora, su comadre, caracterizada por acuerdos, cercanía y una postura sindical dócil frente al poder. Hoy, afirman, esa misma línea de sumisión parece repetirse con Karina Erazo.
Mientras los empleados observan cómo avanzan las obras y se anuncian las primeras dependencias que serán trasladadas —entre ellas Oficialía Mayor, Finanzas, Infraestructura, Movilidad y Transporte, Secretaría de las Mujeres, Ordenamiento Territorial y Relaciones Exteriores—, la dirigencia sindical permanece prácticamente muda sobre el impacto económico que esto tendrá para cientos de familias.
Y es que el traslado implicará más tiempo de recorrido, mayores gastos diarios en pasajes y complicaciones para quienes viajan desde municipios alejados. Sin embargo, hasta ahora no existe una exigencia pública, mesa de negociación o postura firme del sindicato para garantizar una compensación económica.
La comparación con administraciones sindicales anteriores es inevitable. Cuando se consolidó la Ciudad Judicial, la dirigencia anterior sí confrontó directamente al Poder Judicial para exigir apoyo económico destinado al transporte de los trabajadores reubicados. Aquella presión terminó traduciéndose en un beneficio reflejado dentro de sus percepciones salariales.
Hoy, en contraste, trabajadores perciben una dirigencia debilitada, políticamente subordinada y más preocupada por conservar cercanía con el gobierno que por incomodar a la administración estatal en defensa de la base laboral.
Incluso dentro del sindicato comienzan a surgir críticas sobre la falta de posicionamientos contundentes de Karina Erazo en otros temas laborales recientes, situación que ha provocado que muchos trabajadores consideren que el 7 de Mayo atraviesa una de sus etapas más pasivas, sometidas y vendidas frente al poder gubernamental.
Mientras el gobierno estatal presume que Ciudad Administrativa permitirá ahorrar rentas y centralizar servicios, los trabajadores advierten que el verdadero costo terminará recayendo sobre ellos, quienes deberán pagar más para llegar a sus centros laborales sin que, hasta ahora, su dirigencia sindical muestre intención real de pelear por sus derechos.
La presión crece y el tiempo comienza a agotarse para Karina Erazo, quien enfrenta quizá el momento más delicado de su dirigencia: demostrar si todavía representa a los trabajadores o si terminó convertida en una titere más del aparato político estatal.